Para muchos viajeros, elegir un destino de golf significa elegir un campo. En Puntacana, esa decisión abre la puerta a un territorio mucho más amplio, donde jugar 18 hoyos es solo el primer capítulo de un día que también incluye playa, gastronomía y descanso. El resort ofrece 45 hoyos de golf de campeonato, distribuidos entre dos campos con personalidades completamente distintas: Corales, diseñado por Tom Fazio, y La Cana, obra de P. B. Dye, con seis hoyos frente al mar y catorce con vista al Caribe.
Corales es, sin duda, la joya deportiva del destino. Tallado entre acantilados naturales, bahías y canteras de coralina, este campo par 72 culmina en un tramo final conocido como «El Codo del Diablo» (Devil’s Elbow), considerado uno de los cierres más espectaculares y exigentes del golf mundial. Desde 2018, Corales es sede del Corales Puntacana Championship, el primer y único evento oficial del PGA Tour en la República Dominicana, que en su novena edición de 2026 reunió a 144 golfistas profesionales de unos 20 países, con una bolsa de cuatro millones de dólares, la más alta jamás disputada en un evento deportivo en el país.
Pero el golf en Puntacana Resort no se agota en la competencia. La revista Golf Magazine ha comparado a La Cana con Pebble Beach, reconociéndolo como uno de los campos más destacados del Caribe, gracias a sus fairways de césped Paspalum a la orilla del mar y a un recorrido más relajado, aunque igual de refinado que el de su vecino. Ambos campos conviven dentro de los mismos límites del resort, lo que permite alternar entre uno y otro sin salir del destino.
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Ese golf de nivel internacional tiene una dimensión que trasciende lo deportivo. Las ganancias del Corales Puntacana Championship se destinan a los proyectos sociales y ambientales de la Fundación Puntacana, a través de su Sponsor Value Program. Ese respaldo se ha traducido, hasta la fecha, en más de 150 mil personas atendidas en los centros médicos público-privados del grupo y en más de 7 mil estudiantes y técnicos egresados de sus centros educativos. Jugar en Corales, en otras palabras, también significa contribuir a un modelo de turismo que reinvierte en su propia comunidad.
Alrededor de cada ronda, el resort completa la experiencia con todo lo que rodea al golf. En La Cana Golf & Beach Club, El Grill ofrece el cierre gastronómico perfecto tras 18 hoyos, mientras que el The Spa Puntacana Resort, ubicado en el mismo complejo, permite que el cuerpo se recupere con tratamientos que van desde masajes con aceite de coco local hasta rituales de relajación de varias horas. Ninguno de estos servicios exige largas distancias para su disfrute.
Al final, el golf en Puntacana Resort funciona como una puerta de entrada, no como el destino completo. Alrededor de cada green hay un restaurante, un tratamiento de spa, una playa y, de fondo, un modelo de turismo que convierte cada torneo en beneficio directo para la comunidad. Por eso, decir que en Puntacana «no se trata solo de jugar 18 hoyos» no es una frase gastada: es la manera en que el destino fue diseñado.
Fuente: Actualidad






