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Corea del Sur tiene un nuevo caballo de Troya cultural: se llama «Acubi», lo visten las estrellas K-Pop y Zara ya toma nota

Corea del Sur tiene un nuevo caballo de Troya cultural: se llama "Acubi", lo visten las estrellas K-Pop y Zara ya toma nota

El esperado regreso de la tercera temporada de Euphoria a las pantallas de HBO en este mes de abril parecía dictar una sentencia clara sobre el futuro de la moda y la belleza: el exceso ha vuelto, pero en una versión más oscura e intencional. La serie ha abandonado la estética etérea e inocente de sus inicios para abrazar un maquillaje de alto contraste, una profunda inspiración en los años 90 y un «glam feroz y sin disculpas». Como sentencia Donni Davy, la maquilladora principal de la ficción, esta nueva temporada es «una campaña contra el maquillaje clean-girl».

Sin embargo, mientras Hollywood empuja con fuerza hacia este dramatismo y agresividad visual, en las calles y en las redes sociales globales se respira una rebelión mucho más silenciosa. Una generación entera ha decidido darle la espalda al caos estético de Occidente para abrazar el Acubi: el quiet cool surcoreano de tonos apagados y siluetas holgadas que está redefiniendo el armario juvenil.

Una tendencia nacida en la red. El estilo Acubi no es una invención de las últimas semanas, pero su explosión actual es innegable. El término proviene de la marca surcoreana Acubi Club, pionera en mezclar el minimalismo de los años 2000 (Y2K), los básicos «subversivos» y el cyber fairy grunge

Se trata de una estética que huye de los tonos pastel metálicos y se refugia en una paleta de colores neutros —blanco, negro y gris—, jugando constantemente con las proporciones: tops ajustados o con cortes estratégicos (cut-outs) combinados con pantalones de corte muy holgado. Esta moda lleva ganando tracción en plataformas como TikTok y Pinterest desde el verano de 2022, destacando por ser una mezcla creativa y madura.

El acelerador ha sido el K-Pop. Si el Acubi ha conquistado el mundo, ha sido gracias a sus embajadores más poderosos. Heewon Yuh, estratega de moda juvenil en WGSN, aclara en CNN que «el K-Pop no funcionó tanto como el origen, sino como un acelerador, transformando un enfoque de estilo local en un look reconocido a nivel mundial». Grupos femeninos de impacto planetario como Blackpink, NewJeans y Aespa han llevado esta estética a los escenarios y las semanas de la moda. De hecho, Ning Ning y Winter, vocalistas de Aespa, lucieron su mejor interpretación del estilo Acubi, dominado por el negro y la asimetría, durante la promoción de su álbum Armageddon.

Los datos respaldan este tsunami estético: el hashtag #Acubi genera unos 65.000 posts diarios en TikTok y 87.000 en Instagram. Además, el interés en Google Trends por la moda coreana alcanzó su pico máximo en Reino Unido y Estados Unidos en febrero de este mismo 2026, coincidiendo con la aparición de ídolos en la Semana de la Moda de Londres.

No es un simple capricho algorítmico. Jaana Jätyri, fundadora de la agencia de pronósticos Trendstop, explica a CNN que «en periodos de tensión económica y social, la moda tiende a suavizarse». El Acubi permite a los jóvenes ir a la moda «sin sentirse en exhibición». En la misma línea, Rose Coffey, analista de The Future Laboratory, sostiene que las nuevas generaciones buscan «estabilidad y sentido de control» a través de prendas modulares y adaptables.

No obstante, esta búsqueda de estabilidad a través de lo neutro no convence a todos, y tiene una lectura más profunda y polémica. La obsesión general por estéticas derivadas como el clean girl propone una imagen «neutra, apolítica y universalizada». Según Marta De la Rocha, experta de la Universidad Europea de Madrid, «hemos perdido el mensaje político e identitario que antes tenían tribus urbanas más llamativas».

Es aquí donde el análisis de la periodista Noemí López Trujillo en Newtral aporta una capa crítica fundamental. Basándose en el ensayo Reacción de Susan Faludi, detalla que el auge de estéticas que exigen a las mujeres ser discretas y ultralimpias puede leerse como una reacción conservadora y antifeminista. Se busca, como explica la periodista Brenda Otero, que las mujeres «no cometan errores, que todas parezcan iguales, que no haya caos, que sean estáticas y no cambien». Afortunadamente, aunque el Acubi comparte esa paleta cromática silenciosa, su herencia grunge y sus cortes asimétricos lo salvan de caer en la sumisión total y apolítica del clean girl, otorgándole un filo subversivo frente al deseo de que las mujeres pasen desapercibidas.

De nicho digital a básico universal. Lejos de ser una moda pasajera, el modelo de negocio detrás del Acubi augura una larga vida. La tendencia ya ha dado el salto de las pantallas a las cajas registradoras. Minoristas de fast-fashion como Shein y marcas británicas como Minga London ya comercializan estas prendas. Además, gigantes del mercado principal (high street) como Zara y COS han comenzado a incorporar siluetas holgadas similares en sus colecciones recientes. Incluso la alta costura ha tomado nota: la colección Cruise 2025 de Gucci y las recientes pasarelas de Fendi han presentado diseños minimalistas relajados que beben de esta misma fuente.

Este éxito es también una victoria del Soft Power surcoreano. El profesor Dal Yong Jin, de la Universidad Simon Fraser, explica en CNN que la creciente visibilidad de la estética de Seúl es un reflejo de la expansión del Hallyu (la ola coreana). Consumir moda coreana se ha vuelto profundamente atractivo para el público internacional, fortaleciendo la economía y la imagen institucional del país asiático a nivel global.

La clave reside en su extrema practicidad. Como ilustran en The Straits Times al analizar la juventud urbana en Singapur, esta estética triunfa en todo tipo de contextos —incluso en climas cálidos y húmedos— gracias a que permite lucir un aspecto cuidado sin esfuerzo. Es un estilo que se construye a base de capas intercambiables y transpirables: basta una camiseta básica de tirantes, unos pantalones cargo holgados y el toque final de unos accesorios metálicos o unas gafas de sol para completar el look.

Además, aunque fue impulsado inicialmente por mujeres, el Acubi ha roto las barreras de género. La moda masculina ha abrazado esta tendencia bajo una influencia Techwear. La fórmula de «top diminuto y pantalones grandes» se traduce en hombres vistiendo camisas ajustadas o jerséis con roturas combinados con pantalones cargo tipo paracaídas extra anchos, una línea que minoristas como Lewkin ya comercializan bajo la etiqueta «Acubi Men».

El ruido silencioso de una generación El panorama actual de la moda dibuja una interesante dicotomía. Mientras las gigantescas producciones occidentales intentan imponer estéticas dramáticas o de alto contraste, la juventud global ha elegido mirar hacia Seúl. El estilo Acubi ha demostrado que no es solo un hashtag más en TikTok; es el uniforme de una generación que navega tiempos inciertos. 

Entre la búsqueda de la comodidad absoluta, el debate sobre el minimalismo conservador y la influencia imparable del K-pop, los jóvenes han decidido que la forma más transgresora de vestir hoy en día es, paradójicamente, hacerlo en un absoluto silencio visual.

Imagen | Roboflow

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Corea del Sur tiene un nuevo caballo de Troya cultural: se llama «Acubi», lo visten las estrellas K-Pop y Zara ya toma nota

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Alba Otero

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Fuente: www.xataka.com

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