
La Beta Aguchita, mártir del Perú en cuya beatificación en 2022 estuvo presente el hoy Papa León XIV. Crédito: Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor / EWTN Noticias.
Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Beata Aguchita, la mártir peruana asesinada por terroristas comunistas de Sendero Luminoso, en cuya beatificación en 2022 estuvo presente el hoy Papa León XIV en el tiempo que servía como Obispo de Chiclayo.
Las hermanas de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, a la que pertenecía la beata, cuentan que un día antes de la beatificación, Mons. Robert Prevost estuvo en la localidad de la Florida, en la selva central del Perú, y recorrió la capilla donde está la tumba de la Madre Aguchita, el lugar del martirio y el cementerio donde estuvo sepultada. Ellas aguardan con emoción su regreso.
“Un hombre que transformó los pueblos donde anduvo, cerca, escuchando, es un ejemplo a seguir”, afirma sobre el Papa la hermana María Pía Peña, en declaraciones a EWTN Noticias.
El 7 de mayo de 2022, el Cardenal venezolano Baltazar Porras Cardoso, enviado del Papa Francisco, presidió la Misa de beatificación de María Agustina Rivas López, conocida como «Aguchita».
La Misa se celebró en el mismo parque donde una joven de 17 años mató a la religiosa de cinco disparos el 27 de septiembre de 1990. Participaron unos 20 obispos del Perú, entre ellos Mons. Prevost.
Aguchita nació en Coracora, Ayacucho, el 13 de junio de 1920. Estudió en Lima en un colegio de las hermanas de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Ingresó a la comunidad y recibió el nombre de Agustina, a quien luego todos llamarían Aguchita.
La hermana Isabel Chávez comparte sobre Aguchita que “para muchas hermanas era una santa en vida, cuidaba las hermanas, cuidaba a las niñas. Agustina refleja mucho el evangelio de lo cotidiano”.
Un presagio de sangre
En Lima las hermanas han convertido la casa donde vivió por un tiempo en un memorial de la beata. “Este lugar acogía a jóvenes que estudiaban, trabajaban y vivían en el lugar. También les enseñaba manualidades, panadería, repostería, tejido, para que ellas tengan una oportunidad laboral en la vida”, afirma la religiosa en diálogo con EWTN Noticias.
Entre las siete salas del memorial se puede apreciar la máquina de coser que la beata usaba, donde cocinaba y su habitación, así como el ataúd donde fue enterrada en Lima y el hábito con el que estuvo sepultada.
La hermana María Pía Peña, que vivió también con Aguchita, cuenta un presagio que vio la beata. Cierto día unas jóvenes hablaban de la muerte. La beata dijo que quería morir por el Señor. Las jóvenes le replicaron que tendría que irse a África. “El lugar donde estaban era una mesa larga y tres gotitas de sangre cayeron allí, pero ¿de dónde cayó? No lo sé”, relata la hermana Peña.
El martirio de Aguchita
Aguchita fue enviada a la localidad de la Florida, una zona pobre del distrito de Perené, provincia de Chanchamayo, departamento de Junín, en la selva central del Perú.
Allí continuó enseñando a las muchachas de la zona. Era 1990 y Sendero Luminoso, el grupo terrorista más sanguinario del Perú, liderado por Abimael Guzmán, quería imponer el comunismo a través de su llamada lucha armada: entraban a los pueblos y mataban a los que no se ajustaban a sus ideas.
Un día una joven terrorista fue donde estaba Aguchita y le ordenó participar en una reunión con los terroristas, pero la beata la animó a dejar las armas y unirse a su taller. La terrorista la acusó de desobediencia ante su jefe y fue llevada con los que iban a ser ejecutados, acusándola de trabajar con las tribus nativas hablándoles de paz y distraer a las niñas con caramelos, además de trabajar entre los pobres.
Aguchita juntó sus manos y trató de arrodillarse, pero la joven terrorista de 17 años la mató de cinco balazos. Era el 27 de septiembre de 1990, Aguchita tenía 70 años.
Una reliquia de Aguchita
En la iglesia conventual San José del Buen Pastor de Lima, las religiosas de la congregación de Aguchita conservan una reliquia suya de primer grado.
La hermana Marlene Acosta explica a EWTN Noticias que “es la parte del pie. Son los huesos que han quedado aquí como como símbolo también de que ella que transitó por todos los caminos de Perú, para recordar que también nosotras estamos llamadas e invitadas a anunciar este Reino de Dios”.
La hermana Apolonia Espinal recuerda una frase que Aguchita solía decir: “La muerte no se improvisa, nuestra vocación es el amor”.
El coro Aguchita y la canción para la visita del Papa León XIV al Perú
De entre los que cantaron en la Misa de beatificación de la mártir peruana en 2022 surgió el coro Aguchita, que este año triunfó en el concurso del himno de la visita del Papa León XIV al Perú. Cuentan que antes del anuncio de los ganadores, se encomendaron a la beata y rezaron tomados de la mano.
La fiesta litúrgica de Madre Aguchita es cada 26 de septiembre, pero algunos también la conmemoran el 27, día de su martirio.
Fuente: www.aciprensa.com






