
Aunque España no se ha librado de la inflación y la guerra de Irán sigue dibujando incógnitas en el horizonte, el escenario actual está lejos de parecerse al de las alzas disparatadas que siguieron a la guerra de Ucrania, en 2022. Llegan dos datos para comprobarlo: en septiembre alimentos y bebidas no alcohólicas se encarecieron un 2,7% interanual, hace tres años lo hacían a un ritmo del 10,5%. La gran pregunta es… ¿Esa ralentización está permitiendo coger oxígeno a los hogares españoles? ¿Estamos recuperando o no poder adquisitivo?
Hay indicadores que invitan a ser escépticos.
El dato clave: 39,5%. Desde hace tiempo, año tras año, la OCU hace un ejercicio con el que quiere echar una mano a los hogares españoles: compara supermercados para identificar los más baratos. Para ello se basa en una cesta prototipo compuesta por 244 artículos entre los que se incluyen alimentos, productos de limpieza, droguería e higiene.
El ejercicio es interesante porque, de paso, nos permite tener otra perspectiva de cómo evolucionan los precios, una complementaria a la que calcula el INE.
Sin embargo, el estudio de 2026 ha llegado con sorpresa. Aunque la OCU reconoce que el encarecimiento del carro de la compra se ha moderado en el último año (del 2,5% de 2025 a un 1,8%), sus técnicos advierten que si se amplía el foco y analiza la subida acumulada en el último lustro se obtiene una cifra preocupante: desde 2021 los productos de su cesta se han encarecido de media un 39,5%. Si hablamos de artículos frescos el alza es mayor y ronda el 44%.

Tasa anual del IPC . Índice general y subyacente (porcentaje).
Malas noticias, cafeteros. El análisis de la OCU muestra otra cosa más: hay ciertos artículos que han multiplicado por dos su precio durante los últimos años. O incluso más. El café molido económico, por ejemplo, acumula una subida del 142%. Los huevos talla M se encarecieron un 135%, los L un 123% y las tabletas de chocolate con leche un 101%. En general, la organización solo pudo identificar tres productos que salen más baratos hoy que al principio de la pandemia: el detergente, los yogures naturales de la marca Danone y las bebidas de arroz.
Con los datos que maneja, la conclusión de la OCU es rotunda:“Los hogares siguen sin recuperar el poder adquisitivo de antes de la pandemia, y aún menos el anterior a la crisis de 2008”. Al analizar su informe hay que tener presente además un aspecto clave: aunque se publicó en septiembre, se base en sondeos que todavía no recogen plenamente “los efectos de la guerra de Irán”.
Ampliando la foto. El informe de la OCU es interesante, pero si queremos comprender cómo ha variado el poder adquisitivo de los españoles hace falta ir más allá de su cesta de la compra. El IPC calculado por el INE ofrece otra ayuda valiosa. Su dato de septiembre muestra que la tasa anual general fue del 4,9%, seis décimas más que en agosto. Queda bastante lejos del 11% alcanzado en 2022, pero confirma que sigue habiendo productos y servicios que presionan (asfixian) las cuentas domésticas, como el transporte o la vivienda.
Suben los precios… y los sueldos. Las tablas del INE muestran que no solo suben los precios. En los últimos años lo han hecho también los salarios, con lo que la pregunta no es tanto cuánto se encarece la cesta de la compra, la vivienda o el transporte, sino cuánto rinden hoy los ingresos de las familias. ¿Les dan para comprar lo mismo que antes de la pandemia? ¿Han ganado poder adquisitivo o lo han perdido? Esa misma pregunta se la hizo hace no mucho The Adecco Group Institute. Y su respuesta no es precisamente positiva.
En su informe ‘Monitor Anual Adecco sobre Salarios’, basado en datos del INE, la entidad llega a una conclusión preocupante: si bien el salario medio se situó en 2025 en 2.055 euros mensuales (brutos), lo que refleja un incremento del 3,4% respecto al año anterior, la ganancia de poder adquisitivo real fue inferior. Y se esfuma cuando ampliamos el foco y analizamos los sueldos y precios desde 2019.
¿Aporta cifras? Claro. Según el análisis de Adecco, el salario medio bruto mensual aumentó un 3,4% entre 2024 y 2025. Traducido en dinero contante y sonante, equivale a 67 euros más al mes o 804 al año. Si tenemos en cuenta que el IPC medio de 2025 fue del 2,7%, eso significa que (una vez descontado el impacto de la inflación) la ganancia de poder adquisitivo real fue de un 0,7%. Representa unos 14 euros al mes. O 168 al año. El efecto de la subida se desinfla.
La cosa empeora sin embargo cuando analizamos los datos del último lustro. Entre 2019 y 2025 se anota también una subida salarial acumulada del 21,3%, un incremento considerable que, no obstante, no compensa la inflación del 22,7%. Dicho de otro modo, según Adecco a lo largo de ese período el balance acumulado fue negativo en un 1,1%. Para comprender la renta de las familias hay que tener en cuenta otras fuentes de ingresos, pero el porcentaje resulta revelador.

“Ha bajado un 2,2%”. La compañía suiza no es la única que aprecia una reducción del poder adquisitivo de los hogares. El economista Gonzalo Bernardos estima que “desde que está Pedro Sánchez (2018) el poder adquisitivo de aquellos que se rigen por convenio ha bajado el 2,2%”. El motivo: una suma de factores que van más allá de España. “No le podemos echar la culpa a Pedro Sánchez solo. Se la podemos dar a la pandemia, en 2022 y 2023 a la guerra de Ucrania y Rusia y este año a Donald Trump”.
«La cuestión relevante». Otro de los analistas que han sacado la calculadora para hacer cuentas es José María Rotellar, doctor en economía y profesor de la Universidad Francisco Marroquín. Hace unos días, en una columna publicada en elEconomista, cuestionaba el alcance de la subida salarial de los últimos años.
“Los salarios en términos corrientes han aumentado. Sin embargo, la cuestión relevante no es cuánto se cobra nominalmente, sino qué capacidad de compra proporciona ese salario”, advierte. Es en ese punto, al bajar a las cifras, cuando la foto deja de ser halagüeña.
Una merma de casi el 5%.Rotellar reconoce que el salario medio bruto pasó de 26.992 euros en 2018 a 32.446 en 2025, un alza del 20,5%. Sin embargo, al descontar el IRPF y las cotizaciones se comprueba que el salario medio neto creció en realidad un 16,5%, hasta los 25.400 euros. Primer ajuste. El segundo llega al descontar la inflación (22,5%). Con esa corrección se comprueba que, aunque el trabajador medio cobre 25.400 euros netos, su capacidad de compra de facto equivale a la que tenía una persona que ganaba 20.729 euros en 2018.
“La consecuencia es evidente. El poder adquisitivo real neto ha pasado de un índice 100 en 2018 a un índice 95,1 en 2025. Dicho de otra manera, el trabajador medio ha perdido un 4,9% de poder adquisitivo durante este período”, concluye. En la práctica, eso significa que para preservar su poder adquisitivo de 2018 el salario neto de 2025 tendría que rondar los 26.700 euros.
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