En los despachos de los notarios valencianos hay un trámite que ha ido ganando peso en los últimos años, y a una velocidad pasmosa: las donaciones de padres a hijos que quieren tener su propia vivienda. Desde 2019 los colegiados de la región han constatado un «boom» tanto de entregas de dinero (casi se han cuadriplicado en poco más de un lustro), como de cesiones de viviendas, operación que también se ha multiplicado. El objetivo es siempre el mismo: ayudar a los jóvenes a que metan la cabeza en un mercado cada vez más caro… e inaccesible.
Tiene sentido si tenemos en cuenta si vemos quién compra en la región.
¿Qué ha pasado? Que el Colegio Notarial de Valencia ha querido acompañar la presentación de su nuevo portal estadístico (una herramienta válida para todo el país) de una serie de datos sobre el mercado residencial en la región. Entre todos ellos hay tres especialmente interesantes que se conectan entre sí.
El primero es el paulatino encarecimiento de la vivienda, el segundo el ínfimo peso que tienen los jóvenes en el mercado de compraventa y el tercero el boom de las donaciones de padres a hijos, tanto de casas en sí como de sumas de dinero.

¿Cuánto se dona? Cada vez más, lo que demuestra que el apoyo familiar se ha convertido en una ‘llave’ clave para que los jóvenes puedan abrirse las puertas del mercado y dar el salto de inquilinos a propietarios. Los datos son claros. Y dejan poco margen para dudas. Según los colegiados valencianos, las donaciones de viviendas de padres a hijos se han duplicado entre 2019 y 2025: de 3.015 han pasado a 7.776. En resumen, se han disparado un 158% en cinco años.
Eso si hablamos de propiedades en sí. Si nos fijamos en las donaciones monetarias, las que se basan en dinero y que facilitan el pago de señales o la firma de créditos hipotecarios, el aumento ha sido aún más pronunciado.
¿Cuánto han aumentado? Esa clase de donaciones casi se han multiplicado por cuatro. Si en 2019 los notarios valencianos gestionaron algo menos de 3.000 operaciones en las que los padres entregaron dinero a sus hijos para facilitarles la compra de un inmueble residencial, el año pasado ese dato había escalado ya hasta rozar las 11.100 operaciones. Un 279% más en solo un lustro.
Ese boom se registró en todas las provincias. En Valencia se pasó de 1.647 a 5.370; en Alicante, de 844 a 4.012; y en Castellón de 432 a 1.712. En cuanto al importe medio de las donaciones, en 2025 superaron los 75.000 euros.
¿Ocurre solo en esa región? No. De hecho los datos del Consejo General reflejan que es una tendencia bastante extendida en España. En 2025 el colectivo tramitó más de 225.300 donaciones en todo el país, un dato que puede analizarse desde varios ángulos. Para empezar es el indicador más alto desde al menos 2011 y supera con creces las 85.300 operaciones de hace una década. Si eso no fuera suficiente, marca una clara tendencia alcista: entre 2023 y 2024 las donaciones registraron un alza del 15,2%, una deriva que se afianzó con otro 13% en 2025.
A finales de 2025 el Consejo General ya advertía que donaciones y herencias se estaban «consolidando como instrumentos de acceso a la vivienda», un fenómeno que conecta con una tendencia aún mayor: la Gran Transferencia de Riqueza. Sus estadísticas volvían a ser incontestables. Las donaciones de viviendas pasaron de 32.623 en 2017 a 54.735 en 2024. Las herencias de inmuebles residenciales también dibujaron una curva similar: de 335.888 se subió a 403.854.
¿Cuál es el motivo? Para responder a esa pregunta hay que recuperar las dos claves que apuntábamos al principio del artículo: el encarecimiento de la vivienda y cómo ese alza han ido cerrando las puertas de las inmobiliarias a los jóvenes.
De nuevo según los datos que manejan los notarios, el coste del m2 residencial (tanto en viviendas nuevas como de segunda mano) se ha disparado en la última década en la Comunidad Valenciana. En 2025 se situó en 1.676 euros, un 69,1% más que en 2013, cuando ese mismo indicador marcó mínimos arrastrado por la crisis del ladrillo. Si nos fijamos en el caso concreto de Valencia, el m2 sale aún más caro: 2.489 euros. En Alicante ha escalado a 1.889 y en Castellón a 1.297.
¿Cómo afecta eso a los jóvenes? Precios más caros exigen una mayor capacidad de ahorro y endeudamiento, algo que no siempre está al alcance de los jóvenes. Sobre todo si son inquilinos antes de dar el salto a propietarios.
En 2024 un estudio de Infojobs concluyó que los españoles dedican de media el 47% de su sueldo bruto al pago del del alquiler de su vivienda, lo que supera con creces el umbral de gasto recomendado por los expertos y estrangula la capacidad de ahorro. Con ese telón de fondo se explica que las donaciones y herencias hayan pasado a jugar un papel clave como trampolín para dar el salto a propietario.
¿Quiénes compran? La ‘fotografía’ aportada por los notarios vuelve a ser bastante clara. En 2007 los jóvenes de entre 18 y 30 años acaparaban el 21,58% de las compras de vivienda en la región. Ahora ese porcentaje se ha desplomado al 8,39%, por debajo incluso de la media nacional, que ronda el 9,6%. A modo de referencia, los compradores extranjeros representan el 36,9% del total, aunque su peso no es igual en todo el territorio. En la provincia de Valencia supone el 21,97% del total de compradores, mientras que en Alicante acapara el 51%.
Imágenes | Northleg Official (Unsplash) y Giuseppe Buccola (Unsplash)
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La noticia
El mercado de la vivienda está tan roto que en Valencia está ocurriendo algo: las donaciones de padres a hijos se han disparado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Fuente: www.xataka.com







