
El Coro de Niños Acólitos graba la nueva canción en el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas, provincia de Chincheros, en la región Apurímac (Perú). Crédito: P. Carlos Lopez
En medio de las montañas de Apurímac, donde por siglos miles de peregrinos han caminado llevando sus oraciones a la Virgen María, un grupo de niños elevó un canto que recoge la memoria espiritual de un pueblo: “Ccollanan María”, una canción mariana en quechua que busca transmitir la belleza de la fe católica desde la riqueza cultural andina.
El videoclip de la canción, cuyo nombre significa “Santa María”, ha sido lanzado recientemente por el Coro de Niños Acólitos de Huancavelica como parte de un proyecto de evangelización que une música, historia e identidad.
La grabación tuvo como escenario el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas, ubicado en el distrito de Cocharcas, provincia de Chincheros, en la región Apurímac, uno de los centros marianos más importantes del Perú.
Para el P. Carlos López Bonifacio, director del coro, la iniciativa nació del deseo de mostrar que la fe recibida en los Andes tiene una historia profunda que merece ser conocida.
“Queremos mostrar con este nuevo lenguaje musical y el lenguaje de la imagen la historia de la Virgen de Cocharcas, la fe que existe en este santuario y cómo la evangelización nació con una fe profundamente mariana”, explicó a ACI Prensa.

Un canto que nació de una experiencia de fe
La inspiración para realizar este videoclip surgió durante una visita del P. Carlos al santuario mientras realizaba una misión pastoral en la Diócesis de Abancay.
El sacerdote recordó que antes de celebrar una Misa en Cocharcas se preguntaba si debía interpretar el canto “Ccollanan María” como canto inicial. Sin embargo, antes de comenzar la celebración, una feligresa entonó espontáneamente esa misma melodía.
Para él, aquel momento fue una confirmación de que el canto debía quedar unido para siempre al santuario.
La producción se concretó meses después con la participación de los niños del coro, quienes viajaron hasta Cocharcas para realizar la grabación. Los padres de familia colaboraron organizando actividades para reunir fondos y también recibieron el apoyo de la Cooperativa Los Andes.
El viaje hasta el santuario implicó más de doce horas de camino. Allí fueron acogidos por el párroco, P. Alfredo Prado, y pudieron entregar a la Virgen las intenciones que muchas personas habían enviado mediante un “buzón mariano”.

La historia de una devoción que nació hace más de cuatro siglos
Más que una canción, “Ccollanan María” busca contar una historia de fe que comenzó en el siglo XVI con la figura de Sebastián Martín Astowaraka, conocido como Sebastián Quimichi, cuyo nombre en quechua significa “portador”.
Según la tradición, Sebastián nació en Cocharcas en 1574 y, después de sufrir una grave lesión en una de sus manos, emprendió un largo camino hasta el santuario de Nuestra Señora de Copacabana, en el actual territorio boliviano, buscando la ayuda de la Virgen.
Durante su peregrinación experimentó una curación que atribuyó a la intercesión de María. Movido por gratitud, decidió llevar una copia de la imagen de la Virgen de Copacabana hasta su tierra natal.
Cargando la imagen sobre sus espaldas, atravesó ríos, valles y montañas hasta regresar a Cocharcas en 1598. Desde entonces, la devoción a Nuestra Señora de Cocharcas se extendió por los Andes del Perú y llegó a otros lugares.
“Sebastián fue un peregrino de la fe. Gracias a él la fe mariana se arraigó en los Andes del Perú y hasta hoy muchas personas continúan peregrinando al santuario”, señaló el P. López.
El sacerdote recordó que cada año miles de fieles llegan caminando hasta Cocharcas para participar de la fiesta de la Virgen, repitiendo aquel gesto de fe que comenzó hace más de 400 años.

La Virgen de Cocharcas: una devoción que cruzó fronteras
La devoción a Nuestra Señora de Cocharcas no quedó limitada a Apurímac. Con el paso del tiempo llegó a diversas regiones del Perú y también a otros países.
El P. López explicó que existen expresiones de esta devoción en Huancavelica, Junín, Cusco, Bolivia —especialmente en Cochabamba—, Lima y España.
“Hay imágenes, hermandades, colegios e instituciones que llevan el nombre de la Virgen de Cocharcas. Es una devoción que sigue viva”, afirmó.
Por ello, el proyecto audiovisual busca también dar a conocer una parte de la historia religiosa del Perú que muchas veces permanece desconocida.
“El Santuario de Cocharcas es uno de los santuarios marianos más antiguos de los Andes del Perú. Queremos mostrar la importancia de esta historia y cómo la Virgen María ha acompañado la evangelización de nuestro pueblo”, añadió.

Evangelizar desde la música y la cultura
Para el director del Coro de Niños Acólitos, la música tiene una fuerza especial para transmitir la fe.
“Es muy importante recuperar las melodías que nos puedan acercar a Dios”, expresó.
Asimismo, destacó que uno de los frutos más importantes del proyecto es el crecimiento espiritual de los propios niños del coro.
“Queremos que ellos puedan acercarse más a Dios, madurar en su fe y descubrir también una posible vocación al sacerdocio. Oramos para que algunos de ellos puedan entregar su vida al Señor”, comentó.
La letra de “Ccollanan María” presenta a la Virgen como Madre misericordiosa y guía del creyente:
“Santa María, estrella que ilumina la noche, cuando perdemos el camino, te miramos una y otra vez”, dice la letra.
Si desea ayudar la labor del Coro de Niños Acólitos de Huancavelica puede ingresar al siguiente enlace: https://corodeacolitos.com/ayudanos/

Fuente: www.aciprensa.com






