
Bandera de México. Crédito: David Ramos/ACI Prensa.
A las puertas de conmemorar el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoció los “pasos construidos” por el país, pero advirtió que persisten “heridas abiertas”, como la violencia, las desapariciones, la impunidad y la desigualdad.
Cada año, la noche del 15 de septiembre, México comienza la celebración de su Independencia recreando el “Grito de Dolores”, el llamado a levantarse en armas realizado por el sacerdote Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810.
La Independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821 con la entrada en la Ciudad de México de Agustín de Iturbide a la cabeza del Ejército Trigarante, conocido así por defender las tres “garantías” del Plan de Iguala: la fe católica como religión nacional, la independencia con respecto a España y la unión entre americanos y europeos.
“Celebrar la Independencia no es cerrar los ojos”
En su comunicado, publicado este 14 de septiembre, la CEM destacó que en México “hemos avanzado en conciencia de derechos, en participación de las mujeres, en instituciones que se han querido fortalecer, en solidaridad ante los desastres y en un anhelo social de paz que ya nadie puede ignorar”.
“Al mismo tiempo, siguen sangrando la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad que humilla y el desplazamiento forzado de comunidades enteras”, alertaron los obispos.
Para la Iglesia Católica en México, “celebrar la Independencia no es cerrar los ojos: es recordar de dónde venimos para tener el ánimo de seguir construyendo”.
En su mensaje, los obispos pidieron a los gobernantes de todos los niveles “que la libertad no sea concesión sino garantía; que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa; y que se escuche a las víctimas”.
“Además, en vísperas de un nuevo proceso electoral, pedimos que el debate público esté a la altura del pueblo que lo sostiene”, indicaron, con miras a las elecciones del 6 de junio de 2027 en las que se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y se elegirán autoridades locales en las 32 entidades federativas de México.
Los obispos también pidieron a los ciudadanos “amar a México con honradez cotidiana, con participación, con cumplimiento de lo que a cada quien corresponde y cuidando del que menos tiene”.
La Virgen de Guadalupe, “el corazón y el alma de nuestro pueblo”
Los obispos resaltaron que la Independencia mexicana “nació abrazada a un estandarte”, destacando que “la imagen de Santa María de Guadalupe se convirtió en la bandera de un pueblo que se descubría nación”.

“Fue el reconocimiento de que este pueblo ya tenía una Madre y, con Ella, una identidad común capaz de unir al indígena, al criollo y al mestizo en una sola casa. Hasta el primer Presidente de la República quiso llamarse Guadalupe”, indicaron, en referencia a Guadalupe Victoria, primer presidente de México. Conocido originalmente como José Miguel Fernández y Félix, el insurgente adoptó ese nombre por su devoción a la Virgen de Guadalupe y su confianza en la victoria de la causa independentista, de acuerdo con el Archivo General de la Nación.
“Dos siglos después, Ella sigue siendo el corazón y el alma de nuestro pueblo”, aseguraron los obispos, y señalaron que Santa María de Guadalupe “sigue pidiendo lo mismo que en el Tepeyac: que se le edifique su casita sagrada, para mostrar y dar todo su amor, su compasión, su auxilio y su defensa a sus hijos más pequeños, para escuchar su llanto y remediar sus penas, sus miserias, sus dolores”.
Con miras al quinto centenario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, que se celebrará en 2031, señalaron que “la Novena Intercontinental Guadalupana nos convoca a que ese amor se haga encuentro, reconciliación y justicia”.
“Proteger y cuidar” la libertad de expresión y la libertad religiosa
Al destacar que “la Independencia evoca una palabra decisiva: libertad”, los obispos pidieron “proteger y cuidar” especialmente dos derechos humanos: la libertad de expresión y la libertad religiosa.
La primera, indicaron, “exige medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique al que piensa distinto”, mientras que la libertad religiosa “no se reduce al culto dentro de un templo, sino que comprende el derecho de creer, de educar conforme a las propias convicciones, de asociarse, de servir y de aportar públicamente al bien común”.
“Este aniversario patrio nos encuentra en la memoria centenaria del Conflicto Religioso (1926-2026). La evocamos en estas fiestas porque fue un conflicto fratricida entre hermanos que compartían una misma fe, un mismo corazón y una misma cultura, y porque su lección es urgente: cuando la libertad de conciencia se restringe, es la nación entera la que se lastima”.
Esta memoria, aseguraron, “nos llama a pedir siempre que la libertad religiosa sea plenamente reconocida y ejercida como derecho humano fundamental, para los católicos y para todas las confesiones religiosas de nuestro país”.
“La Iglesia no es huésped en México”
La Conferencia del Episcopado Mexicano subrayó luego que “la Iglesia no es huésped en México: es parte de su tejido desde antes de que hubiera Estado”.
La Iglesia en el país, señaló, “sostuvo la primera educación, los primeros hospitales, los primeros asilos; formó a buena parte de quienes pensaron la nación; y no ha dejado de estar donde más duele”.
“Hoy esa presencia tiene nombres concretos: Cáritas y sus miles de voluntarios en cada emergencia; colegios, universidades y fundaciones educativas; casas del migrante, comedores, dispensarios, albergues para mujeres y niños; centros de defensa de los derechos humanos; el acompañamiento a las víctimas y a sus familias; la reconstrucción del tejido social y el trabajo constante por la paz”, indicó el Episcopado.
En ese contexto, los obispos destacaron que “el tejido social, la libertad y la paz en México se sostienen también con el trabajo callado y efectivo de los creyentes”.
“Desde la Iglesia, ofrecemos lo que somos: comunidades abiertas, manos para servir, palabra para denunciar sin odio y capacidad de tender puentes donde otros levantan muros”, aseguraron.
Fuente: www.aciprensa.com






