¿Cobras 2.320 euros mensuales?
Tienes suerte porque podrás alquilar un piso de 80 metros cuadrados en Ibiza. Eso sí, no te quedará dinero para ninguna otra cosa. Ni si quiera para esos pequeños lujos como comer o ducharse.
Esos son los datos si tomamos como referencia los 29 euros/m2 que, según Idealista, cuesta vivir de alquiler en la ciudad de Ibiza. Eso si tenemos en cuenta que los datos son del mes de febrero, porque en verano los precios se han superado en los últimos años, hasta alcanzar los 32 euros/m2. Todo indica que la presión sobre el precio del alquiler irá a más.
Señalan en La Voz de Ibiza que Baleares se ha convertido en la Comunidad Autónoma donde más presión se espera sobre el precio del alquiler, con un incremento medio de más de 4.000 euros a final de año, como consecuencia de la renovación de los contratos que vencen este año.
El problema es recurrente todos los años. The New York Times trataba este problema en 2024 en un reportaje en el que se daba voz a bomberos, profesores o policías destinados a Ibiza y que no podían pagar la factura del alquiler. Enquistado y sin soluciones, el problema de la vivienda ha creado una serie de asentamientos de trabajadores que pasan la noche en tiendas de campaña y caravanas incapaces de pagarse un piso o habitaciones por las que piden 1.000 euros desde hace años.
En una isla donde el turismo y los hoteles de lujo impulsan la economía, un número considerable de trabajadores no tiene un techo bajo el que dormir. La solución de algunos de ellos pasó por vivir en una caravana. Ahora Ibiza ha expulsado a 200 de ellos y se está blindando contra este tipo de asentamientos.
Legal, hasta que deja de serlo
El pasado mes de enero, se viralizó una publicación en Tiktok de una mujer que trabajaba como temporera en el Valle de Tena (Huesca). «Soy temporera y vengo a trabajar al Valle de Tena. Los alquileres están a 800 euros y no voy a compartir piso. Prefiero vivir en la furgoneta con mi gato (…) No entiendo por qué ponen el foco en mí cuando no incumplo la normativa», señalaba en el vídeo.
En el vídeo quedaba reflejado cómo la policía le pedía que abandonara el pueblo en el que había estacionado su autocaravana, donde vivía. Lo cierto es que tenía razón, nada le impedía vivir en su casa con ruedas siempre que estuviera estacionada legalmente y no sacara objetos a su exterior, lo que podría considerarse como acampada.
Pero este caso no es completamente extrapolable a todo el territorio nacional. Y es que los municipios o las comunidades autónomas pueden aplicar sus propias restricciones para impedir acampadas. Este es el caso de Baleares que ha decidido blindarse contra la entrada de caravanas.
Desde el año pasado, y con la excusa de poner limitaciones al turismo, Ibiza impuso un cupo máximo de coches que podían entrar a sus islas. Desde entonces, no puede haber más de 20.000 coches que no sean de residentes rodando por sus carreteras. Pero, de ellos, 16.000 automóviles pertenecen a flotas de alquiler. Y si quieres moverte por la isla con una caravana tienes que demostrar que cuentas con las noches de camping ya contratadas.
Esta última medida recogida en la Ley 5/2024 de control de vehículos es una de las armas que se están empleando en la isla para desalojar a quienes viven en una caravana. De hecho, en la disposición adicional tercera se lee lo siguiente:
En orden a evitar la proliferación de vehículos a motor estacionados en determinados lugares por largas temporadas y que son empleados, en la práctica, para la acampada y pernocta, se prohíbe el estacionamiento prolongado de vehículos a motor en el suelo rústico de la isla fuera de los aparcamientos de uso público existentes y especialmente habilitados a tal efecto. Se considera estacionamiento prolongado, permanecer estacionado en la misma ubicación más de tres días.
Queda prohibida la acampada y pernocta con vehículos a motor en el suelo rústico de la isla de Eivissa fuera de los campamentos de turismo legalmente existentes.
Queda prohibido cualquier tipo de estacionamiento de vehículos a motor en el suelo rústico de la isla de Eivissa que no dispongan de la acreditación de entrada y/o permanencia en la isla que regula esta ley.
En la normativa anterior, por tanto, se apunta a la Ley del Suelo Rústico de las Baleares en la que se define exactamente qué es suelo rústico. Y por la descripción que leemos en el artículo 7 de dicha ley, suelo rústico es prácticamente cualquier espacio no urbano de la la isla.
Por tanto, las prohibiciones antes descritas convierten en ilegal cualquier estacionamiento en los espacios considerados como «suelo rústico», en el que se incluyen todo tipo de camiones junto a la carretera o las poblaciones. Son espacios que habitualmente han aprovechado los turistas con caravanas para dormir pero que también han estado siendo utilizados por los propios trabajadores de la isla.
El problema no es pequeño. Y es que en el artículo 8 de la Ley de control de vehículos se especifica que «el Pleno del Consejo Insular de Eivissa» puede «acordar limitar temporalmente la afluencia y/o el estacionamiento de vehículos a motor» allí donde se considere que existe demasiada afluencia de vehículos previo informe del ayuntamiento afectado si consideran que pueden producirse daños ambientales en «espacios determinados con valores naturales, patrimoniales o paisajísticos».
Esto facilita que los asentamiento de caravanas de trabajadores que no pueden encontrar una vivienda sean desmantelados. Y la multa no es poca cosa. En su régimen sancionador, se puede castigar a un conductor que entra en una de las áreas descritas con una multa de entre 300 y 1.000 euros, al considerarse una falta leve.
Pero cuando se trata de pernoctar, la cosa se complica. Y es que las sanciones muy graves incluyen contravenir la disposición adicional tercera, esa en la que se explica que una persona no puede pernoctar fuera de los espacios específicamente diseñados para ello. En ese caso se contemplan multas de 10.001 a 30.000 euros y la retirada del vehículo de dos a cuatro meses.
La situación es delicada para un número muy sensible de trabajadores que se encuentran entre la espada y la pared. Necesitan un empleo para vivir pero el salario no les da para vivir dignamente. Y en Ibiza tienen algo claro: están dispuesto a terminar con cualquier asentamiento considerado ilegal.
Foto | Karol Chomka y Toms
–
La noticia
Cientos de trabajadores de Ibiza viven en furgonetas. La isla tiene un mensaje para ellos: multas de hasta 30.000 euros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
.
Fuente: www.xataka.com









