Hace más de una década, en Silicon Valley era típico que varios informáticos alquilaran una casa y se pasaran días y noches programando tratando de sacar adelante una idea (una de estas ‘hacker houses’ fue la primera base de operaciones de Facebook, por cierto). El auge de la IA ha llevado aquel modelo de convivencia tecnológica a otra escala. Lo que en su día era una mezcla de piso compartido e incubadora de startups se ha transformado en mansiones donde el alquiler de una habitación puede llegar a costar cinco cifras y se celebran fiestas de lo más extravagantes. Bienvenidos a la era de las ‘AI houses’.
Las mansiones de la IA. El modelo informal de las ‘hacker houses’ al estilo de la genial serie de TV Silicon Valley es cosa del pasado. Ahora son residencias de lujo para emprendedores del mundillo de la IA, con habitaciones que pueden llegar a costar 10.000 dólares mensuales. En un reportaje del New York Times identifican al menos diez de estas casas operando en San Francisco y Silicon Valley, algunas con listas de espera de más de 40 personas para poder ocupar una habitación.
Pagas por «estar dentro». Muchas de estas residencias están en mansiones de lujo, pero su atractivo y la razón de que el alquiler sea tan elevado es la red de contactos que ofrecen. Se paga por compartir espacio con otros fundadores e investigadores y por tener acceso a figuras influyentes del mundo de la IA que acuden a las fiestas y los eventos que se celebran. Por estas residencias han pasado figuras como Sergey Brin, Eric Schmidt, Sebastian Thrun, profesor de IA en Stanford, o Adam D’Angelo, CEO de Quora. También han acogido eventos patrocinados por empresas como OpenAI y Anthropic, y fondos como Sequoia o Kleiner Perkins.
El caso de la AGI House. Esta mansión de más de 1.600 metros cuadrados y ocho habitaciones se ha convertido en una de las residencias IA más populares del valle. Fue fundada en 2022 bajo el nombre NeoGenesis por Jeremy Nixon, investigador de IA y CEO del Instituto de IA Infinity, con inversiones de Andrej Karpathy entre otros. En 2023 la rebautizaron a AGI House, con el inversor Rocky Yu al frente de su gestión.
Desde entonces ha funcionado como residencia y punto de encuentro para fundadores, investigadores e inversores. Han organizado hackatones junto a OpenAI y Anthropic, han acudido figuras como Sergey Brin y Grimes, y sus habitaciones son de las más caras. Pero el auge también ha traído problemas.
El lado oscuro. Detrás de la promesa de contactos, inversión y proyectos compartidos, la AGI House también acumula un historial de incidentes. Según la investigación del New York Times, la policía de Hillsborough ha registrado 37 incidentes desde 2022, de los cuales 17 estuvieron relacionados con las fiestas que se celebran, con quejas por ruido y por la cantidad de coches que acababan ocupando las calles del vecindario.
Los informes policiales recogen también varias solicitudes de comprobación del bienestar de residentes y una denuncia especialmente grave: una mujer aseguró que un residente la había presionado para mantener relaciones sexuales y tuvo que escapar saltando una verja. Son denuncias e intervenciones policiales, no condenas, pero dibujan una cara mucho más problemática de estas comunidades.
No es la única. A tres kilómetros de la AGI House había otra mansión que también se presentaba como punto de encuentro para la comunidad de la IA. La gestionaba el emprendedor Jimmy Chen y funcionó entre 2021 y 2024. Aquí se celebraron fiestas temáticas y también recibió visitas de la policía en al menos 20 ocasiones, la mayoría por el ruido, pero también una por un «posible secuestro» y por una agresión al propio Chen. Cuando se fueron, la propietaria denunció reclamando daños por valor de 200.000 dólares, incluyendo una infestación de roedores.
Fiestas extravagantes. Algunos relatos de las fiestas que se celebraban evocan directamente episodios de la serie ‘Silicon Valley’. En la AGI House celebraron una fiesta llamada «Midnight in Paris» en la que había una réplica de la Torre Eiffel y los invitados llegaban en carruajes tirados por caballos. En otra fiesta hicieron volar un coche. En la otra mansión de Hillsborough hicieron una fiesta en la que había mujeres disfrazadas de sirenas nadando en la piscina y otra ambientada en la jungla. La vieja hacker house donde unos cuantos programadores compartían techo para construir su startup se ha convertido en algo muy diferente. Ahora ya no basta con ser residencia e incubadora, también quieren ser un club privado elitista.
Imagen | Xataka con Magnific
Fuente: www.xataka.com






