Las autoridades francesas anunciaron nuevas medidas de seguridad ante las manifestaciones previstas para este fin de semana en París, que incluyen la prolongación hasta el lunes de los toques de queda en algunos barrios y el cierre excepcional de importantes museos y espacios culturales de la capital.
El Ministerio de Cultura confirmó este jueves que los museos del Louvre, Orsay y Picasso permanecerán cerrados el sábado, una decisión que también afectará al Grand Palais y al Museo de La Orangerie, ante el temor de que las movilizaciones deriven nuevamente en enfrentamientos, actos vandálicos y daños a establecimientos.
La institución pidió a todos los centros culturales bajo su tutela adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los visitantes, proteger al personal y preservar las obras de arte, algunas de las cuales forman parte de las colecciones más importantes del patrimonio cultural francés.
Las restricciones se producen después de los graves disturbios registrados el sábado 17 de octubre, cuando las manifestaciones contra el encarecimiento de la vida y en apoyo a las reivindicaciones de estudiantes de secundaria desembocaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, saqueos y daños materiales en distintas ciudades francesas.
En París, las protestas se extendieron por varias zonas de la capital y obligaron a intervenir a unidades antidisturbios. Las imágenes de escaparates destruidos, enfrentamientos callejeros y establecimientos afectados aumentaron la presión sobre el Gobierno para que refuerce las medidas de prevención.
Las autoridades reconocieron posteriormente que habían subestimado los riesgos asociados a las movilizaciones del 17 de octubre y prometieron ampliar el despliegue policial para la nueva jornada de protestas.
La prolongación de los toques de queda en determinados barrios hasta el lunes representa una de las medidas más restrictivas anunciadas en este contexto. Sin embargo, la información disponible no precisa cuáles son las zonas afectadas, los horarios de aplicación ni las excepciones contempladas para los residentes.
La actividad cultural también resulta afectada
La preocupación por posibles incidentes ha llevado a modificar la programación cultural y artística de París, una de las ciudades más visitadas del mundo.
La feria internacional de arte contemporáneo Art Basel Paris adelantó al viernes su cierre, previsto inicialmente para el domingo, lo que supone una reducción de dos días de su calendario. La decisión refleja el impacto de las movilizaciones sobre actividades que reúnen a visitantes internacionales, coleccionistas, galeristas y profesionales del mercado del arte.
El cierre de los principales museos constituye también una medida preventiva de especial relevancia por la afluencia de visitantes que habitualmente reciben durante los fines de semana.
El Louvre, que alberga obras emblemáticas como la Mona Lisa y la Victoria de Samotracia, es uno de los principales atractivos turísticos de Francia. El Museo de Orsay reúne una importante colección de arte impresionista y posimpresionista, mientras que el Museo Picasso conserva obras fundamentales del artista español.
Por su parte, el Grand Palais es uno de los grandes espacios de exposiciones y acontecimientos culturales de París, y el Museo de La Orangerie es conocido especialmente por albergar los grandes paneles de los Nenúfares de Claude Monet.
La decisión ministerial busca reducir los desplazamientos hacia estos establecimientos durante las movilizaciones y evitar que visitantes y trabajadores queden expuestos a posibles alteraciones del orden público.
Restricciones en los barrios más afectados
De acuerdo con la Alcaldía de París, los primeros toques de queda fueron establecidos por la Prefectura de Policía después de los episodios violentos del 17 y 18 de octubre, especialmente en la plaza de la República y el sector de Les Halles.
Las restricciones iniciales prohibían la circulación entre las 11:00 de la noche y las 6:00 de la mañana, con excepciones para residentes, trabajadores y personal de los servicios de emergencia que pudieran justificar su presencia.
La medida también estuvo acompañada de prohibiciones de concentraciones y desfiles en distintos sectores de la ciudad, así como de restricciones al transporte de armas, materiales inflamables y determinados equipos de protección.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, reconoció la preocupación de los residentes y comerciantes afectados por los disturbios, pero pidió que el toque de queda se mantuviera como una herramienta excepcional y temporal.
El Gobierno intenta evitar nuevos enfrentamientos
La tensión se mantiene este jueves, cuando las autoridades prohibieron las concentraciones y manifestaciones no autorizadas entre las 8:00 de la mañana y las 8:00 de la noche en varios puntos estratégicos de París.
Según informó Le Monde, las restricciones incluyen los alrededores del Palacio del Elíseo, la residencia oficial del primer ministro en Matignon, la Asamblea Nacional, el Senado y espacios turísticos como el Louvre y los Campos Elíseos.
También abarcan zonas de gran afluencia, entre ellas las plazas de la Bastilla, Italia y República, así como Châtelet, Les Halles y el sector de los grandes almacenes.
El presidente Emmanuel Macron convocó este jueves un consejo de seguridad en el Palacio del Elíseo, mientras el primer ministro, Sébastien Lecornu, continuaba sus reuniones en Matignon, a dos días de las nuevas movilizaciones.
Fuente: Mundo






