
Fiesta de la Virgen de Urkupiña. Crédito: Arquidiócesis de Cochabamba
En vísperas de la fiesta de la Virgen de Urkupiña, la ciudad de Quillacollo, en el departamento de Cochabamba (Bolivia) se llena de color y se va poblando de fieles para celebrar a “la pastorcita”, en una de las festividades religiosas más importantes del país.
En ese contexto, el sábado 8 de agosto, imágenes de más de 30 advocaciones marianas llegaron desde distintos puntos del país y del exterior, acompañadas por delegaciones de fieles. Entre ellas, la Virgen de Copacabana, la Virgen del Socavón de Oruro, la Mamita de Cotoca y la Virgen de Chaguaya, y Nuestra Señora de los Dolores de Tapacarí.
La comunidad local, junto a autoridades municipales, departamentales, cuerpo de policía y referentes eclesiales, recibieron a las imágenes y compartieron la jornada marcada por la devoción popular, en preparación a la fiesta grande.

La multitud escoltó a las imágenes en procesión hasta el templo de San Ildefonso, donde se celebró la Eucaristía, y las distintas advocaciones permanecieron expuestas para que los fieles pudieran acercarse a venerarlas.
Las celebraciones continuaron el domingo con la Entrada Autóctona, una expresión de danzas tradicionales y originarias de Bolivia, y seguirán el viernes 14 de agosto con la Gran Entrada Folklórica, en la que más de 80 fraternidades llegan danzando a la parroquia San Ildefonso.
El 15 de agosto, el día principal de la fiesta, se celebra la Solemne Misa Central y la procesión con la imagen de la Virgen de Urkupiña, mientras que el domingo 16 de agosto se llevará a cabo la tradicional peregrinación al Calvario en el cerro de Cota, en la que miles de peregrinos recorren a pie más de 14 kilómetros desde la ciudad de Cochabamba hasta Quillacollo.
Allí tiene lugar el rito de las piedras, también llamado de “las minas”, en que los fieles usan martillos para romper rocas y se llevan a sus casas las piedras que simbolizan el “préstamo sagrado” —aquellos bienes materiales que la Virgen presta a los fieles— con la promesa de regresar durante tres años consecutivos para agradecer, rezar y «devolver» el favor.

El 17 de agosto, los festejos culminan con la apertura e inauguración oficial de la Feria de la Alasita, un tradicional mercado de miniaturas de casas, autos, billetes y demás objetos que los visitantes adquieren como símbolo de sus deseos y anhelos, para bendecirlos por intercesión de la Virgen de Urkupiña.
Historia de la Virgen de Urkupiña
La historia de la devoción se remonta hacia finales del siglo XVIII, cuando una niña quechua de la zona rural que pastoreaba el rebaño de su familia en cercanías del río Sapinku, al pie del cerro de Cota, vio descender del cielo una luz resplandeciente.
Al acercarse, la niña divisó a una mujer con una belleza extraordinaria que llevaba en sus brazos a un tierno niño. Ante este suceso, la pequeña no sintió miedo, sino que generó con la mujer un vínculo cotidiano.
La «Mamita», como ella la llamaba, descendía para acompañarla y conversar en quechua. La tradición señala que la mujer hacía brotar agua de las rocas para el rebaño y entregaba a la pastorcita piedras que al llegar a su casa se transformaban en bloques de oro.
Los padres de la niña narraron lo ocurrido al sacerdote y a las autoridades del pueblo, que decidieron ascender al cerro para corroborar el relato. En el camino, la niña se adelantó y al divisar la cumbre, señaló la cima exclamando en su lengua materna (el quechua): «¡Jaqaypiña urqupiña!, ¡Jaqaypiña urqupiña!» («¡Ya está en el cerro!»).

Aunque la comunidad sólo llegó a presenciar la ascensión de la figura luminosa hacia el cielo, en el punto exacto donde sus pies pisaron la tierra, hallaron una imagen esculpida en piedra.
La exclamación quechua, castellanizada con los años, le dio nombre a la advocación: Urkupiña, y la imagen hallada fue trasladada al pueblo y colocada en el solar que hoy ocupa el templo de San Ildefonso, donde hasta hoy es venerada.
El edificio fue declarado Monumento y Patrimonio Cultural de Bolivia en 1992, y nombrado oficialmente Santuario de Nuestra Señora Virgen María de Urkupiña el 8 de diciembre de 1998.
Fuente: www.aciprensa.com






