Cien compradores han pagado 3,5 millones de dólares por un Rolls-Royce que no existe, que no han visto y del que saben muy poco. Lo más sorprendente es que otros muchos millonarios habrían pagado mucho más que esos 3,5 millones por estar entre ese grupo de selectos propietarios.
La marca británica lleva un siglo convirtiendo lo inaccesible en la mayor aspiración posible y ha utilizado ese FOMO de los millonarios para impulsar su Project Nightingale, el primer modelo de la nueva Coachbuild Collection de Rolls-Royce. Un concepto de coches exclusivos fabricados uno a uno de forma artesanal en los que el primer lujo es saber que nadie podrá comprar uno igual.
Hacer las cosas como ayer, con la tecnología de mañana
El Proyecto Nightingale no es un coche en sí mismo, sino una colección de carrocerías totalmente personalizadas y de fabricación artesanal.
El coche resultante tiene las dimensiones de un Phantom, pero solo deja sitio para dos personas. Su diseño bebe de los prototipos 16EX y 17EX que la marca desarrolló en los años 20 del siglo pasado. El nombre del nuevo modelo viene de «Le Rossignol», la casa que el cofundador Henry Royce tenía en la Costa Azul francesa.

Rolls-Royce 17ex de 1928
La nueva propuesta de la marca de lujo británica se basa en una plataforma 100% eléctrica. Según la nota oficial de Rolls-Royce, «la entrega silenciosa y sin esfuerzo de potencia amplifica cada característica que ha definido la experiencia Rolls-Royce durante más de un siglo». Las 100 primeras unidades de este nuevo concepto de lujo eléctrico ya están vendidas y las entregas no empezarán hasta bien entrado 2028.
En la actualidad vemos como una excentricidad fabricar carrocerías a mano, pero esto era lo normal hasta que Henry Ford generalizara la producción del automóvil en serie. Sin embargo, hasta finales de los cuarenta, todos los Rolls-Royce se fabricaban uno a uno. El Proyecto Nightingale recupera esa esencia artesanal y única de la Rolls-Royce clásica y le añade la última tecnología y acabados de lujo exclusivos de la marca, adaptándola al gusto del cliente.

Aunque la marca ha dado a conocer este proyecto hace solo unos días, en realidad los compradores de estas primeras 100 unidades llevan desde 2024 implicados en el desarrollo, y este año acompañarán a los ingenieros en pruebas en climas extremos. Como explicaba el CEO Chris Brownridge a Bloomberg: «Los clientes siempre nos piden coches más extraordinarios. Pero sabemos que el lujo no reside solo en tener el coche, sino en la experiencia de saber que estuvieron presentes desde el principio», aseguraba el directivo.
El lujo ya no se mide en dinero, se mide en deseo
Antoine Tessier, CEO de duPont Registry Group y coautor del informe de Boston Consulting Group sobre el futuro del automóvil de lujo, lo pone describe de forma acertada: «Si el fabricante de automóviles te dice que eres uno de 900, eso es una cosa. Pero si te dicen ‘Te daremos acceso a uno de tres’, ahí es donde se vuelve algo psicológico o incluso egocéntrico. Puedes decir: ‘Soy diferente’. Ya no formas parte del 1% más rico, sino del 0,1%, y eso te hace sentir bien».
Hace tiempo que los caballos, los cilindros o la aceleración dejaron de ser el argumento principal para vender coches de lujo como los que fabrica Rolls-Royce. Esto ya no va de coches, va de estatus y exclusividad.

Rolls-Royce Proyecto Nightingale
Según Felix Stellmaszek, director global de la práctica de automoción de BCG, aseguraba en su informe que «las especificaciones técnicas ni siquiera figuran entre las principales razones por las que la gente compra ciertos vehículos o ciertas marcas. Se trata mucho más de la emoción y la experiencia general que ofrece una marca. El acceso es fundamental».
Según los datos de este informe, el mercado estadounidense de vehículos por encima de los 100.000 dólares está valorado en unos 110.000 millones de dólares y podría llegar a duplicarse en la próxima década, registrando un crecimiento anual de entre el 5% y el 7%. Por su parte, el segmento de hiperlujo (vehículos por encima de los 500.000 dólares) en el que se mueve Rolls-Royce, crecerá a un ritmo del 5% durante la próxima década.
La clave para este segmento la encontramos en la escasez y la exclusividad. Por eso, los fabricantes de coches de lujo están invirtiendo en sus «ateliers» de personalización. La facturación del taller de personalización de Ferrari ha crecido tanto que, según los datos oficiales, de los 1.525 millones de euros de beneficio que obtuvo en 2024, unos 1.300 millones de euros de esos beneficios se facturaron de unidades que habían pasado por el Atelier de Ferrari.
En la misma tesitura se encuentra Porsche, que ha pisado el acelerador a su programa Sonderwunsch, en el que la marca acepta encargos de los propietarios para construir unidades exclusivas y 100% artesanales de sus coches. Lamborghini también se ha subido al carro con las ediciones Opera Unica, en la que se crean de forma artesanal versiones únicas de sus modelos de serie.
Sin embargo, la marca que mejor ha sabido explotar esta nueva necesidad de exclusividad extrema entre los millonarios ha sido Bugatti con modelos como el Tourbillon, con el que no importa si tienes todo el dinero del mundo para pagarlo, si no has sido seleccionado como potencial propietario de una de sus escasas unidades, nunca podrás tenerlo.
Imagen | Rolls-Royce
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Rolls-Royce inicia un nuevo concepto del lujo: ningún coche es más lujoso que el que nadie puede comprar
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por
Rubén Andrés
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Fuente: www.xataka.com







