
null / Crédito: Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México
Mons. Leopoldo González, Arzobispo de Acapulco (México), hizo un llamado a las autoridades a garantizar las “condiciones de seguridad” necesarias en el país para generar empleos dignos, en un contexto marcado por la “sangría” provocada por delitos como la extorsión y el cobro de cuotas criminales.
A través de un videomensaje compartido con motivo de la conmemoración del Día del Trabajo, que se celebrará el 1 de mayo, el prelado expresó su deseo de que en México no haya “ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo”.
El arzobispo destacó que, mediante el empleo, una persona puede obtener “lo necesario para vivir dignamente, sirviendo a los demás”, al tiempo que pone al servicio de la sociedad sus “capacidades, habilidades y virtudes”.
En este sentido, Mons. González señaló que el desempleo y subempleo “no son sólo un problema económico, sino un problema humano”.
Por ello, el arzobispo afirmó que corresponde a las autoridades propiciar “condiciones de seguridad y de confianza que permitan la creación y conservación de puestos de trabajo dignos y bien remunerados”.
Denunció que en los últimos años “ha sido muy grande y dolorosa la sangría, no sólo económica, causada por la extorsión, el cobro de piso, de cuota”, pagos que grupos criminales exigen a comerciantes y emprendedores a cambio de supuesta protección.
“No desistamos en el empeño porque cada persona cuente con los recursos necesarios para su propio desarrollo, de modo que con su esfuerzo y creatividad pueda sostener su vida”, señaló el prelado.
También aprovechó para reconocer a empresarios que, pese a los “tiempos de crisis”, conservan empleados “en muchos casos sacrificando ganancias”, así como a quienes “invierten y crean nuevos puestos de trabajo”.
Además de convertirse en “bendición para muchas familias”, Mons. González aseguró que estas acciones “contribuyen de manera muy importante a fortalecer el tejido social”.
El arzobispo subrayó además que no cualquier actividad puede considerarse trabajo, sino sólo aquella que “asocia a la persona de manera efectiva al desarrollo de la comunidad”.
“Ninguna actividad que causa daño o degrada a las personas, aunque produzca grandes ganancias” es trabajo, advirtió.
Finalmente, el prelado destacó también la importancia de la familia e invitó a abuelos y padres a transmitir a sus hijos y nietos “las destrezas y habilidades con que, sirviendo a los demás, han salido adelante en la vida”.
Fuente: www.aciprensa.com






