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Aitor Fernández, asesor fiscal, sobre en el Impuesto de Sucesiones: «Lo normal es que no tengas que pagarlo o que pagues muy poco»

Aitor Fernández, asesor fiscal, sobre en el Impuesto de Sucesiones: "Lo normal es que no tengas que pagarlo o que pagues muy poco"

Cada vez que alguien hereda algo en España, aparece el mismo miedo: el de enfrentarse a un Impuesto de Sucesiones que muchos consideran leonino e injusto por considerar que el bien heredado ya ha tributado lo necesario. Es la típica conversación de sobremesa: «cuidado con lo que dejan tus padres, que luego te lo quitan casi todo».

Sin embargo, ese miedo casi cerval apenas tiene un impacto notable en la mayoría de las herencias que se resuelven en España. Así lo creen quienes se encargan de gestionar algunas de esas herencias a diario. «Hay un mito muy grande de que se paga mucho», asegura Aitor Fernández, Tax Manager en TaxDown. La realidad, dice, va por otro lado.

Un impuesto con muy mala fama. La mala fama del impuesto de sucesiones viene de casos puntuales y excepcionales que se hacen virales. Una herencia con una factura de miles de euros siempre da más pábulo que las miles de familias que resuelven sus herencias sin pagar prácticamente nada. Y esa distorsión contribuye a generar el mito de que heredar en España implica una elevada factura fiscal.

«De hecho, lo normal en España es que no tengas que pagar o lo que tengas que pagar sea muy poco», señalaba Fernández. Habla de un caso típico en el 80% de las fortunas en España en las que se heredan unos 200.000 euros en dinero, la vivienda de los padres y en algunos casos una segunda vivienda a repartir entre varios herederos. En la mayoría de comunidades, nos asegura el experto fiscalista, ese heredero se libra casi por completo del pago de ese impuesto por estar dentro del límite exento por heredero.

Las bonificaciones autonómicas: la clave que lo cambia todo. El Impuesto de Sucesiones está cedido a las comunidades autónomas, por lo que cada una de ellas decide cómo se aplica. Ahí empieza la fiesta de las bonificaciones porque cada cual aplica un límite máximo de exención fiscal, deducciones y un porcentaje distinto de bonificación de ese impuesto, aunque la mayoría lo tienen bonificado entre el 90 y 99,9%. Dicho de otro modo, los herederos solo pagan entre el 10% y el 0,1% del patrimonio que supere la exención fiscal y las deducciones autonómicas.

Por poner un ejemplo práctico, si tras repartir los bienes de la herencia a cada uno de los hijos le queda una herencia de 300.000 euros, en Madrid habría que aplicarle una deducción de 16.000 euros por ser hijo y mayor de 21 años (300.000 – 16.000 = 284.000 euros). A ese importe se aplica una tarifa progresiva (de entre el 7,65% y el 34% según el tramo). De esa aplicación resulta una cuota de 51.350,98 euros sobre la que se aplica la bonificación autonómica (del 99% para Madrid). En total, la liquidación del Impuesto de Sucesiones por la herencia de 300.000 euros sería de unos 513,50 euros. El 1% de esos de esos 51.350 euros de cuota.

En Andalucía, por ejemplo, la factura fiscal de ese mismo caso sería de 0 euros y en Canarias serían unos 51,86 euros. «Muchas comunidades autónomas tienen bonificaciones muy altas y dejan exento prácticamente todo. En casi todas las comunidades existen esas bonificaciones. Que se quede a cero, no en todas, pero sí que el pago sea un 1% o un 2%», asegura Fernández. «Esto vale sobre todo para padres, hijos y cónyuges. El resto de familiares juega otro partido, muy distinto», puntualiza el experto en fiscalidad.

Tíos, sobrinos y nietos son otra historia. El principal cambio en el cálculo del importe de la liquidación del Impuesto de Sucesiones ocurre en cuanto te sales de la línea de familiares de primer grado. «Como nos vayamos a primos, sobrinos, nietos, etc… ya vamos a tener que pagar», avisa Fernández. Sobrinos, tíos o primos heredando de alguien sin hijos pagan como si fueran casi extraños en buena parte del país. De nuevo, en este supuesto cada comunidad aplica sus propias normas.

Tal y como apuntaban desde el bufete de abogados G.Elías y Muñoz, en Madrid solo hay una bonificación del 50% para estos familiares colaterales, en lugar del 90% que se aplica para familiares de primer grado. Siguiendo con el ejemplo de la herencia de 300.000 euros, tras el desglose dejaría un importe a pagar de unos 45.501 euros.

Las grandes fortunas tampoco se libran. Al igual que sucede con otros impuestos como el IRPF, el Impuesto de Sucesiones es progresivo y quienes más tienen también pagan más. Por ejemplo, por recibir una herencia de 500.000 euros, un hijo ya pagaría unos 1.500 euros en Madrid.

En Asturias, la misma herencia costaría 45.000 euros, y la brecha crece exponencialmente al importe. Con 800.000 euros de herencia, el coste en Asturias puede llegar a los 150.000 euros. En comunidades más generosas con las bonificaciones, apenas serían 2.000 euros.

Imagen | Unsplash (Leon Seibert)

Fuente: www.xataka.com

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