El despido de Alex Cora por los Red Sox hizo mirar a muchos hacia el lejano San Francisco para encontrar comparación en cómo le va a Rafael Devers, casi 11 meses después de que problemas de comunicación entre ambos terminara la relación entre el toletero y Boston.
El arranque con el madero de Devers no ayuda a buscar puntos que conecten con lo que se vive en el Fenway Park. El ahora inicialista/DH de los Gigantes atraviesa una crisis de confianza y precisión, incapaz de conectar pitcheos que dominaba fácil.
Los Gigantes, con récord de 13-16 hasta el miércoles, están fuera de los puestos de relevancia. Sin embargo, más allá del balance colectivo, la mayor preocupación en la Bahía tiene nombre y apellido: Rafael Devers. El de Samaná, cuya llegada despertó expectativas de playoffs, está sumergido en un bache ofensivo que desafía la lógica de su talento.
Con una línea ofensiva de .211/.250/.298 y la alarmante cifra de 37 ponches en apenas 29 juegos, Devers parece una sombra del bateador que aterrorizaba a la Liga Americana. Lo más inquietante no es solo la falta de resultados, sino la forma en que está fallando. Mike Krukow, comentarista de los Gigantes, fue tajante al señalar que los lanzadores rivales le han perdido el respeto al “Carita”.
El peor WAR de la MLB
Solo lleva seis extrabases (2 jonrones) y 10 remolques. De acuerdo a Baseball-Reference, Devers acumula -0.9 victorias sobre nivel reemplazo, el peor de toda la MLB en un equipo donde tampoco Willy Adames ha prendido. El torpedero de Santiago tiene un OPS de .610 y su OPS+ cae a 73, sin jonrón y batea para un pobre .202.
La mayor debilidad de Devers este año ha sido, sorpresivamente, la recta de cuatro costuras. Históricamente un destructor de velocidad, ahora batea un anémico .162 contra este pitcheo, con 22 ponches en 37 turnos frente a la recta.
- El hecho de que Devers no esté ni siquiera rozando la pelota para fouls indica un problema de timing o una descoordinación mecánica que los rivales están explotando sin piedad.
A pesar del pesimismo, la historia reciente ofrece un consuelo. En 2025, Devers también tuvo un inicio gélido con un promedio de .194 en sus primeros 27 juegos. Logró ajustar su swing para terminar la campaña con 33 cuadrangulares y 95 remolcadas.
El éxito de los Gigantes en 2026 depende directamente de que Devers encuentre ese ajuste una vez más. Si logra recuperar la vista sobre la recta, San Francisco tendrá la pieza central necesaria para revertir su récord y pelear por un lugar en octubre.
Fuente: www.diariolibre.com






