El hormigueo en los pies, la sed constante o una herida que no cicatriza pueden parecer molestias menores.
Sin embargo, para miles de personas en República Dominicana estos síntomas terminan en hospitalizaciones, amputaciones o enfermedades crónicas detectadas demasiado tarde, en un sistema que gasta más en tratar complicaciones como la diabetes, obesidad, hipertensión o gastroenteritis que en prevenirlas.
Así lo evidencian datos de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) y la Organización Panamericana de la Salud. Entre 2019 y 2024 se registraron 395,248 hospitalizaciones evitables, equivalentes al 16 % de los egresos hospitalarios del país, con un costo superior a los 12,400 millones de pesos.
Las cifras reflejan una contradicción preocupante. Pero esa es solo una parte del problema.
En el país existen alrededor de 1,900 Centros de Primer Nivel que resultan insuficientes para responder a las necesidades de las comunidades.

Mientras tanto, los procedimientos y autorizaciones médicas continúan en aumento. En 2019 se realizaron 3,731 intervenciones reportadas en registros especializados y, para 2024, la cifra ascendió a 8,504.
La Encuesta Nacional de Salud 2022 también refleja un elevado gasto de bolsillo. Los hogares dominicanos destinan, en promedio, 4,208 pesos mensuales a salud. El sector privado representa la principal vía de atención y más del 50 % del pago familiar en salud se concentra en medicamentos.
Diario Libre solicitó una reacción oficial a Sisalril sobre los señalamientos y datos abordados en este reportaje. Sin embargo, al momento de esta publicación, la entidad informó que su equipo técnico todavía trabajaba en la elaboración de las respuestas correspondientes.
Un país achacoso
La falta de prevención ocurre en un contexto de crecimiento sostenido de enfermedades crónicas.
Según datos del Ministerio de Salud Pública, más del 70 % de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad, en especial en provincias como Hato Mayor (81.1 %), San Pedro de Macorís (72.9 %) y el Distrito Nacional (78.6 %).

Asimismo, uno de cada tres adultos vive con hipertensión, una de las principales causas de mortalidad prematura. Montecristi (50.5 %), Espaillat (46.2 %) y Duarte (45.8 %) registran las mayores prevalencias.
A esto se suma el avance de la diabetes. El Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición estima que el 13.45% de la población vive con la enfermedad, mientras otro segmento desconoce que la padece. Además, cerca del 9.3 % presenta prediabetes.
Atención colapsada
El expresidente del Colegio Médico Dominicano, Senen Caba, atribuye parte del problema al deterioro de la red hospitalaria pública y a la ausencia de un modelo sólido de atención primaria.
Para Caba, la situación se agravó durante el último período de gobierno de Danilo Medina.
El dirigente médico denuncia que numerosos hospitales permanecieron cerrados durante más de una década por remodelaciones, mientras el sistema perdió entre cuatro y cinco mil camas hospitalarias pese al aumento de enfermedades crónicas y demanda de servicios.
También criticó que recursos públicos destinados al sistema sanitario terminaran financiando servicios privados en lugar de fortalecer hospitales estatales.

“El Servicio Nacional de Salud, en vez de comprar servicios a los hospitales públicos, comenzó a comprarlos a instituciones privadas y la salud terminó privatizándose”, explicó.
Para Según Caba, el modelo actual privilegia la facturación y la intermediación financiera por encima de la prevención.
“Aquí hay una salud curativa con una visión rentista que no resuelve el problema”, advirtió. “El negocio solo puede generar ganancias negando servicios o limitando procedimientos”.
También alertó sobre la falta de especialistas en provincias fronterizas y zonas rurales.
Mencionó que en municipios como Loma de Cabrera, Restauración y Partido apenas existe un especialista disponible. Relató situaciones similares en comunidades del Sur profundo, donde algunos centros reciben visitas esporádicas de médicos.
Según explica, muchos profesionales evitan trasladarse al interior debido a bajos salarios y limitaciones para ejercer.
“El resultado es una enorme cantidad de personas excluidas, recibiendo una salud mala, de poca calidad y muy excluyente”, lamentó.
Prevenir o gastar
Fulgencio Severino, jefe del Departamento de Cardiología del Hospital Salvador B. Gautier, considera que el sistema sanitario dominicano “funciona para fallar”.
“El principal problema en los casos de infarto agudo al miocardio es que los pacientes son llevados tardíamente a la sala de cateterismo cardíaco”, reveló.
Explica que las guías internacionales recomiendan intervenir al paciente dentro de las primeras dos horas tras el diagnóstico o, de no ser posible, administrar trombolíticos para disolver el coágulo que obstruye la arteria.
Sin embargo, asegura que muchos pacientes no reciben esos medicamentos porque las aseguradoras no los cubren o porque los centros médicos temen que las Administradoras de Riesgo de Salud (ARS) rechacen pagos de tratamientos que pueden costar entre 50 mil y 100 mil pesos.

“Es injustificable que una enfermedad como la coronaria, que provoca más de 15 mil muertes todos los años en República Dominicana, todavía no tenga autorizados los trombolíticos adecuados para los pacientes”, indicó.
Las consecuencias, advierte, son graves.
Pacientes que pudieron recuperarse terminan desarrollando insuficiencia cardíaca crónica.
En un registro citado por el cardiólogo sobre casi 600 pacientes con infarto atendidos entre 2023 y 2024, apenas el 8 % recibió el procedimiento dentro del tiempo recomendado. El resto requería trombolíticos, pero no los recibió. Cerca del 50 % terminó en falla cardíaca.
“Cuando se habla de atención primaria y prevención, todo queda en discurso”, refiere. “La prevención implica gastar dinero y la función de las ARS es no gastar”.
El galeno también cuestiona la falta de cobertura de medicamentos ambulatorios para hipertensión, diabetes y colesterol, factores esenciales para evitar complicaciones cardiovasculares, amputaciones, insuficiencia renal o accidentes cerebrovasculares. Por estos últimos, unos 25 mil dominicanos se ven afectados por estos ataques cada año de acuerdo la Sociedad Dominicana de Neuro Intervención y Neurología Vascular.
“No se puede hablar de prevención si no se garantiza que la población más pobre tenga acceso a medicamentos”.
Sin especialistas
Numerosas hospitalizaciones respiratorias también se relacionan con fallas en atención primaria y emergencias.
Así lo sostiene la neumóloga internista Evangelina Soler, quien advierte que “muchas veces quienes reciben a los pacientes no son emergenciólogos ni especialistas”.
Explica que numerosos casos de neumonía podrían tratarse de manera ambulatoria, pero terminan hospitalizados por falta de criterios adecuados de evaluación o porque las aseguradoras no cubren medicamentos inhalados que permitirían estabilizar al paciente desde la emergencia.

“Muchas veces el propio seguro termina obligando al ingreso”, aseguró.
También señala que muchos pacientes llegan tarde a consulta tras automedicarse o buscar recomendaciones informales en farmacias.
“El paciente también tiene responsabilidad cuando deja avanzar el cuadro clínico”, comentó.
Soler advierte además sobre el impacto de la obesidad en las complicaciones respiratorias. “La obesidad es un factor de riesgo que compromete seriamente la salud de la población”.
La especialista considera necesario abrir espacios de diálogo entre aseguradoras, clínicas, gremios médicos y autoridades para corregir distorsiones del sistema.
Síntoma social
Las enfermedades gastrointestinales reflejan otro rostro de la crisis preventiva. Así lo consideran las gastroenterólogas Yldalina Pichardo y Kirsis Romero.
“La campaña de prevención tiene que ser la meta del sistema de salud”, afirmó Romero. “Si tuviéramos un esquema de prevención más efectivo, muchos de esos ingresos podrían evitarse”.
La especialista explica que numerosos pacientes llegan a emergencias tras varios días de diarrea y deshidratación severa, luego de automedicarse o consumir alimentos manipulados en condiciones sanitarias deficientes.

“Cuando llegan al centro médico ya no es una gastroenteritis común, sino un cuadro con factores añadidos que obliga a hospitalizar”, expresó.

Por igual, Pichardo sostiene que estas hospitalizaciones reflejan debilidades estructurales relacionadas con saneamiento, agua potable, seguridad alimentaria y atención primaria.
“Que continúe generando tantas hospitalizaciones refleja problemas de acceso a atención primaria, consultas tardías y deficiencias en prevención comunitaria”, lamentó.
También indicó que muchas personas llegan a los centros cuando ya presentan deshidratación severa y otros desequilibrios importantes.
“Muchos ingresos hospitalarios ocurren no porque la infección sea tan grave, sino porque el paciente llega tarde”.
Fuente: www.diariolibre.com






