Melanio Paredes sostiene uno de sus controversiales libros de texto y repite emocionado mientras lo sacude: “Este es mi orgullo, mi gran orgullo”.
Asegura que no se arrepiente del polémico proyecto de su gestión al frente del Ministerio de Educación (Minerd) que cambió los libros tradicionales por otros que fusionaban todas las asignaturas y no seccionaban el contenido en las clásicas Ciencias Sociales, Lengua Española, Matemáticas y Ciencias Naturales.
“No hay en el país, del 2010 hasta la fecha, algo que haya superado mis textos integrados. Porque la educación no se cambia haciendo lo mismo, es siendo disruptivo y yo fui disruptivo, me sobrepuse a los tiempos”, asevera.
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El experimento, que buscaba incrementar los aprendizajes quitando a los alumnos la rigidez de la enseñanza de las ciencias formales y apelaba más al juego, fue atacado duramente y la presión llevó al Gobierno de Leonel Fernández a retirarlos.
Se convirtió así en uno de tantos planes que los ministros de Educación han comenzado y luego ellos mismos o sus sucesores han desmontado para aplicar “su propio librito”, echando así a la basura mucho dinero y horas de trabajo.
Paredes identifica con esta anécdota la primera causa de que la educación dominicana no avance y el aprendizaje de los estudiantes se encuentre estancado: la falta de continuidad de los planes.
“Aquí no hay continuidad y se cambia la política dentro de una gestión de gobierno, pero también de gobierno a gobierno”, critica.
Después de su gestión, desde agosto del 2008 hasta febrero del 2011, se imprimieron nuevos libros elaborados por el propio Estado, se firmó el Pacto Educativo y se cambió el currículum.
Pero más allá de los programas, de los métodos, de la formación de los maestros, de la sobrepoblación en las aulas, de la falta de baños de las escuelas y de otros recursos materiales, el maestro habla de un problema de fondo de la educación dominicana que hace difícil que ningún esfuerzo vaya a funcionar.
Paredes cree que esta realidad nos remite al círculo vicioso de identificar si fue primero el huevo o la gallina. Un sistema educativo deficiente que trata de mejorar con profesores universitarios que fueron formados en ese mismo sistema.
Durante su administración se creó el Programa Docentes de Excelencia, que contemplaba importar maestros para formar a los educadores criollos, y se instituyó el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam), creado por ley para dar énfasis a la formación de los educadores.
Pero la presencia de extranjeros disminuyó con el tiempo en centros como el Félix Evaristo Mejía, del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu), según reportan algunos estudiantes.
“Se supone que los productores de ciencias básicas son los países más desarrollados que tienen investigación y desarrollo. Si nosotros no somos productores de ciencias básicas, hay que traer formadores del exterior para que nos formen a los maestros en química, física, biología, porque usted no puede dar a los alumnos lo que usted no domina”, subraya.
La realidad que demuestran los concursos de oposición docente es que los egresados de las universidades no dominan el contenido que se les imparte.
Continuidad del Pacto Educativo
Melanio Paredes denuncia que tampoco se ha dado el seguimiento acordado al Pacto Educativo, que se acerca al 2030, su fecha de término.
“Este gobierno debió evaluar en el 2020 lo que había acontecido con los primeros seis años del Pacto Educativo y plantearse, o bien su reformulación, su relanzamiento o su modificación, tampoco lo hizo. Las metas que nos planteamos en 2014 no se han podido lograr, porque no hubo continuidad de las políticas”, puntualiza.
En el tiempo de Melanio Paredes los estudiantes dominicanos solo aprovechaban un promedio de 2.5 horas de clase por día, aunque pasaran toda la mañana, la tarde o ambas dentro de la escuela. Por eso, señala la pérdida de tiempo como otra de las trabas de la enseñanza preuniversitaria.
Su gestión puso en marcha el programa Misión 1000 x 1000, enfocado en elevar hasta ese número la cantidad de horas de clase efectiva que se daba a los estudiantes en el año escolar, que entonces rondaba las 600.
A partir de esa experiencia, sus sucesores pusieron en práctica la tanda extendida durante el gobierno de Danilo Medina, un modelo que también ha sido descuidado en el gobierno del presidente Luis Abinader.
El cumplimiento del calendario escolar sigue siendo un problema fundamental para el Ministerio de Educación, que se mantiene con su histórica polémica contra los paros de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
El ministro Luis Miguel De Camps hizo este reclamo a los profesores en un congreso el pasado lunes: “Este momento exige algo básico, pero fundamental: que la educación funcione todos los días, mientras trabajamos para mejorarla. Porque podemos debatir reformas, modelos y enfoques, pero hay algo que no podemos permitirnos: que la educación se detenga”.
Pertinencia de las Pruebas Nacionales
Melanio Paredes está convencido de que las Pruebas Nacionales ya no son el mejor indicador para medir si el sistema está dando buenos resultados, aunque tampoco apoya que se eliminen.
Para él, las más eficientes son las pruebas diagnósticas, que se hacen sin condición de promoción en varios grados para identificar las debilidades y aplicar estrategias de mejoras en el camino.
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“Entonces, si tú haces solo la evaluación al final, tú no has podido introducir cambio en el trayecto. Tal como se siguen impartiendo, las Pruebas Nacionales ni evalúan, ni permiten retroalimentación del sistema, ni promueven ni repiten alumnos, porque el peso de la nota sumativa de los docentes, que es un 70 %, lo cambia todo”, explica.
Sostiene que esos exámenes no se han eliminado “porque fue una exigencia de uno de los bancos que financiaba algunos proyectos” tener algún método de evaluación y narra que el presidente Fernández estudió junto a él la posibilidad de quitarlas.
“El propio presidente de la República me convocó a una reunión para ver la pertinencia de las Pruebas Nacionales. Yo traje dos técnicos internacionales y a un especialista español… Estuvimos cuatro horas discutiendo y entendimos que era preferible las pruebas a no tener nada, porque tú tienes que hacer evaluación, lo que no se evalúa no se mejora”, relata el exministro.
Ley de fusión
El dirigente peledeísta obtuvo el permiso de su partido para participar en la elaboración de un proyecto de ley que reestructuraría el sistema educativo dominicano y podría implicar la fusión de los ministerios de Educación y Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt).
Trabaja junto a la exministra Jacqueline Malagón y Radhamés Mejía en el proyecto, que es supervisado por Decamps y los ministros Rafael Santos Badía, de Educación Superior, y Sigmund Freund, de Administración Pública (MAP).
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha opuesto a la simple fusión, pero apoyaría una reforma más amplia, que también podría llevar a la unión de las dos entidades
“Se va a trabajar en una consulta nacional para preguntar a los docentes, a los alumnos, a las familias, a las comunidades qué esperan de la educación dominicana. Cuando tengamos esos insumos, podremos decir si vamos a un sistema educativo articulado funcionalmente o a un sistema educativo integrado funcionalmente”, detalla.
La articulación implicaría varias instituciones y la integración significaría la unificación de ellas.
Fuente: www.diariolibre.com






