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A dos años de la ola de violencia que azota Sinaloa en México, convocan a marcha por la paz


Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario en Culiacán. Crédito: Edgar, CC BY-SA 4.0

El 9 de septiembre se cumplen dos años del inicio de una ola de violencia en Sinaloa (México), provocada por grupos del crimen organizado que ha dejado una estela de asesinatos, desapariciones, robos y otros delitos. Ante este escenario, la Iglesia Católica convocó a una marcha por la paz para demostrar “que es posible construir una sociedad diferente”.

A través de un comunicado, Mons. José de Jesús Herrera Quiñonez, Obispo de Culiacán, informó que la caminata se realizará el domingo 13 de septiembre y comenzará con una Misa en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, conocida como “la Lomita”.

Posteriormente, dará inicio al recorrido de aproximadamente dos kilómetros que culminará en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en el centro de la ciudad.

La convocatoria, impulsada por diversos sectores de la sociedad, invita a participar vistiendo una playera blanca, “como signo de nuestro deseo y compromiso por la paz”.

¿Por qué inició la violencia en Culiacán?

El 9 de septiembre de 2024 estalló en Sinaloa una disputa interna entre facciones del Cártel de Sinaloa, una liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocidos como “Los Chapitos”, y la otra encabezada por seguidores de Ismael “El Mayo” Zambada.

Semanas antes, el 25 de julio, Zambada y Joaquín Guzmán —uno de los hijos de “El Chapo”—, fueron detenidos en El Paso, Texas (Estados Unidos), según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Dos semanas después, se hizo pública una carta de Zambada, en la que asegura que su detención fue “una emboscada” en la que supuestamente participaron autoridades de Sinaloa y el mismo hijo de “El Chapo”.

La captura de Zambada y las circunstancias que la rodearon detonaron una ruptura que derivó en enfrentamientos entre las facciones del Cártel de Sinaloa y en una crisis de seguridad que, dos años después, continúa afectando al estado.

La crisis adquirió una nueva dimensión en abril de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció cargos contra Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos por presuntos delitos relacionados con narcotráfico y armas.

De acuerdo con la acusación presentada por la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York, los señalados estuvieron “abusando de sus posiciones de confianza y autoridad para facilitar las operaciones de los ‘Chapitos’”.

En el caso de Rocha Moya, se alega que es gobernador de Sinaloa “luego de que los Chapitos supuestamente lo ayudaran a ser elegido, entre otras cosas, secuestrando e intimidando a sus rivales”.

Mientras tanto, la violencia en el estado sigue en aumento. Desde septiembre de 2024 a la fecha, la Fiscalía de Sinaloa ha registrado 3.181 homicidios dolosos, 1.375 robos con violencia y otros delitos de alto impacto.

Suspensión de Misas

Para “favorecer la participación de los fieles en esta marcha”, Mons. Herrera Quiñonez pidió suspender las Misas matutinas del domingo 13 de septiembre en la ciudad de Culiacán.

Las celebraciones vespertinas podrán realizarse conforme a los horarios habituales.

El obispo explicó que la movilización busca “hacer memoria de quienes han sufrido y de quienes ya no están” y, al mismo tiempo, “renovar nuestra esperanza y nuestro compromiso”.

“Queremos que nuestra presencia sea una expresión pública y serena de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro compromiso con la vida y la convivencia fraterna”, señaló.

Convertir el dolor en esperanza

En el comunicado, Mons. Quiñónez reconoció que la violencia e inseguridad que enfrenta el estado desde hace dos años ha “dejado profundas heridas en nuestra sociedad, afectando a familias, comunidades, actividades económicas y educativas, y sembrando dolor, miedo e incertidumbre”.

Sin embargo, advirtió que los sinaloenses no pueden acostumbrarse “al dolor ni permitir que el miedo nos robe la esperanza”. Por esta razón, aseguró que la Iglesia Católica ha procurado “permanecer cerca de quienes sufren”.

Señaló que esta marcha representa la oportunidad para “caminar juntos, llevando en el corazón el dolor de nuestro pueblo, pero también la certeza de que la violencia no tiene la última palabra”.

Finalmente, manifestó su deseo de que el 13 de septiembre sea un día de “expresión de fe, unidad y esperanza”. Para ello, pidió la intercesión de María y San José, para que “intercedan por nuestras familias y alcance para todos el don de una paz verdadera y duradera”

Fuente: www.aciprensa.com

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