A 55 kilómetros de Marruecos, a 85 de Almería y a unos 100 al noreste de Melilla hay una isla. Y su valor estratégico es enorme. Sí, pudiera parecer que en pleno 2026, con tantos satélites y drones militares, un pedrusco en mitad de la nada no es un objetivo tan crucial como una capital de provincia. Más bien al contrario: esta isla comparte con Ceuta un litigio (porque forma parte del mismo puñado de plazas de soberanía españolas en el norte de África que Marruecos reclama desde hace medio siglo) y ha vivido todo tipo de conflictos.
Qué ver en Alborán. 660 metros de roca volcánica, un faro solar, un cementerio de tres tumbas y 11 militares que rotan cada 4 semanas. Eso es todo lo que hay en la isla de Alborán. Y un caracol. Bueno, unos cuantos: Seria, Alvania, Jujubinus o Parviturbo Alboranensis son especies de pequeños moluscos gasterópodos marinos ubicados en el entorno del mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar. Pero solo uno en tierra, único en el mundo entero.
Un nombre pirata. En el siglo XVI, el corsario tunecino Al-Borany usaba el islote como refugio para atacar barcos mercantes. España se lo arrebató el 1 de octubre de 1540: diez galeras al mando de Bernardino de Mendoza interceptaron a una flota berberisca de dieciséis naves que volvía de saquear Gibraltar, entonces también español. La batalla de Alborán terminó regular: España partía con 10 galeras y perdió a 137 personas, además de 500 heridos. Las tropas de Alí Hamet partían con 16 buques de barberiscos y cayeron 10, 1 se hundió, se hicieron 427 prisioneros, 700 muertos y se liberaron a 837 esclavos. Ahí empezó la soberanía española sobre la roca.
Soledad y soviéticos. El islote pasó largas temporadas vacío. El faro se encendió en 1876, tras 17 años de obras. En 1907 nació allí una niña, hija de un farero: la única persona natural del islote hasta hoy. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, España sumó un destacamento de Marina para defender la roca; en 1942, un farero documentó la llegada de cinco hombres —dos de ellos rusos— que decían huir del frente europeo. El último torrero murió en 1963 y la isla quedó vacía, hasta que en 1967 la Infantería de Marina volvió a ocuparla hasta mediados de los setenta. Durante la Guerra Fría, varios pesqueros soviéticos intentaron aprovechar ese vacío para asentar una base naval. Ninguno lo logró.
Militares por necesidad. En 1997, los militares se asentaron de forma permanente. Desde entonces, la Armada rota a 11 efectivos una vez al mes: vigilan el tráfico marítimo, colaboran con la Guardia Civil en el rescate de migrantes y protegen una reserva marina donde conviven delfines mulares, coral rojo y calderones comunes, con casi 1.800 especies catalogadas y trece nuevas para la ciencia.
Ahí entra Marruecos otra vez: Rabat incluye Alborán en el mismo paquete territorial que Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Chafarinas, una reivindicación que reactivó formalmente en 1975 con la descolonización del Sáhara Occidental. Ese mismo año, una patrullera marroquí ametralló al pesquero español Alborán frente a Melilla.
La amenaza. El precedente más cercano lo tenemos en 2002: la ocupación militar marroquí del islote de Perejil cerró al tráfico aéreo los aeropuertos de Jerez y Melilla y movilizó tropas en ambas orillas. El destacamento de Alborán, a medio camino entre los dos países, ni se enteró. Mientras Marruecos y Estados Unidos ensayan maniobras como African Lion o Arcane Thunder —centrada en guerra electrónica, con drones y ciberdefensa—, en marzo de 2025, nuestro gobierno anunció una inversión de 6,5 millones de euros.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó el islote para entregar el buque Arborme y reforzar la vigilancia, recurriendo a un nuevo radar, sensores electroópticos y telémetro láser. Era la segunda visita de Robles a la isla en poco más de un año. La base naval de Rota, pieza clave de la OTAN en el Mediterráneo, queda a 307 kilómetros.
Los datos de migrantes: En febrero de 2024, un temporal dejó varados seis días a 194 migrantes, sin más infraestructura que un módulo prefabricado. Apenas unas semanas antes, otras 89 personas habían alcanzado el islote y tuvieron que esperar cuatro días hasta poder ser trasladadas a la península. Con Salvamento Marítimo recortado en la zona, los soldados asisten días o semanas a quienes llegan sin recursos. Las mafias los abandonan allí, conscientes de que ya pisan suelo español. Defensa terminó por levantar una nave de acogida: solo entre finales de 2024 y mediados de 2025 llegaron 518 migrantes más —31 menores, 23 mujeres— en veinte narcolanchas.
Y el molusco. En toda la isla vive una sola especie de caracol terrestre, Helix alboranensis, que no existe en ningún otro punto del planeta. Es tan escaso que resulta más fácil tropezar con una concha vacía que con un ejemplar vivo. Comparte roca con otros dos endemismos —ambos nematodos— y con plantas al borde de la extinción, como la manzanilla gorda de Alborán. Bajo el agua, la lista crece: la lapa ferruginea, en peligro crítico, y ocho especies de moluscos marinos descritas por primera vez aquí en 2006, con el islote metido en el nombre científico. Sí que caben cosas en apenas 660 metros de roca, en un rincón que la mayoría de españoles apenas sabría situar en un mapa.
Fuente: www.xataka.com






