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Los obispos de Estados Unidos consagran la nación al Sagrado Corazón de Jesús


Los obispos de Estados Unidos consagran la nación al Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo, en Orlando, Florida, el 11 de junio de 2026. / Crédito: Gigi Duncan/EWTN News

Los obispos de Estados Unidos consagraron la nación al Sagrado Corazón de Jesús este jueves 11 de junio, encomendándola al amor misericordioso de Cristo durante una solemne Misa en el marco de su asamblea plenaria de primavera.

“Nos reunimos primero no sólo para celebrarnos a nosotros mismos, sino para consagrar, para confiar… y para colocar a toda nuestra nación en el Sagrado Corazón de Jesucristo”, dijo el Arzobispo de Baltomore, Mons. William E. Lori, en su homilía.

La liturgia tuvo lugar el último día de la reunión plenaria de primavera de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, en el marco del 250 aniversario de la nación.

El Arzobispo de Baltimore, Mons. William Lori, pronunció la homilía cuando los obispos estadounidenses consagraron la nación al Sagrado Corazón de Jesús el 11 de junio de 2026 en Orlando, Florida. Crédito: USCCB/YouTube/captura de pantalla
El Arzobispo de Baltimore, Mons. William Lori, pronunció la homilía cuando los obispos estadounidenses consagraron la nación al Sagrado Corazón de Jesús el 11 de junio de 2026 en Orlando, Florida. Crédito: USCCB/YouTube/captura de pantalla

En las horas previas a la Misa, los obispos concluyeron su asamblea con reflexiones centradas en el significado de la devoción al Sagrado Corazón en la vida contemporánea.

El Arzobispo de Portland (Oregon), Mons. Alexander Sample, describió esta devoción como una respuesta a las formas modernas de tensión espiritual, incluyendo la soledad y la presión por medir el valor personal en función de los logros o fracasos. Inspirándose en la encíclica Dilexit Nos del Papa Francisco, afirmó que la cultura contemporánea a menudo desestabiliza la identidad misma.

“El Sagrado Corazón de Jesús responde a esa pregunta de forma contundente”, dijo Sample. “Cuando sabemos que Cristo nos ama, ya no necesitamos basar nuestra identidad en logros o fracasos”.

Añadió que la devoción al Sagrado Corazón libera del miedo, el egocentrismo, la desesperación y la superficialidad, a la vez que invita a los creyentes a manifestar ese amor en la vida pública. “El mundo necesita testigos cuyos corazones se asemejen al de Jesús”, afirmó.

El Arzobispo de Louisville (Kentucky), Mons. Shelton Fabrem reflexionó sobre el Sagrado Corazón como fuente de comunión dentro de la Iglesia, enfatizando que la unidad en la Iglesia no se basa en preferencias compartidas, sino en la iniciativa y la gracia divinas. Describió a la Iglesia como “una hermandad no creada por preferencias personales, afinidades o ideologías, sino por la providencia de Dios y la voluntad de Jesucristo”.

El Arzobispo de St. Paul y Minneapolis, Mons. Bernard Hebda, señaló que esta devoción es un camino de renovación interior fundamentado en la oración y la vida sacramental. Citando la frase de San John Henry Newman “cor ad cor loquitur” (el corazón habla al corazón), afirmó que el encuentro más profundo con Cristo se produce en una comunión personal e interior, moldeada por la oración y la Eucaristía.

Poco antes de la Misa, los obispos dedicaron un tiempo a la adoración y bendición eucarística y veneraron las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, la monja francesa del siglo XVII cuyas visiones ayudaron a difundir la devoción al Sagrado Corazón por toda la Iglesia.

“El Sagrado Corazón no divide”

En su homilía, Lori situó la consagración dentro de las tensiones morales y espirituales más amplias de la Iglesia y la vida nacional, enmarcándola como un acto de confianza más que como un logro.

“Amar como Cristo ama es la verdadera medida del discipulado cristiano, y es la verdadera medida de nuestra humanidad”, dijo.

Reconoció que esta medida a menudo no se ha puesto en práctica. “De hecho, a veces la ha oscurecido casi hasta hacerla irreconocible”, dijo, señalando la realidad de la división, el pecado y el fracaso junto con momentos de gracia.

Lori afirmó que el acto de encomendarse a Dios no es una demostración de fuerza, sino una admisión de dependencia de la misericordia. “No podemos acercarnos al corazón de Cristo fingiendo que no necesitamos su misericordia”, indicó.

El futuro, recalcó, no puede ser asegurado en última instancia por sistemas o planes humanos. “El futuro pertenece a Dios, no a movimientos políticos, fuerzas económicas ni planes humanos”, afirmó.

A continuación, describió el Sagrado Corazón como la fuente misma de la reconciliación, no meramente una imagen devocional, sino una realidad viva que transforma a quienes se acercan a él.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos consagra la nación al Sagrado Corazón de Jesús el 11 de junio de 2026 en Orlando, Florida. Crédito: USCCB/YouTube/captura de pantalla
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos consagra la nación al Sagrado Corazón de Jesús el 11 de junio de 2026 en Orlando, Florida. Crédito: USCCB/YouTube/captura de pantalla

“El Sagrado Corazón no divide, sino que reconcilia”, resaltó. “No endurece los corazones, sino que los transforma. No se limita a invitarnos a recibir amor, sino que nos impulsa a compartirlo”.

Reflexionando sobre el Evangelio, describió a Cristo como alguien que se adentra plenamente en la condición humana con «un corazón que ha conocido la alegría y el dolor, la amistad y la traición, el sufrimiento y el sacrificio».

“El Sagrado Corazón revela a un salvador que no solo desea nuestra obediencia, sino también nuestra amistad”, remarcó. “No solo nuestro servicio, sino nuestra comunión con él”.

Esa comunión, añadió, tiene como objetivo moldear toda la vida cristiana. “Permanecer en su amor y permitir que ese amor guíe todo lo que hacemos”, señaló.

Oración de consagración

Tras la homilía, el Arzobispo de Oklahoma City y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, Mons. Paul S. Coakley, dirigió la solemne oración de consagración, situando el momento dentro de una tradición histórica y teológica más amplia.

Recordó que hace 127 años, el Papa León XIII consagró a la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús, presentando la liturgia de Orlando como una continuación de ese mismo acto de encomienda.

“Con ese mismo espíritu, consagramos ahora los Estados Unidos de América”, resaltó Coakley, señalando que Cristo “con su propia sangre eliminó todas las divisiones y convirtió a muchas naciones en un solo pueblo de Dios”.

Durante toda la oración, repitió la siguiente invocación: “Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros”.

La  oración de consagración  se dirigió a Cristo como el “deseo de las naciones y centro de la historia”, pidiéndole que bendijera a los Estados Unidos, sanara las heridas de la nación y trajera reconciliación, justicia y paz donde faltan.

También dio gracias por las bendiciones otorgadas al país, afirmó la dignidad de cada persona como un don del Creador y reparó las ofensas contra Dios y la dignidad humana.

La oración pide además que la Iglesia en Estados Unidos sea un signo visible de la presencia de Cristo en el mundo, confiando a “todas las personas a su amor infinito”. Ruega por la paz en las familias y las comunidades, la reconciliación de las relaciones rotas, la reparación de las injusticias y la sanación de la nación mediante una unión más profunda con el Sagrado Corazón de Jesús.

“Un momento trascendental en nuestra historia nacional”

El presidente Donald Trump también emitió un  mensaje  con motivo de la consagración, calificándola de «un momento trascendental en nuestra historia nacional» y vinculándola con la consagración de los Estados Unidos a la Santísima Virgen María, realizada por el obispo John Carroll después de la Revolución.

Describió el momento como parte de una herencia espiritual más amplia, señalando que la historia estadounidense ha estado marcada durante mucho tiempo por las expresiones públicas de fe.

“Al consagrar los obispos católicos a los Estados Unidos de América al Sagrado Corazón de Jesús en este 250 aniversario de nuestra independencia, renovamos nuestro compromiso”, dijo, haciendo un llamado a prestar mayor atención a la “identidad espiritual y la gran herencia civilizatoria” de la nación.

Trump calificó la consagración como «un conmovedor recordatorio de que Estados Unidos siempre ha sido guiado por la mano amorosa de Dios», enmarcándola como una reflexión y una renovación durante el año del quincuagésimo quinto centenario.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa

Fuente: www.aciprensa.com

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