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Opiniones divididas en el clero católico de EE.UU. sobre pronunciamientos de “guerra justa”


El P. Gerald Murray (izquierda) y el obispo Robert Barron. / Crédito: “The World Over with Raymond Arroyo”/Captura de pantalla; Daniel Ibañez/EWTN News.

Mientras varios prelados importantes de Estados Unidos han sostenido que la guerra de Estados Unidos con Irán no cumple los criterios clásicos de la Iglesia sobre la guerra justa, la opinión al respecto no es unánime.

En días recientes, uno de los obispos más prominentes del país en la esfera pública, Mons. Robert Barron, Obispo de Winona-Rochester, Minnesota, sostuvo que ni siquiera corresponde a los líderes de la Iglesia emitir una determinación final sobre si una guerra en particular es justa o no.

“El papel de la Iglesia”, escribió Barron en una publicación en X el 20 de abril, “es llamar a la paz y exhortar a que cualquier conflicto quede estrictamente circunscrito por las restricciones morales de los criterios de la guerra justa”, lo cual se expone en el Catecismo de la Iglesia Católica (No. 2309).

Sin embargo, continuó, “no es el papel de la Iglesia evaluar si una guerra en particular es justa o injusta”. Para respaldar su argumento, Barron citó la enseñanza explícita del Catecismo sobre la doctrina de la “guerra justa” (No. 2309), según la cual “la apreciación de estas condiciones de legitimidad moral pertenece al juicio prudente de quienes están a cargo del bien común”.

“Así que, ¿es realmente la guerra en cuestión el último recurso?”, preguntó Barron, en referencia a los criterios de la guerra justa. “¿Existe de verdad un equilibrio entre el bien que se pretende alcanzar y la destrucción causada por la guerra? ¿Se está distinguiendo adecuadamente entre combatientes y no combatientes al librar el conflicto? ¿Tienen los beligerantes intención recta? ¿Hay una esperanza razonable de éxito? El planteamiento de esas preguntas —de hecho, la insistencia en su relevancia moral— corresponde propiamente a la Iglesia, pero responderlas corresponde a las autoridades civiles”, concluyó.

Mientras tanto, otros clérigos con una influencia pública importante, como el P. Gerald Murray, sacerdote de la Arquidiócesis de Nueva York y ex capellán de la Marina de Estados Unidos, sostienen abiertamente que la acción militar de Estados Unidos contra Irán sí califica como una guerra justa.

En una valoración amplia de la situación a la luz de la enseñanza sobre la guerra justa, Murray escribió en The Free Press que “la justicia del ataque de Estados Unidos contra Irán queda confirmada por las admisiones del régimen iraní”.

Murray citó al negociador estadounidense Steve Witkoff, quien reveló que en los días inmediatamente anteriores al estallido de la guerra “ambos negociadores iraníes nos dijeron [a Witkoff y al también negociador estadounidense Jared Kushner] directamente, ya sabe, sin ninguna vergüenza, que controlaban 460 kilogramos de [uranio] al 60 % [enriquecido] y son conscientes de que eso podría producir 11 bombas nucleares, y ese fue el inicio de su postura negociadora”. Los negociadores iraníes dijeron a sus contrapartes estadounidenses, continuó Witkoff, que “tenían el derecho inalienable de enriquecer todo su combustible nuclear que poseían”.

“Un Irán con armas nucleares y misiles balísticos es una amenaza inminente para Estados Unidos, Israel y muchos otros países”, dijo Murray.

“El avanzado estado del enriquecimiento de uranio significaba que Estados Unidos e Israel enfrentaban una amenaza inminente. La clara intención del régimen iraní de construir armas nucleares no ha cambiado. Dado eso, era justo que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán para eliminar la amenaza nuclear”, afirmó Murray, calificando la acción militar conjunta como “un acto de protección, y no de agresión, según la teoría de la guerra justa”.

Murray también señaló que las negociaciones que precedieron el ataque a Irán “muestran hasta qué punto Estados Unidos estaba dispuesto a llegar para evitar la guerra, evidencia de que el golpe fue un último recurso”.

Además, observó que cuando Witkoff y Kushner dijeron a los negociadores iraníes que Estados Unidos proporcionaría a Irán uranio no apto para armamento durante 10 años si dejaba de buscar armas nucleares, los iraníes los rechazaron.

“Rechazaron eso, lo cual nos dijo en ese mismo momento que no tenían ninguna intención de hacer otra cosa que no fuera conservar el enriquecimiento con el propósito de militarizarlo”, relató Witkoff.

“Sí creo que esta es una guerra justa precisamente por la naturaleza de la amenaza que un Irán con armas nucleares representa para Estados Unidos, Israel y sus aliados”, dijo Murray en una entrevista. “Los criterios de la guerra justa, en mi opinión, no exigen que primero absorbamos un ataque nuclear antes de poder responder, y entonces tratar de destruir sus armas nucleares”.

Estados Unidos e Israel atacaron a Irán a finales de febrero, pero han estado en un cese al fuego desde el 8 de abril, el cual el presidente estadounidense Donald Trump extendió indefinidamente en medio de negociaciones. Ninguna parte ha acordado una paz a largo plazo.

El Papa León XIV criticó la guerra y urgió la paz, mientras que el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, dijo que el ataque “no parece cumplir las condiciones” de la guerra justa.

El 23 de abril, León redobló su oposición a la guerra, diciendo que alienta a “continuar el diálogo por la paz” en medio de las negociaciones del cese al fuego.

“Como pastor no puedo estar a favor de la guerra, por eso quiero animar a que se hagan todos los esfuerzos para una cultura de paz y no de odio”, dijo el Santo Padre.

Tyler Arnold contribuyó a este artículo.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

Fuente: www.aciprensa.com

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