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A la luz de una reciente ley que legaliza el suicidio asistido en Nueva York (Estados Unidos), los obispos católicos han instado a los fieles a tomar las decisiones sobre el final de la vida en un clima de oración y orientados por la Iglesia.
En una guía actualizada sobre el final de la vida, publicada recientemente, los obispos católicos del estado de Nueva York han expuesto la doctrina de la Iglesia Católica sobre el suicidio asistido, así como qué cuidados son moralmente obligatorios y cuáles son moralmente opcionales.
El folleto actualizado, “Now and at the hour of our death” (Ahora y en la hora de nuestra muerte), está diseñado “para explicar de forma sencilla los principios morales de la doctrina católica en lo que respecta a la toma de decisiones sobre el final de la vida y para esbozar las opciones que existen en el estado de Nueva York para la planificación anticipada de la atención”, según su introducción.
El folleto también anima a los católicos a designar a representantes que conozcan sus valores para que tomen decisiones médicas en caso de que ellos no puedan hacerlo.
“Los avances médicos traen consigo nuevas y complejas cuestiones en lo que respecta a los tratamientos médicos y la toma de decisiones morales”, señala la introducción de la guía.
El texto aborda específicamente el problema moral del suicidio asistido, pero también entra en detalle sobre otras decisiones importantes relacionadas con el final de la vida.
“El suicidio asistido es la interrupción voluntaria de la propia vida mediante sustancias químicas o fármacos recetados por un médico que provocan la muerte. Se considera eutanasia activa”, afirma la guía. “Nuestra Iglesia nos advierte sin ambigüedades que esta práctica es objetivamente inmoral y debe evitarse, a pesar del falso velo de compasión con el que se presenta”, agrega.
¿Qué tipos de intervenciones médicas son moralmente obligatorias para los católicos?
Las intervenciones médicas básicas para salvar la vida, como las sondas de alimentación, son generalmente consideradas moralmente obligatorias por la Iglesia Católica, según refiere la guía de los obispos.
Los prelados distinguen entre estas intervenciones médicas “ordinarias” moralmente exigidas y las intervenciones “extraordinarias” o moralmente opcionales. Determinar cuáles son unas y cuáles otras requiere “sopesar los beneficios y las cargas que se esperan para cada individuo”.
“No se trata solo de una decisión pragmática de costes y beneficios, sino de una decisión moral que afecta a nuestra salud espiritual”, afirman los obispos.
Los obispos señalan que “siempre debemos aceptar (y otros deben proporcionar) los medios médicos ordinarios para preservar la vida”.
“Los medios ordinarios son aquellos que nos ofrecen una esperanza razonable de beneficio y no supondrían una carga excesiva para nosotros, nuestra familia o la comunidad”, continúan los prelados.
El folleto profundiza en la distinción entre tratamientos «ordinarios» y “extraordinarios” y su relación con el suicidio asistido.
“La inmoralidad de pretender y provocar directamente nuestra propia muerte, o de contribuir a la muerte de otra persona mediante una acción intencionada, es evidente”, afirman los obispos. “Sin embargo, las decisiones pueden volverse mucho más complejas cuando contemplamos el retiro o la suspensión de un tratamiento médico, como el uso de un respirador o la diálisis”.
“La suspensión de los cuidados ordinarios con la intención de causar la muerte se considera eutanasia pasiva y es siempre gravemente contraria a la voluntad de Dios”, continúan los obispos.
“Pero los católicos no están moralmente obligados a prolongar el proceso de la muerte utilizando todos los tratamientos médicos disponibles. Permitir que se produzca la muerte natural no es lo mismo que matar”.
Sin embargo, los obispos señalan que los «tratamientos extraordinarios» se «consideran moralmente opcionales».
“Por ejemplo, sería lícito que un paciente con cáncer renunciara a un tratamiento especialmente agresivo y costoso si el paciente considerara que la tasa de supervivencia es demasiado baja y que el dolor del tratamiento supone una carga demasiado grande», afirman los obispos.
Los obispos subrayan que la distinción puede ser compleja y animan a los católicos a buscar orientación en estas decisiones.
“Sopesar las cargas y los beneficios de determinados tratamientos médicos para cada persona nos exige aplicar la virtud de la prudencia, utilizando la razón práctica para discernir el verdadero bien y elegir el camino correcto”, afirman los obispos.
“Dado que estas decisiones suelen ser delicadas y complejas, los católicos pueden desear buscar la orientación de un sacerdote, un capellán o un especialista en ética cuyo consejo se base en la doctrina de la Iglesia”.
Por ejemplo, los obispos señalan que existe la obligación “en principio” de proporcionar siempre a los pacientes comida y agua, incluso cuando estos requieran asistencia médica o padezcan enfermedades irreversibles.
Los obispos también señalan que esta norma moral puede tener excepciones en casos extremos, como “cuando la muerte es inminente” o si la sonda gástrica provoca efectos secundarios graves; incluso en esos casos, se debe proporcionar hidratación y nutrición en la medida de lo posible.
“Nunca es lícito retirar una sonda de alimentación, ni cualquier otra forma de tratamiento de soporte vital, basándose en la creencia de que la vida del paciente ya no tiene valor o con la intención de poner fin a la vida del paciente”, subrayan los obispos.
¿Cómo deben los católicos tomar decisiones médicas importantes?
Los obispos subrayan que la guía “no sustituye en modo alguno a la oración”.
“La decisión de si un tratamiento concreto puede suspenderse o retirarse moralmente, y cuándo hacerlo, debe tomarse de forma colaborativa con el paciente o su representante, los familiares, los profesionales sanitarios y el asesor espiritual”, refieren los obispos.
Los prelados animan a los católicos a planificar con antelación y a asegurarse de que los representantes para la toma de decisiones, una norma legal en Nueva York, respeten “sus valores y creencias”.
Los obispos recomiendan el poder notarial para la atención médica como “la herramienta de planificación anticipada de la atención médica más adecuada desde el punto de vista moral en el estado de Nueva York”.
La Conferencia Católica del Estado de Nueva York recomendó a los católicos neoyorquinos que rellenaran un formulario gubernamental que permite a los ciudadanos designar a un ser querido de confianza para que tome decisiones sobre su atención médica, así como incluir instrucciones para su representante.
Dennis Poust, director ejecutivo de la Conferencia Católica del Estado de Nueva York, señaló que la edición original de la guía ha sido una herramienta útil “durante más de 15 años”.
“Esperamos que, en los próximos años, muchos miles de católicos más encuentren en ‘Ahora y en la hora de nuestra muerte’ una guía útil en lo que, por naturaleza, es un momento muy estresante”, afirmó Poust.
“Instamos a los católicos a que lean el folleto y se familiaricen con la doctrina católica sobre estas cuestiones y con las opciones disponibles actualmente en Nueva York, antes de que ellos o sus seres queridos se enfrenten a una crisis de salud”.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa
Fuente: www.aciprensa.com






