
El Obispo Fulton Sheen en su programa de televisión, “La vida merece la pena vivirla”. Crédito: Bettman/Getty Images
Mientras la Iglesia se prepara para la beatificación del Arzobispo Fulton J. Sheen, que tendrá lugar este 24 de septiembre en St. Louis, el Obispo de Rockville Centre, Nueva York, reflexionó sobre la importancia de este acontecimiento en una nueva carta pastoral.
En la misiva, el Obispo John O. Barres invitó a los católicos a redescubrir el testimonio de Sheen sobre la naturaleza misionera de la Iglesia.
El prelado tiene una conexión especial con Sheen que se remonta a más de seis décadas: Sheen bautizó a Barres cuando era un bebé en 1960, en la Iglesia de San Agustín en Larchmont, Nueva York, décadas antes de que Barres se convirtiera en obispo de la diócesis de Long Island.
En “La beatificación del Arzobispo Fulton J. Sheen y la misión de la Iglesia Católica en el siglo XXI”, Barres repasa la vida y los escritos de Sheen, su pionero uso de la radio y la televisión, y reflexiona sobre cómo su legado continúa impactando a la Iglesia.
Barres comienza su carta pastoral recordando su vínculo personal con Sheen. Explica que su bautismo, celebrado el 2 de octubre de 1960, tuvo lugar cuando su padre, Oliver Barres, trabajaba para Sheen como escritor de la Sociedad para la Propagación de la Fe, una organización católica dedicada a apoyar la labor misionera de la Iglesia en todo el mundo. Sheen fue director nacional de esta organización entre 1950 y 1966.
“Cuando el Arzobispo Sheen me bautizó en la Iglesia de San Agustín, solo puedo imaginar su voz cautivadora diciendo: ‘Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’, mientras derramaba agua sobre mi cabeza en presencia de mis padres, padrinos, mis cuatro hermanas mayores y amigos de la familia”, escribe Barres en su carta pastoral.
Y añade: “Providencialmente, el Arzobispo Sheen no solo me estaba bautizando, sino que, en cierto sentido, me estaba enviando como futuro Sucesor de los Apóstoles y obispo diocesano a la misión católica mundial”.
La naturaleza misionera de la Iglesia Católica
Al reflexionar sobre el legado de Sheen, Barres afirma en su carta que todo católico está llamado a la misión y explica cómo Sheen vivió este llamado a través de su trabajo, especialmente mediante el uso de la tecnología.
Barres destaca un término acuñado por el Papa León XIV: “conversión misionera”. El Santo Padre ha llamado a los católicos a ser misioneros, permaneciendo constantemente abiertos a una “conversión misionera” que lleve el Evangelio a sus familias, parroquias, lugares de trabajo, instituciones y al mundo secular.
A partir de esta idea, Barres destaca la capacidad de Sheen para anunciar el Evangelio a través de todos los medios disponibles en su época.
“Ya fuera hablando desde un estudio de radio, frente a una cámara de televisión, enseñando en un aula universitaria o predicando desde un púlpito, el mensaje del Arzobispo Sheen seguía siendo el mismo: Jesucristo”, afirma Barres.
Añade que el querido obispo tenía un “ardiente celo por la misión”, que era el “corazón de su ministerio”. Estas características, continúa, “deben estar presentes también en nosotros”.
“Cada uno de nosotros debe responder generosamente al llamado bautismal a la santidad y a la misión y convertirse en instrumentos vivos de la conversión misionera en la vida cotidiana y en la misión de la Iglesia. Los campos de misión abundan. Comenzando en el hogar, abarcan todo el mundo”, escribe Barres.
El obispo también considera que Sheen habría acogido las nuevas tecnologías de nuestro tiempo, incluida la inteligencia artificial, pero habría insistido en que estas no sustituyan a la persona humana.
Barres señala: “El Arzobispo Sheen nos habría pedido avanzar con audacia misionera hacia esta frontera y nos habría animado a utilizar las nuevas tecnologías de ese mundo, incluida la inteligencia artificial, de manera ética y allí donde puedan servir a la misión universal de la Iglesia. Sin embargo, nunca permitiría que los medios eclipsaran a la persona”.
Por ello, Barres invita a los católicos a acercarse a los medios de comunicación actuales con “confianza, creatividad, seriedad y caridad”, llevando la plenitud del Evangelio a los espacios donde las personas se comunican y encuentran nuevas ideas.
La belleza del sacerdocio
El segundo gran tema que Barres aborda en su carta pastoral a partir del legado de Sheen es el sacerdocio. El obispo recuerda obras como “The Priest Is Not His Own”, “Those Mysterious Priests” y “Treasure in Clay”, en las que Sheen reflexionó sobre la dignidad, el sacrificio y las dificultades propias de la vocación sacerdotal.
Uno de los aspectos en los que Barres se detiene es la disposición de Sheen a reconocer sus propias debilidades humanas. Considera significativo que sacerdotes y seminaristas puedan ver que un hombre reconocido finalmente por su santidad también comprendía las dificultades que enfrentan los sacerdotes.
“La lucha entre la acritud y un espíritu sacerdotal de humildad y magnanimidad ocurre en el corazón de todo sacerdote”, señala Barres. “Es bueno saber que un obispo y sacerdote que pronto será beatificado luchó con aquello con lo que sacerdotes y obispos luchan cada día. Nos recuerda que la santidad es posible”.
El segundo punto que destaca —y que fue un aspecto importante de la teología de Sheen— es la comprensión del sacerdote católico como víctima en la cruz, unido a Jesús.
“Solo un sacerdote que comprende cómo un abrazo existencial de la Cruz, en todo su misterio, es fundamental para vivir el cambio ontológico que ocurrió en su ser con la ordenación sacerdotal puede abrazar y vivir su identidad y misión sacerdotal”, escribe Barres.
A medida que se acerca la beatificación de Sheen, Barres considera que este acontecimiento es una oportunidad para que los sacerdotes “redescubran su convincente visión del sacerdote como víctima: alguien unido a Cristo no solo como Pastor, sino también como el Cordero que se ofrece por la vida del rebaño”.
Además, Barres espera que la intercesión de Sheen ayude a impulsar “un Pentecostés nuevo y creativo en las comunicaciones misioneras católicas”, para que los católicos puedan anunciar la fe con “renovada confianza, imaginación, claridad y amor”.
La carta pastoral de Barres puede leerse íntegramente aquí en el documento original.
Artículo publicado originalmente en el EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






