Con el chip Apple M1 llegó una absoluta revolución que hizo que los ordenadores de la empresa de Cupertino presumieran de una eficiencia y un rendimiento por vatio sin parangón. La arquitectura ARM de esos chips era una de las claves y parecía que Intel y AMD iban a tener casi imposible lograr alcanzar a Apple en ese ámbito con los «pesados» chips x86. Estábamos equivocados.
Qué ha pasado. El conocido youtuber Jeff Geerling ha publicado un vídeo comparando el rendimiento de un Dell XPS 13 con un Intel Core 320 frente al de un MacBook Neo y ha desvelado un descubrimiento sigular: la teórica superioridad del Macbook en eficiencia ya no es tal. En las pruebas de este experto, el portátil de Dell no solo se acerca al MacBook en consumo: con carga intensiva, el Dell llega a ofrecer más rendimiento por cada vatio utilizado.
Los números sorprenden. En una versión adaptada de HPL Linpack, el benchmark que se usa en supercomputadores, el MacBook llegaba a los 52,012 GFLOPS consumiendo 10,6 W, unos 5,38 GFLOPS/W. El Dell alcanzó 127,91 GFLOPS con 20,6 W, equivalentes a 6,21 GFLOPS/W. Es cierto que el equipo con el chip de Intel consume prácticamente el doble, pero entrega también bastante más del doble de rendimiento. En esa métrica incluso supera a equipos como los Mac Studio M3 y M4, y solo queda por detrás del Mac mini M4, que alcanza 7,57 FLOPS/W en las pruebas de Geerling.
En reposo apenas consume. La parte más interesante probablemente no es esa, sino que esa competitividad entre el chip de Intel en los Dell y el de los MacBook se mantiene cuando el procesador no trabaja a toda máquina. El XPS prácticamente iguala al Macbook en reposo y durante la navegación web. Geerling mdidió entre 0,5 y 0,8 W con la pantalla apagada y alrededor de 3-4 W con ella al 50% de brillo. Los chips ARM siempre habían presumido de ser especialmente eficientes en esos estados de baja actividad, pero este nuevo Dell XPS 13 logra al fin alcanzarlos.
Quizá nunca fue solo ARM contra x86. Durante mucho tiempo hemos comentado cómo una de las ventajas de los chips de Apple era su Instruction Set Architecture (ISA), que era ARM y no x86. Estos resultados confirman que en realidad había otros factores decisivos en esa mejora en eficiencia tales como el nodo de fabricación, la microarquitectura, las cachés, la gestión de energía o la memoria. Los últimos procesadores x86 traducen internamente muchas operaciones complejas convirtiéndolas a operaciones más sencillas, lo que hace que el viejo debate entre RISC y CISC sea cada vez más difuso porque CISC es cada vez menos CISC.
Eficiencia no es lo mismo que autonomía. Puede que el Dell XPS 13 entregue más GFLOPS por vatio, pero también consume bastante más energía cuando trabaja a toda potencia. Eso influye en la batería, la temperatura y las necesidades de refrigeración, algo que Apple siempre ha resuelto gracias a unos chips que en muchos casos no necesitan ventiladores. La mejora aquí de los chips de Intel es destacable, pero no soluciona todos los problemas y no significa que estos portátiles superen necesariamente a los MacBook en autonomía.
Buena noticia para todos. La familia Apple Silicon demostró que los portátiles (y los equipos de sobremesa) podían ser rápidos y potentes sin tener que plegarse a los consumos tradicionales de los chips x86. Eso ha obligado a Intel y AMD a reaccionar, y cinco años después comenzamos a ver el resultado. La ventaja energética de ARM ya no parece solo algo tan ligado a su arquitectura, sino que los fabricantes deberán aprovechar las virtudes de cada plataforma en cada generación de chips. Estamos ante una gran noticia para los usuarios, porque esto vuelve a reanimar la carrera por contar no solo con el mejor chip, sino con el chip más eficiente.
Fuente: www.xataka.com






