En mayo de 2024 Microsoft anunciaba lo que parecía un acuerdo histórico para el desarrollo tecnológico de Kenia. El objetivo: crear un gigantesco centro de datos que estaría impulsado por energía geotérmica. Dicho centro se iba a crear en la región de Olkaria, pero el presidente keniano, William Ruto, ha sido tajante con las pretensiones energéticas de Microsoft: para alimentar la capacidad total de 1 GW solicitada, el país «tendría que apagar la mitad de la nación».
Demasiado justo. Kenia tiene una capacidad eléctrica instalada de entre 3 y 3,2 GW, con picos de demanda que ya alcanzan los 2,44 GW. El proyecto de Microsoft consumiría aproximadamente un tercio de la capacidad total del país. Incluso la primera fase, que requiere una capacidad de 100 MW, supondría un bocado enorme para la producción del complejo geotérmico de Olkaria, que genera unos 950 GW en total. Kenia parece tener claro que sacrificar el consumo doméstico no compensaba cuando la mayor parte de la rentabilidad del proyecto va a acabar en manos de una gran tecnológica extranjera.
Desacuerdo financiero. Además de los problemas energéticos, las negociaciones han acabado atascándose en el terreno económico. Según fuentes cercanas al proceso citadas en Bloomberg, Microsoft y la firma de inversión G42 habrían solicitado al gobierno de Kenia un compromiso económico. En concreto, el pago por una cierta cantidad de capacidad cada año, algo con lo que los mandatarios keniatas no estaban del todo de acuerdo.
El proyecto no se ha cancelado. John Tanui, responsable del Ministerio de Información de Kenia, explicó que su país sigue en negociaciones con Microsoft y G42, y que el acuerdo «no ha fracasado ni se ha abandonado. La escala del centro de datos que necesitaban hace necesaria cierta estructuración», y eso incluye tanto resolver el problema energético como el económico.
Un proyecto con mucha geopolítica detrás. Este proyecto no solo era un hito tecnológico para Microsoft y África, sino también diplomático. Forma parte de un acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Microsoft y G42, con sede en Abu Dabi, y que estaba diseñado para contrarrestrar potenciales acuerdos de este continente con China. De hecho, como condición para el acuerdo G42 tuvo que deshacerse de sus activos chinos y eliminar equipos de Huawei de sus sistemas. Mientras el proyecto está detenido, no obstante, la empresa china sigue expandiéndose en esta región y recientemente ha lanzado nuevos servicios de banda ancha por fibra con el mayor operador keniata, Safaricom.
Cuellos de botella por doquier. El caso de Kenia no es el único que está frenando los planes de Microsoft. La empresa ha anunciado un capex de 190.000 millones de dólares para 2026 que se invertirán en centros de datos, y la empresa está añadiendo aproximadamente 1 GW de capacidad de cómputo cada trimestre a nivel global. Sin embargo cerca de la mitad de los centros de datos proyectados en EEUU este año han sido cancelados o retrasados debidos a la escasez de infraestructura eléctrica.
Imagen | Microsoft
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La noticia
Microsoft quería crear un megacentro de datos en Kenia. Para funcionar, medio país tenía que vivir sin luz
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Javier Pastor
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Fuente: www.xataka.com







