
El altar de la parroquia St. Mary Star of the Sea en Jackson, Michigan (Estados Unidos). / Crédito: Cortesía del P. Timothy Nelson.
Una comunidad católica notablemente diversa en el sur de Michigan (Estados Unidos) se prepara para conmemorar un hito: el centenario de St. Mary Star of the Sea en Jackson, donde la belleza del espacio sagrado, una liturgia reverente y una vibrante tradición musical siguen moldeando la vida de los fieles.
La iglesia ha prosperado a través de hechos históricos y tiempos turbulentos, incluso mientras estaba siendo reconstruida. En 1924, una de las mayores concentraciones del Ku Klux Klan (KKK) de las que se tiene registro reunió a 100.000 participantes que marcharon por las calles de Jackson, y la tradición parroquial sostiene que los Caballeros de Colón hicieron guardia en el sitio de construcción para protegerlo del vandalismo del KKK.

Mientras se prepara para concluir su gestión de 15 años como párroco, el P. Timothy Nelson reflexionó sobre la vitalidad perdurable de la iglesia: “Nuestra iglesia no es una reliquia, sino una parte dinámica del presente, enriquecida por un legado de fe”.
Ubicada al oeste de Detroit, Jackson ha sido durante mucho tiempo un nodo ferroviario con vínculos con la industria automotriz. St. Mary’s es una de tres parroquias actuales, tras una consolidación de varias otras. Después de décadas de una fuerte presencia polaco-estadounidense, los cambios demográficos han incluido el creciente influjo de familias hispanas. Los hijos de estas últimas ahora constituyen aproximadamente una cuarta parte de la matrícula de la St. Mary School.
Las tres agujas de St. Mary’s dominan el perfil urbano, elevándose 180 pies en un imponente estilo románico. Considerada desde hace mucho como una de las iglesias más bellas de Michigan, cuenta con magníficos vitrales elaborados en Innsbruck, Austria; un mosaico en el ábside de Nuestra Señora Estrella del Mar; murales de los apóstoles; y altares y barandal de comunión de mármol de Carrara.
Estos últimos adornos fueron donados por George Washington Hill, presidente de la American Tobacco Co., como memorial a su joven esposa, Aquinas Heiler Hill, quien murió en 1925. Los colores verde y rojo en los mosaicos alrededor del altar mayor repiten los colores originales utilizados en los paquetes de cigarrillos Lucky Strike.

La estructura actual reemplazó a una iglesia anterior, y su piedra angular se colocó el 23 de septiembre de 1923. La construcción enfrentó retrasos debido a una prolongada huelga laboral en canteras de piedra caliza. La época también estuvo marcada por la agitación social, incluido el Ku Klux Klan y su virulento anticatolicismo y racismo. La construcción no se completó sino hasta el 31 de mayo de 1926, con un costo de 375.000 dólares. El entonces obispo auxiliar Joseph C. Plagens viajó desde Detroit para presidir la Misa de dedicación.
Entre sus tesoros se encuentra un singular rosetón de vitrales en memoria de los caídos de la Primera Guerra Mundial, incluidas religiosas que atendieron a los heridos. “La ventana muestra no sólo a los soldados y marineros estadounidenses de la guerra, sino incluso a sus enemigos, que extienden la mano hacia Jesús que se eleva por encima de ellos”, dijo Nelson durante un recorrido por la magnífica iglesia.
La restauración de los vitrales costó 1 millón de dólares y fue posible gracias a la generosidad de feligreses y benefactores, incluida la Eisele Family Foundation. St. Mary’s aparece en Buildings of Michigan, de Kathryn Bishop Eckert, como uno de los edificios más notables del estado.

Ahora con 74 años, Nelson dejará el cargo de párroco este verano. Excardiólogo, continuará su ministerio como capellán del St. Pio Medical Center en la cercana Howell, que forma parte de una red de atención médica autorizada por el Vaticano e inspirada por San Pío de Pietrelcina. Lo sucederá el P. John Vinton, quien continuará ofreciendo Misas tradicionales en latín y Misas en español.
St. Mary’s atiende a unas 1.086 familias, incluida la activa Comunidad Hispana del Sagrado Corazón de Jesús.
Nelson dijo que “la escuela es necesaria para la vida parroquial” y es la escuela parroquial más diversa de la zona.
La vida litúrgica de la parroquia muestra tanto continuidad como renovación. La Misa Tradicional en Latín, celebrada cada domingo, va acompañada de canto gregoriano y órgano bajo la dirección de Aine Schroeder, estudiante del cercano Hillsdale College. Schroeder dijo que la schola gregoriana cantará el Ave Maria y el Salve Regina en el concierto del centenario.
Disipando las preocupaciones de que la liturgia en latín esté anclada en el pasado, Nelson dijo: “Estoy de acuerdo con el Papa Benedicto XVI en que el pasado continúa viviéndose en el presente. Lo estamos llevando hacia el futuro”.

Para la feligresa de muchos años Mary Belknap, miembro de cuarta generación que sirve en el gremio parroquial, St. Mary’s es un hogar espiritual y un lugar de encuentro.
“Es una de las parroquias emblemáticas del estado. La gente viene de todas partes para vernos y ver nuestra hermosa iglesia”, dijo. Tender puentes entre comunidades le resultó fácil a la educadora Belknap, quien afirmó que, al haber crecido en pobreza cuando era niña, ha experimentado la vida en los márgenes, y “yo personalmente me acerco para abrazar la bondad de otras personas”.
La conmemoración del centenario de la parroquia comenzará con un concierto el 29 de mayo y culminará con una Misa solemne el 31 de mayo —exactamente 100 años después de su primera Misa— que será celebrada por el obispo Earl Boyea.
Mary Malewitz, directora musical de la parroquia desde 1981, está organizando el concierto de apertura, que contará con coros de adultos y escolares, un coro hispano y una schola gregoriana. Entre cada presentación, los feligreses cantarán sus himnos favoritos.
“St. Mary’s ha dado gloria a Michigan durante generaciones”, dijo a EWTN News.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






