
Hace unos días la empresa LITILIT inauguró en Vilna (Lituania) una fábrica de láseres de femtosegundo que, según la compañía, tiene la mayor capacidad potencial del mundo de producción de láseres de femtosegundo. Así, promete producir 1.000 láseres durante el primer año y alcanzar los 3.000 cuando esté a plena capacidad. Parece poco, pero no lo es.
Lo llamativo aquí no es tanto la tecnología en sí, sino la forma de producción: hasta la fecha, la elaboración de estos equipos era casi artesanal, pero es que LITILIT se ha propuesto fabricarlos en serie, como es habitual en la producción industrial.
Qué tiene que ver este láser con la industria tecnológica. Un láser de femtosegundo emite pulsos de luz de una milbillonésima de segundo, y esa brevedad le da una potencia muy alta y una precisión de varios micrómetros, lo que por ejemplo le permite grabar letras en un cabello. Este tipo de láser se usa donde el calor es un problema, como cirugía ocular, pero también en el mecanicado milimétrico de materiales frágiles. Y es aquí donde los chips hacen su aparición, concretamente la fase del empaquetado avanzado.
Las GPU para la IA (y para otras cosas, pero ya sabemos que la industria de la inteligencia artificial las está copando) integran varios componentes, entre ellos las memorias HBM, que hay que ensamblar con técnicas de empaquetado muy sofisticadas. Por otro lado, parece que empresas como TSMC, Intel y Samsung apuestan por los sustratos de vidrio y para perforarlo sin dañarlo hacen falta láseres de pulso ultracorto como el que LITILIT va a fabricar en cadena. Además, NVIDIA está inyectando dinero a sus proveedores (entre ellos, TSMC, Intel y Samsung) para garantizarse el suministro para todos los chips de IA que quiere vender.
La fábrica lituana. LITILIT ha invertido unos seis millones de euros en una planta de unos 4.000 metros cuadrados con montaje robotizado de láseres, mecanizado CNC y líneas de ensayo para tenerlo todo listo para iniciar la producción en 2027. Buena parte de los equipos se exportarán a Europa, América del Norte y Asia.
Su reto es industrial: trasladar la precisión y el rendimiento de los sistemas ultrarrápidos a procesos de fabricación que permitan volúmenes de producción notablemente mayores. Para lograrlo, LITILIT asegura que emplea arquitecturas propias, componentes menos complejos y un alto grado de automatización.
Por qué importa. Según Reports and Markets, la capacidad mundial de producción de láseres de femtosegundo fue de unas 9.600 unidades en 2025. Si LITILIT cumple su objetivo, solo su planta será capaz de producir un tercio de esa cifra (y aproximadamente, el 25% del total). Y su labor es esencial en estos tiempos que corren: ataca un cuello de botella de la cadena de suministro dentro de la industria de semiconductores.
Habida cuenta de la demanda desmesurada por los centros de datos y la IA y la subida meteórica de precios, el negocio es redondo. Nikolajus Gavrilinas, CEO de LITILIT, lo tiene claro: «A medida que crece la demanda de estas industrias multimillonarias, también lo hará la demanda de láseres de femtosegundos».
Lituania es pequeña pero experta en láser. Que un país de menos de tres millones de habitantes se suba al carro de los semiconductores con tanta seguridad tiene una explicación: el primer láser lituano data de 1966, es decir, un ecosistema con 60 años a las espaldas que tiene su origen en la universidad. En 1983 nació la primera empresa comercial, EKSMA (nota: luego el departamento encargado del área de láser se independizó como EKSPLA y han tenido trayectorias juntas pero no revueltas), con el objetivo de producir láseres de picosegundos.
Aproximadamente el 10% de todos los láseres científicos de todo el mundo se fabrican allí, algo que no sorprende considerando que el sector exporta entre el 90 y el 95% de todas su producción a más de 80 países y que además esta industria tiene un crecimiento anual del 16%, como detalla su agencia de innovación.
China es rival y cliente. Dejando a un lado tensiones originadas cuando en 2021 Taiwán abrió su propia embajada en Lituania, lo que provocó que China tomase medidas como retirar su embajada, expulsar al embajador lituano de su territorio o suspendiera el tráfico ferroviario y las exportaciones, en lo industrial compra esta tecnología a Lituania mientras compite con ella. China está entre esos 80 países que importan su tecnología, si bien como explica la revista de la Sociedad Francesa de Óptica, está avanzando con especial rapidez en el campo de los láseres de pulsos ultracortos. No es la única: también Estados Unidos, Alemania y Francia están en escena.
Portada | OIST from Onna Village, Japan
Fuente: Tecnologia






