
Si hay una persona que encarna la evolución de Repsol de los últimos 25 años y la capacidad de ofrecer productos multienergía ese es Oliver Fernández. «Llevo 25 años trabajando en el grupo. He pasado por áreas como estaciones de servicio, ventas directas y lubricantes, además de desempeñar responsabilidades en distintos mercados internacionales como Italia, México y España».
«Lidero un equipo cercano a las 100 personas dedicado exclusivamente al desarrollo de soluciones energéticas para la movilidad eléctrica. Es un privilegio contar con profesionales con una enorme experiencia, algunos de ellos trabajando en este ámbito desde hace más de 15 años, cuando el vehículo eléctrico apenas tenía presencia en España. Nuestro trabajo abarca desde el despliegue de infraestructura de recarga hasta soluciones para hogares, empresas y grandes flotas».
Y es que un cuarto de siglo después de dar sus primeros pasos en Repsol, el camino ha llevado a Oliver Fernández a pueblos como el de Manzanares (Ciudad Real), donde nos encontramos hoy y donde charlamos sobre movilidad eléctrica y el papel que está jugando (y quiere jugar) Repsol en la adopción de esta tecnología.
En esta localidad manchega, la compañía inaugura uno de sus grandes hub eléctricos: 14 puntos de carga de 180 kW, cuatro puntos de carga de 360 kW (dos de ellos estratégicamente instalados para que los camiones no tengan que maniobrar) y un total de 2,5 MW disponibles de potencia total.

Uno de los nuevos puntos de recarga de Repsol en Manzanares (Ciudad Real). Imagen: Repsol
Hacemos cálculos rápidos, Repsol se ha asegurado que los 14 puntos de carga de 180 kW podrán funcionar a pleno rendimiento al mismo tiempo. Uno de los técnicos de la compañía nos corrige. «No exactamente», nos señala. «Hay que tener en cuenta la curva de carga de los coches, pueden estar enchufados los 14 puntos de 180 kW pero el probable que el coche no esté cargando a la máxima potencia disponible del cargador, por lo que tenemos energía guardada por si llegan más coches para recargar a 360 kW o en corriente alterna».
Este detalle es solo un pequeño, muy pequeño, todos los condicionantes que hay que tener en cuenta a la hora de instalar y abrir un punto de carga en nuestro país. El hub de Manzanares está disponible en el kilómetro 167 de la A-4, junto a la carretera de Andalucía. Tiene un bar y restaurante al lado de la estación de servicio. Fernández nos reconoce que todo esto también lo tienen en cuenta antes de pedir los permisos.
«Somos multienergía. Hay perfiles de uso de todo tipo. Yo mismo tengo días que me encaja el coche eléctrico y días que necesito el diésel o la gasolina», me explica en una charla distendida antes de que lleguen las autoridades políticas a la inauguración del nuevo punto de carga.
Le señalo que discrepo, que ya creo firmemente que el coche eléctrico es la opción ideal para la inmensa mayoría de usos. Su punto de vista nos lo explicará en la siguiente entrevista.
Pregunta: ¿Cuál es la dimensión actual de la red de recarga de Repsol
En estos momentos contamos con cerca de 4.800 puntos de recarga operativos en España. Hemos desarrollado esta red siguiendo una estrategia basada en la capilaridad y en un despliegue inteligente que permita a los usuarios encontrar puntos de recarga allí donde los necesiten.
Solo en los últimos doce meses hemos incorporado alrededor de 1.000 nuevos puntos de recarga. Eso equivale a abrir casi cinco puntos de carga cada día laborable del año. Tenemos Waylet, donde nuestros clientes tienen acceso a una red mucho más amplia. Actualmente pueden utilizar más de 14.000 puntos de recarga en toda España, que incluyen tanto los casi 5.000 puntos propios de Repsol como otros 9.000 pertenecientes a operadores con los que mantenemos acuerdos de interoperabilidad.
De los nuestros, entre 1.100 y 1.200 puntos están ubicados en estaciones de servicio, lo que significa que una de cada tres estaciones de servicio de Repsol ya dispone de recarga para vehículos eléctricos. También hemos desplegado infraestructura en supermercados, especialmente en Mercadona, donde contamos con más de 1.000 puntos, además de aparcamientos, vía pública y estaciones ferroviarias. En este último ámbito, destacan los más de 250 puntos de recarga ya operativos en estaciones de Adif, a los que se sumarán nuevas aperturas en los próximos meses. Hay cerca de 100 puntos ya instalados pendientes de puesta en servicio y otros 200 en distintas fases de desarrollo.
Nuestra visión consiste en ofrecer energía donde realmente la necesitan los clientes, independientemente de que sea en una estación de servicio, un supermercado, una estación de tren o cualquier otra ubicación estratégica.
«Tenemos 4.800 puntos de recarga operativos en España. Los clientes de Waylet tienen disponibles 14.000 enchufes»
¿Representa este hub de Manzanares el modelo de recarga que veremos en los grandes corredores de transporte?
Sí, claramente. Durante los últimos años nuestro objetivo principal ha sido dotar al país de una red con suficiente capilaridad para que cualquier conductor pudiera encontrar un punto de recarga de Repsol en cualquier provincia de España.
Esa primera fase ya está muy avanzada y ahora estamos entrando en una segunda etapa centrada en reforzar los grandes corredores de movilidad con hubs de recarga. Hablamos de instalaciones con varios puntos de carga, diferentes niveles de potencia y todos los estándares de conexión necesarios para atender a cualquier tipo de usuario.
No todos los conductores tienen las mismas necesidades y precisamente estos hubs permiten democratizar el acceso a la recarga y adaptarse a distintos usos y vehículos.
¿Qué factores tienen más peso a la hora de elegir la ubicación y el tamaño de una instalación de este tipo?
Hay varios factores a tener en cuenta. En primer lugar, buscamos ubicaciones con suficiente espacio disponible y que complementen los servicios existentes en nuestras estaciones de servicio. Queremos que el usuario pueda aprovechar el tiempo de recarga para descansar, tomar algo, utilizar los servicios de la estación o simplemente hacer una parada cómoda.
Otro aspecto fundamental es la disponibilidad de potencia eléctrica. En muchas ocasiones encontramos emplazamientos ideales desde el punto de vista comercial o de movilidad, pero no disponen de suficiente capacidad eléctrica para alimentar una instalación de alta potencia.
Además, es importante que cada hub encaje dentro de una estrategia global de corredor. En el caso de Manzanares, situado en la A-4, aproximadamente a una hora y media o dos horas de Madrid, el objetivo es integrarlo dentro de una red de hubs distribuidos estratégicamente que permitan recorrer toda la ruta hacia el sur de España con total tranquilidad.
¿Se están utilizando ya estas infraestructuras con intensidad suficiente? (El año pasado, Cinco Días, recogía que estos puntos sólo se utilizan 1,5 veces al día)
Sí. El mercado del vehículo eléctrico está alcanzando dimensiones cada vez más relevantes. Actualmente el parque móvil electrificado en España ronda entre los 400.000 y los 450.000 vehículos.
En nuestro caso, cerca de 290.000 usuarios ya han utilizado la red de recarga de Repsol. Evidentemente, hay ubicaciones con niveles de utilización superiores a otras, pero observamos un crecimiento constante y sostenido tanto en número de recargas como en energía suministrada y transacciones registradas.
Nuestra apuesta por la movilidad eléctrica es una apuesta de largo plazo. Siempre digo que esto es un maratón, no una carrera de velocidad. Los procesos de transición energética requieren tiempo y nuestra vocación es liderar este mercado con una visión sostenida de crecimiento y rentabilidad.
De hecho, en determinadas ubicaciones ya estamos incrementando potencia e incorporando nuevos cargadores debido al aumento de la demanda.

De izquierda a derecha. El alcalde de Manzanares, Julián Nieva, el vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, y el director de Movilidad Eléctrica de Repsol, Oliver Fernández. Imagen: Repsol
Hablando de maratones, ¿cuánto tiempo se tarda en poner en marcha un hub como este?
Depende mucho de la potencia requerida y de las necesidades de conexión a la red eléctrica. Desde el punto de vista constructivo, un hub como este puede instalarse en un plazo de entre quince días y un mes. Sin embargo, el tiempo medio hasta su apertura al público se sitúa actualmente entre 15 y 20 meses.
En algunos casos los plazos son incluso superiores, especialmente cuando se requieren grandes potencias y es necesario desarrollar infraestructuras eléctricas complejas para transportar la energía hasta la ubicación. Desde nuestro punto de vista, el principal reto del despliegue de la movilidad eléctrica en España ya no es tanto instalar infraestructura como agilizar todo el proceso administrativo y de conexión a la red.
¿Qué medidas permitirían acelerar ese despliegue?
Hay tres cuestiones fundamentales.
La primera es disponer de un mapa transparente y detallado de disponibilidad de potencia eléctrica, no por zonas genéricas sino para ubicaciones concretas.
La segunda es contar con procedimientos homogéneos en todo el territorio nacional. Actualmente los procesos pueden variar significativamente entre comunidades autónomas.
Y la tercera es disponer de plazos de respuesta claros y previsibles. Si una empresa conoce la capacidad disponible, sigue un procedimiento común y sabe cuándo recibirá una respuesta, puede planificar inversiones con mucha más eficiencia.
La falta de claridad en estos tres aspectos provoca retrasos especialmente relevantes en instalaciones de alta potencia.
Si mañana se desbloquearan todos esos procesos, ¿cuántos puntos adicionales podría poner en funcionamiento Repsol de forma inmediata?
Tenemos proyectos en diferentes fases de desarrollo. Algunos están todavía en fase de estudio, pero actualmente contamos con alrededor de 300 puntos de recarga completamente instalados y pendientes únicamente de autorizaciones o trámites administrativos finales.
Si esos procedimientos se resolvieran de forma inmediata, podríamos incorporar aproximadamente 300 nuevos puntos de recarga en muy poco tiempo.
¿Existe el riesgo de que los cargadores queden obsoletos debido a los todo lo que se tarda en abrir un punto de carga?
Sí, es un riesgo real y uno de los grandes desafíos del sector.
Hay casos en los que una instalación se completa y, cuando finalmente se obtiene la autorización para su apertura al público, han transcurrido tres o cuatro años. En ese periodo la tecnología puede haber evolucionado significativamente.
Lo vemos en los vehículos eléctricos, en los dispositivos electrónicos y también en los propios cargadores. Por eso es tan importante reducir los plazos administrativos y conseguir que la apertura al público se produzca lo antes posible tras la instalación.
«Existe un riesgo real de poner en marcha cargadores obsoletos. Hay casos en los que la instalación está completa y no podemos abrir hasta tres o cuatro años más tarde»
¿Qué perfil de utilización observáis entre los usuarios de vuestra red?
Nos definimos como una compañía multienergía, y eso significa ofrecer soluciones adaptadas a cualquier necesidad.
En el ámbito particular instalamos puntos de recarga en hogares, suministramos energía en estaciones de servicio, estaciones de tren, supermercados y vía pública, y ofrecemos potencias que van desde la recarga doméstica hasta cargas ultrarrápidas superiores a los 500 kW.
También disponemos de soluciones de suscripción para clientes que desean adquirir una determinada cantidad de energía al mes.
En el ámbito empresarial las necesidades son todavía más diversas. Trabajamos con compañías que requieren recargas nocturnas, gestión inteligente de potencia, integración con energía fotovoltaica, soluciones con baterías o procesos de electrificación de flotas. A través de la tarjeta Solred facilitamos tanto el repostaje convencional como la recarga eléctrica bajo una única solución de gestión para empresas y profesionales.
Nuestro objetivo es resolver las necesidades energéticas de todos los perfiles de cliente que existen en el mercado.
¿Qué evidencia manejan sobre el impacto de la carga ultrarrápida en la degradación de las baterías?
Es una cuestión que debe abordarse desde los datos y desde la evolución tecnológica de los propios vehículos.
La degradación depende de múltiples factores, incluida la química de cada batería. Es cierto que, históricamente, ciclos de carga muy exigentes podían afectar a la vida útil, especialmente si generaban temperaturas elevadas.
Sin embargo, la tecnología ha evolucionado enormemente. Los actuales sistemas de gestión térmica y de potencia del vehículo y del cargador desempeñan un papel fundamental para proteger la batería y mantenerla dentro de rangos óptimos de funcionamiento.
Con las tecnologías actuales, cuando tanto el vehículo como la infraestructura disponen de sistemas modernos de gestión energética, la recarga ultrarrápida no supone un problema significativo para la durabilidad de la batería.
La fiabilidad de los cargadores ha sido una preocupación recurrente entre los usuarios. ¿Cuál es la situación actual de la red de Repsol?
Es una prioridad absoluta para nosotros. Nuestro equipo de Operación y Mantenimiento realiza revisiones preventivas periódicas de toda la red y actúa con rapidez ante cualquier incidencia.
Actualmente registramos una disponibilidad superior al 98%, una cifra especialmente exigente teniendo en cuenta la extensión geográfica de la red y la complejidad técnica de este tipo de infraestructuras.
Mantener ese nivel de servicio requiere actuar con rapidez en cualquier punto del país, ya sea Galicia, Aragón, Andalucía o Baleares. Es un gran reto operativo, pero estamos satisfechos con los resultados obtenidos y seguimos trabajando para mejorar aún más los niveles de disponibilidad y fiabilidad.
¿Qué corredores considera Repsol prioritarios para ese despliegue de hubs de recarga?
Prácticamente todos los grandes corredores de tráfico de España.
Hablamos de la A-1, A-2, A-3, A-4, A-5, A-6, AP-7, A-66 y, en general, de las principales rutas que articulan la movilidad de largo recorrido en el país.
Nuestra visión es que, cada cierto número de kilómetros, los usuarios encuentren instalaciones de alta capacidad, con diferentes niveles de potencia y una experiencia de recarga sencilla y fiable. Es en esos corredores donde creemos que debe concentrarse buena parte del esfuerzo de crecimiento durante los próximos años.
Da la sensación de que los puntos negros o las zonas más vacías de la recarga eléctrica se han reducido mucho en los últimos años. ¿Sigue habiendo zonas de España que requieran una atención especial por parte de operadores y administraciones?
Nuestra vocación de servicio ha sido muy clara desde el principio: queríamos tener puntos de recarga en todas las provincias españolas, independientemente del nivel de matriculaciones de vehículos eléctricos que hubiera en cada una de ellas.
No todos los operadores siguen esa estrategia. Algunos centran sus inversiones únicamente en aquellas zonas donde existe una mayor penetración del vehículo eléctrico. Nosotros entendimos que era necesario construir una red verdaderamente nacional.
Dicho esto, sí existen áreas en las que todavía es necesario reforzar la infraestructura. Más que hablar de territorios concretos, diría que la necesidad actual pasa por repotenciar instalaciones existentes, incorporar más puntos de carga en una misma ubicación y aumentar la potencia disponible. Esa es precisamente la fase en la que estamos ahora: desplegar hubs similares al de Manzanares en los principales corredores del país, con distintas potencias, facilidad de uso y capacidad para cubrir las necesidades de todo tipo de usuarios.
En esos casos, ¿cuál es el principal problema? ¿La burocracia, la falta de potencia disponible o hay algún otro cuello de botella?
El principal desafío sigue siendo el acceso a la potencia eléctrica.
Por eso insistimos tanto en la necesidad de disponer de un mapa claro y transparente de disponibilidad de potencia. Si sabemos que en un determinado punto no existe capacidad suficiente, pero sí la hay veinte kilómetros más adelante, podemos adaptar nuestros planes e invertir donde realmente sea viable.
A partir de ahí, los otros dos grandes retos son disponer de un procedimiento homogéneo para todo el país y contar con plazos de respuesta claros y predecibles. La combinación de esos tres elementos permitiría acelerar significativamente el despliegue de nuevas infraestructuras de recarga.
Para una casa, ¿qué potencia recomendaría para una instalación doméstica?
Depende del uso que haga cada conductor de su vehículo, pero para la mayoría de los usuarios no es necesario disponer de grandes potencias.
Una recarga doméstica de entre 4 y 7 kW suele ser suficiente. Durante una noche normal, de unas ocho horas, es posible recuperar entre 32 y 56 kWh, lo que equivale aproximadamente a entre 250 y 400 kilómetros de autonomía, dependiendo de la eficiencia del vehículo.
Por tanto, para un uso cotidiano, las potencias domésticas habituales permiten cubrir las necesidades de la inmensa mayoría de los conductores.
¿Sigue siendo complicada la instalación de puntos de recarga en comunidades de propietarios?
Existen situaciones muy diferentes.
Cuando hablamos de una plaza privada asociada a una vivienda, el procedimiento es relativamente sencillo. Basta con comunicar la instalación al administrador de la finca y, desde el punto de vista legal, no existen impedimentos para instalar un punto de recarga.
La situación cambia en aparcamientos colectivos de gran tamaño. En esos casos suele ser necesario desplegar una infraestructura común que permita alimentar numerosas plazas actuales y futuras. Ahí sí existe un desafío importante relacionado con la inversión inicial, porque hay que dimensionar la instalación para cientos de plazas aunque inicialmente solo la utilicen unos pocos vehículos.
Waylet es uno de los pilares de la estrategia de Repsol. ¿Qué papel juega dentro de la movilidad eléctrica? ¿Por qué es tan importante?
Para nosotros Waylet es un elemento diferencial porque refleja perfectamente nuestra visión como compañía multienergía.
No hemos creado una aplicación específica para movilidad eléctrica. La recarga forma parte del ecosistema general de Waylet, donde los usuarios pueden gestionar todas sus relaciones energéticas con Repsol.
Actualmente contamos con casi 11 millones de usuarios y ofrecemos una experiencia muy sencilla. Además, los clientes pueden acumular saldo y utilizarlo indistintamente en repostajes, recargas eléctricas o incluso en el pago de suministros energéticos.
En movilidad eléctrica, quienes tienen contratada la electricidad con Repsol disfrutan de descuentos del 20% en sus recargas. Este beneficio puede aumentar hasta el 30% si también tienen gas y hasta el 40% si cuentan además con autoconsumo solar.
Creemos que la combinación de sencillez, integración y ventajas económicas constituye uno de nuestros principales elementos diferenciales.
¿Estáis percibiendo un mayor interés de las empresas por electrificar sus flotas e instalaciones?
Sí, claramente. Las empresas, al igual que los particulares, están inmersas en un proceso de transición que requiere tiempo. Esto es una maratón, no una carrera de velocidad.
Lo que estamos observando es una convivencia de tecnologías. Muchas compañías tienen una parte de su flota funcionando con combustibles convencionales, otra con combustibles renovables, otra con vehículos eléctricos puros y otra con híbridos enchufables.
Nuestra labor consiste en acompañarlas durante todo ese proceso y ofrecerles la solución energética que necesiten en cada momento.
Tenemos ejemplos muy variados. En compañías como SEUR estamos desarrollando infraestructura de recarga para apoyar la electrificación de las flotas de reparto de última milla. En otros sectores, como el transporte de viajeros en autobús, las necesidades son diferentes y requieren soluciones específicas.
Además de la instalación de puntos de recarga, trabajamos en aspectos como gestión de potencia, integración de energía fotovoltaica, almacenamiento mediante baterías o diseño de infraestructuras adaptadas a cada operación. Al final, nuestra filosofía es muy sencilla: proporcionar a cada empresa la energía que necesita para desarrollar su actividad.
«Hay una carrera por anunciar quién ofrece la mayor potencia de recarga. Ya tenemos coches que cargan 400 km en 15 minutos. Hacerlo en cinco o seis es una mejora pero… ¿a qué coste?
Este hub de Manzanares incorpora puntos de carga para camiones de hasta 360 kW. Sin embargo, ya se anuncian vehículos que demandarán potencias superiores. ¿Existe el riesgo de quedarse atrás respecto a otros países europeos?
Si analizamos los vehículos industriales disponibles actualmente en el mercado, una potencia de 360 kW cubre aproximadamente el 95% de sus necesidades de recarga.
Es cierto que cada cierto tiempo vemos anuncios de tecnologías más avanzadas y de cargas a potencias superiores, pero hoy por hoy hablamos de casos muy puntuales.
Nosotros hemos diseñado este tipo de instalaciones con una lógica “future proof”, es decir, pensando en que sigan siendo plenamente válidas durante los próximos años. Creemos que las potencias actuales responderán adecuadamente a las necesidades del mercado durante los próximos tres o cuatro años.
Además, en ubicaciones como Manzanares ya hemos previsto capacidad adicional para poder incrementar potencia en el futuro mediante actuaciones relativamente sencillas si el mercado así lo requiere.
Pero en China ya se habla de cargadores capaces de suministrar hasta un megavatio de potencia e incluso más. ¿Veremos algo similar de forma generalizada en Europa?
Nadie conoce con certeza cómo será el futuro, pero sí creo que actualmente existe una cierta carrera por anunciar quién ofrece la mayor potencia de recarga.
La realidad es que muchos de los vehículos actuales ya son capaces de recuperar cerca de 400 kilómetros de autonomía en apenas 12 o 14 minutos. Reducir ese tiempo a cinco o seis minutos supone una mejora, evidentemente, pero la pregunta es a qué coste.
Incrementar la potencia hasta niveles de un megavatio implica realizar inversiones muy importantes en la infraestructura eléctrica y, además, repercute en el coste final de la energía para el usuario.
Por eso creo que es importante buscar un equilibrio razonable. En Europa el acceso a la potencia eléctrica es limitado y complejo. Si ya es difícil desarrollar determinadas instalaciones de alta potencia, hacerlo para cargas de un megavatio supone un desafío todavía mayor.
Es posible que en otros mercados esa tecnología tenga sentido por las características de sus redes eléctricas, pero en Europa creo que durante mucho tiempo seguirá siendo más relevante disponer de una red extensa, fiable y suficientemente potente para cubrir las necesidades reales de los usuarios.
Y de cara al cliente, tenéis algún acuerdo con fabricantes para la instalación de cargadores, recargas…
Tenemos acuerdos con fabricantes como Toyota, Omoda & Jaecoo, Nissan o Mazda. Con Nissan, por ejemplo, los compradores de modelos eléctricos como el Micra, Ariya o Leaf pueden beneficiarse de recargas gratuitas en la red pública de Repsol equivalentes a aproximadamente 10.000 kilómetros de conducción.
Con Mazda mantenemos igualmente una colaboración amplia que combina la instalación de puntos de recarga en el hogar con campañas promocionales vinculadas al lanzamiento de nuevos modelos electrificados, incluyendo ventajas y recargas gratuitas para los usuarios.
Estas colaboraciones refuerzan su propuesta de valor porque ofrecen a los compradores acceso a una de las redes de recarga con mayor cobertura y capilaridad de España, además de servicios que facilitan el uso cotidiano del vehículo eléctrico.
Y para Repsol representan una oportunidad para acercar nuestras soluciones energéticas a nuevos usuarios, mostrando la sencillez de uso de nuestra red, las ventajas de Waylet y la integración de todos nuestros servicios de movilidad eléctrica.
Para terminar, ¿cómo imagina la movilidad eléctrica en Repsol dentro de cinco años?
No tengo una bola de cristal, pero sí puedo afirmar que la apuesta de Repsol por la movilidad eléctrica es firme y de largo recorrido.
Llevamos más de quince años trabajando en este ámbito, cuando prácticamente no existía mercado en España. Solo en los dos últimos años hemos incorporado 2.400 puntos de recarga a nuestra red, de los cuales 1.000 se han puesto en servicio durante el último año.
No sé si dentro de cinco años estaremos creciendo al mismo ritmo, a un ritmo superior o inferior. Lo que sí sé es que seguiremos ampliando nuestra capacidad para dar servicio a los clientes allí donde lo necesiten.
Nuestro foco estará especialmente en el desarrollo de hubs de recarga ultrarrápida en los principales corredores del país, manteniendo la vocación de servicio y el liderazgo que siempre hemos perseguido en movilidad eléctrica.
El objetivo final sigue siendo el mismo: facilitar la transición hacia nuevas formas de movilidad ofreciendo soluciones sencillas, fiables y adaptadas a las necesidades reales de los usuarios.
Fuente: Tecnologia






