
Rafael Aíta, investigador, escritor y divulgador peruano. Crédito: EWTN Noticias.
El investigador, escritor y divulgador peruano Rafael Aíta aseguró que una de las ideas más extendidas sobre la evangelización del Perú es también una de las más equivocadas: creer que el catolicismo fue impuesto por la fuerza a los incas.
El periodo incaico se desarrolló desde el año 1200 hasta 1532, y la colonización española abarcó desde 1532 hasta 1821. Este último año marcó el inicio de la vida republicana en el Perú.
Durante una entrevista con EWTN Noticias, el autor del nuevo libro “Los Incas Católicos” afirmó que la conversión de muchos miembros de la nobleza inca fue un proceso mucho más complejo, marcado por el diálogo y el descubrimiento de puntos de encuentro entre sus creencias y el cristianismo.
«Yo creo que el mayor error que incluso los mismos católicos tenemos es pensar que se nos impuso nuestra fe», señaló.
«Los números no cuadran, porque un pequeño puñado de españoles no puede convencer a miles o cientos de miles de personas. Lo que encontramos en este proceso histórico es una serie de convergencias que se alejan mucho de la imposición y están más cercanas a la negociación», explicó.
Según Aíta, conocido en las redes sociales como “Capitán Perú”, el encuentro con el cristianismo despertó interés entre las propias panacas —los clanes familiares de la nobleza inca—, que encontraron similitudes entre algunos aspectos de su cosmovisión y el mensaje cristiano.
«Los primeros en convertirse fueron incas. No hablo solamente de Atahualpa, de quien muchos dirán que se bautizó para no morir quemado. Después de él hubo otros incas que pidieron voluntariamente el bautismo «, afirmó.
El historiador también destacó un episodio poco conocido de la historia peruana: la fundación de la primera parroquia de Cusco.
«La parroquia de San Cristóbal fue fundada por un inca, hijo de Huayna Cápac. No la fundó un español ni siquiera un sacerdote. Un inca fundó la primera ermita que luego se convirtió en la primera parroquia de Cusco», sostuvo.
Un cambio de mirada sobre la historia
Aíta contó que su interés por revisar la historia del Perú nació durante su primera visita a Machu Picchu. «Ahí me di cuenta de que existía mucho más de lo que me habían enseñado en clase», recordó.
Al regresar a Cusco comenzó a leer a historiadores como María Rostworowski, José Antonio del Busto y Donato Amado.
«Descubrí toda una historia que lamentablemente no se enseña. Si lo que ellos escriben llegara a las escuelas, no solamente cambiaría nuestra historia del Perú; cambiaría la visión que tenemos de nuestro país», afirmó.
El Corpus Christi y los incas católicos
Uno de los ejemplos que presenta en Los Incas Católicos son los tradicionales lienzos del Corpus Christi conservados en el Palacio Arzobispal de Cusco.
Aíta explicó que uno de esos cuadros muestra al alférez real del Inca caminando detrás de la custodia que lleva la Eucaristía. En lugar de portar la tradicional borla imperial sobre su cabeza, un sirviente la lleva delante de él sobre una almohadilla.
«Está poniendo la corona del Inca a los pies de Jesucristo, que es el Sol eucarístico», explicó.
«Los incas adoraban al sol, pero con el Evangelio encuentran que el verdadero Sol es Jesucristo. Para ellos, la fiesta del Corpus Christi era llevar a su plenitud la antigua fiesta del Sol, porque ahora el Sol estaba presente entre ellos», añadió.
Por ello, indicó que la solemnidad del Corpus Christi llegó a convertirse en una de las celebraciones religiosas más importantes del Cusco y mantiene hasta hoy una enorme participación popular.
«La fe está en nuestras raíces»
El historiador señaló que su libro Los Incas Católicos reúne documentos, pinturas y otros testimonios históricos que muestran la presencia de nobles incas plenamente identificados con la fe católica.
Entre ellos mencionó el retrato de Marcos Inca, miembro de la panaca de Lloque Yupanqui, quien aparece representado con los símbolos de la nobleza inca y la inscripción «Inca caballero católico por la gracia de Dios».
Para Aíta, estos testimonios ayudan a comprender por qué el catolicismo sigue teniendo un profundo arraigo en el Perú.
«La fe es tan importante en el Perú hasta el día de hoy porque está en nuestras raíces, no por imposición. Si hubiera sido por imposición, se iban los españoles y cambiábamos. Pero se fueron los españoles y continuamos, de repente, más católicos que ellos», concluyó.
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Fuente: www.aciprensa.com






