En febrero de 2022, Volkswagen confirmaba que levantaría una planta de baterías en Sagunto. Fue una grandísima noticia para quienes entren a trabajar en la fábrica pero también para los trabajadores de Volkswagen en el resto de España. Incluso Ford parecía estar beneficiándose de aquel asunto. Cuatro años después, Volkswagen ha dejado que entre hasta la cocina un socio chino.
Y eso explica muchas cosas.
La planta de baterías. Cuando Volkswagen anunció que levantaría una fábrica de baterías en suelo valenciano lo hizo presumiendo de datos:
- Inversión de 7.000 millones de euros
- Empleo directo para 3.000 personas
- Capacidad para producir baterías que sumaran 40 GWh
Aquellos números no hubieran sido posibles sin los Perte VEC, una ayuda estatal que se acercaba a los 3.000 millones de euros en su primera fase y cuyo origen hay que buscarlo en los Fondos Next Generation aprobados por Europa para reanimar la economía después de la crisis del Covid-19. De ellos, Volkswagen iba a recibir 167 millones de euros de ayuda.
Después de un tira y afloja en el que, incluso, el futuro de la planta llegó a estar en el aire, finalmente Volkswagen recibió el visto bueno para que le entregaran casi 400 millones de euros a cambio de poner la fábrica en marcha.
De momento, cero baterías. La planta debía estar operativa en el mes de septiembre de este año pero no será hasta finales de este ejercicio cuando, según la empresa, se empiecen a hacer las primeras pruebas. La fabricación en masa debía llegar durante el primer trimestre de 2027 pero las fechas ya no están tan claras después del retraso confirmado por PowerCo, la compañía creada por Volkswagen para sacar adelante este proyecto.
En las informaciones publicadas se ha apuntado a que Volkswagen habría tenido problemas durante la construcción pero desde PowerCo nos han señalado a Xataka que también se debe a que «el Grupo Volkswagen está reposicionando su modelo de negocio hacia una cartera de productos simplificada y optimizada». Y es que hay que recordar que la compañía está en pleno plan de ahorro para eliminar modelos y centrar el tiro con su oferta.
Y ahora, una venta. Justo en medio de este contexto de ahorro, Volkswagen ha anunciado que vende el 49% de PowerCo a Gotion, una empresa china que paga por la compañía 1.100 millones de euros. La empresa germana ha calificado esta decisión como una «asociación estratégica para acelerar conjuntamente el desarrollo de una cadena de suministro regional de baterías para Europa». El acuerdo también se extiende a las plantas del grupo en Šurany (República Eslovaca) y Kenitra (Marruecos).
En el anuncio se señala que la empresa conjunta para operar en Valencia estará controlada en un 51% por PowerCo (de Volkswagen) pero que en la eslovaca el control estará en manos de Gotion, también en un 51%. Esta estructura última se repetirá en la planta de Marruecos donde Gotion controlará la empresa dedicada a la producción de material cátodo para baterías LFP.
Imprescindibles. Con el control de PowerCo, Volkswagen se asegura qué se fabrica en cada momento y cuánto. Y es que la empresa calcula que las baterías LFP pasarán de ocupar una cuota del 10% del mercado de coches eléctricos al 60% en 2030. La idea es que sea la firma germana la que decida qué baterías, tamaños y en qué cantidad se fabrica en Valencia.
Sin embargo, Gotion es clave para producir las baterías con los estándares de calidad esperados y en el tiempo deseado. China se ha convertido en imprescindible cuando se trata de poner en marcha una fábrica de baterías, conocen los procesos y la forma más eficiente de trabajar. Y eso es clave para Volkswagen ahora mismo.
Gotion además tiene planeado sacar adelante otras dos fábricas de baterías en Valladolid con una inversión que rozará los 1.000 millones de euros. Y a estas dos inversiones se suma la planta de baterías que CATL levantará con Stellantis en Aragón donde los fabricantes chinos vuelven a ser clave.
Un momento delicado. La inversión llega justo cuando Volkswagen necesita dar un salto adelante con el coche eléctrico y cree tener el producto para hacerlo. Los ID.Polo, Cupra Raval o Skoda Epiq (coches entre 20.000 y 30.000 euros) aspiran a ser un impulso decisivo en su estrategia eléctrica.
El volumen de pedidos está colapsado y las baterías son imprescindibles para poder hacerse un hueco en el mercado. A la compañía, por tanto, le corre prisa poner a funcionar a Sagunto a pleno rendimiento lo antes posible. Más si tenemos en cuenta que toda venta de coche eléctrico el próximo año ayuda a rebajar la esperada multa por emisiones que el grupo automovilístico debe dar por hecha.
Fuente: www.xataka.com






