
John Prevost, hermano del Papa León XIV, habla con Mark Irons durante una entrevista en EWTN News in Depth, el viernes 17 de abril de 2026. / Crédito: EWTN News
Antes de convertirse en el Papa León XIV, Robert Prevost y sus hermanos mayores, John y Louis, crecieron llevando vidas “normales”, como cualquier otra familia.
La vida era “como la de cualquier otra persona”, dijo John Prevost en una entrevista del 17 de abril con EWTN News In Depth. “Era lo habitual: ir a la escuela, volver a casa, hacer la tarea, salir a jugar, volver, estudiar, irse a dormir y luego repetir todo eso”.
“Rob estaba en los Cub Scouts. Todos éramos monaguillos. Creo que todos también estábamos en el coro… Todos tuvimos educación católica hasta terminar la secundaria. Así que creo que era algo normal. Salíamos a jugar. Jugabas afuera hasta que anochecía”, dijo.
Recordando momentos de su infancia, Prevost contó: “Una vez estábamos construyendo un cobertizo en el patio trasero y Rob se cayó a través del techo. Parte de la madera estaba podrida, porque estábamos usando puertas viejas de la casa para hacer el techo”.
Prevost y sus hermanos también participaron en “Bozo’s Circus” en 1960. “Era un programa infantil producido por el canal local WGN de Chicago. Se emitía todos los días y era difícil conseguir entradas. Pero uno de los integrantes de la banda de WGN enseñaba música a los niños en la escuela de mi papá”.
“Entonces nos dijo: ‘Si alguna vez quieren ir a “Bozo’s Circus”’… y nosotros aprovechamos la oportunidad porque íbamos a salir en televisión”.
Además de los recuerdos divertidos que tiene de sus hermanos, Prevost también reflexionó sobre su fe durante la infancia.
La fe “empieza en el hogar y luego crece y se desarrolla poco a poco. Pero creo que comienza en casa”, dijo. “Recuerdo que de vez en cuando nuestro papá sacaba la Biblia y leía historias bíblicas. Siempre rezábamos antes de la cena. Nuestros padres, todas las noches después de cenar, rezaban el rosario”.
Convertirse en el Papa León XIV
El Papa León siempre quiso ser sacerdote y “desde muy joven siempre supimos que tenía esa vocación”, dijo Prevost.
“Cuando estaba quizá en primer o segundo grado, una de las mamás de la casa de enfrente nos dijo, mientras jugábamos afuera: ‘¿Saben? Él va a ser el primer papa estadounidense’”.
Ahora, como Papa, “habla de temas importantes y de cómo debemos abordar algunos de estos asuntos”, dijo Prevost. Señaló que está enfocado en trabajar con los “marginados” y “olvidados”.
El Papa León “tiene la paciencia de un santo”, afirmó Prevost. “Si me haces una pregunta… yo te doy una respuesta enseguida. Él, en cambio, se toma mucho tiempo para pensar antes de responder, y por eso su perspectiva es mucho más profunda que la mía improvisada”.
En su papel como Papa, Prevost cree que su hermano está llevando a las personas a la fe. “He tenido gente que ha venido a mi puerta y me ha dicho: ‘Quería decirle que, gracias a su hermano, estoy regresando’”.
“Creo que eso se está viendo en todo el país. Gracias a él, la gente está volviendo a la Iglesia”, añadió.
La vida como hermano del Papa
Como hermano del Papa, hay que vivir “día a día, porque nunca sabes, en cierto sentido, qué traerá cada jornada”, dijo Prevost.
“Siempre es interesante, pero a veces también es triste… te sientes impotente ante lo que la gente busca, y esperan que yo pueda ayudarlos, pero no necesariamente puedo hacer algo por ellos, más que escucharlos”.
En general, Prevost dijo que su relación con su hermano es la misma que antes de su pontificado, salvo que ahora es “más a distancia”. A pesar de ello, los hermanos se comunican a diario.
“Una de las primeras preguntas que le hago es: ‘¿Conociste a alguien famoso hoy?’ Y los miércoles, cuando tiene la audiencia general… siempre le pregunto: ‘¿Te dieron algún regalo?’”.
Prevost bromeó sobre la cantidad de obsequios que recibe el Papa León, muchos de ellos dulces. “Ya tiene dos armarios llenos, así que la gente podría dejar de enviarle Peeps”, comentó entre risas.
También se mantienen en contacto jugando Wordle y Words with Friends. “Es un intercambio: él me gana en Wordle; yo normalmente le gano en Words with Friends”, dijo.
Educación católica
Prevost, quien trabajó en escuelas católicas como profesor y director, también habló sobre “la importancia de la educación en escuelas católicas”.
En una escuela católica, “los valores se forman”, afirmó. “Y a veces me preocupa que, lamentablemente, estas escuelas se estén volviendo demasiado caras para la persona promedio, y que terminen siendo solo para gente con recursos. Espero que no”.
“Pero veo la importancia de establecer valores y estándares de comportamiento que la escuela católica puede transmitir, creo, de una manera algo distinta a la educación pública tradicional”.
En la escuela católica, “podemos enseñar religión, podemos rezar”, dijo. “Podemos incluso integrar la fe en una clase de matemáticas. No significa decir: ‘hay seis ángeles, se van dos, ¿cuántos quedan?’”, bromeó.
“Pero todo el ambiente y la filosofía de la escuela católica tienen como razón principal estar aquí: inculcar, formar y enseñar la fe católica a los estudiantes”, concluyó.
Fuente: www.aciprensa.com






