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Durante siglos España brilló por sus castillos. Hoy no sabemos exactamente cuántos hay y tenemos miles cada vez más ruinosos

Durante siglos España brilló por sus castillos. Hoy no sabemos exactamente cuántos hay y tenemos miles cada vez más ruinosos

Hay veces que la mejor forma de agitar conciencias es sacar un móvil en el momento y lugar adecuados. Ocurrió hace unas semanas en Escalona, Toledo, cuando uno de los turistas que esperaban para entrar en el castillo de la localidad observó que empezaban a caer piedras de una de las torres. Su impulso fue grabar la escena, con lo que acabó inmortalizando los cinco segundos escasos en los que la estructura se desmorona entre una nube de polvo, llevándose consigo siglos de historia. El vídeo acabó viralizándose y derivando en otro debate: la conservación de los castillos de España.

Al fin y al cabo Escalona no es un caso único.

Dos derrumbes en un año. El Castillo de Escalona es una fortaleza señorial cuya historia puede rastrearse hasta la época romana y abarca un período que se extiende del siglo I d.C. al XII. Ni eso, ni su condición de BIC, ni los planes del Ayuntamiento de restaurar parte de la estructura impidieron que hace dos meses, el 14 de marzo, la torre albarrana se derrumbara ante la cámara de un turista.

El castillo Almonacid de Toledo es también otra joya patrimonial de origen musulmán cuya crónica se remonta al menos al 848. De nuevo, ni esa antigüedad, ni su enorme riqueza histórica, ni su protección como BIC impidieron que a comienzos de abril de 2025 una de sus torres más emblemáticas se desmoronase tras varias semanas de intensas lluvias. 

«Hemos llegado a esta situación porque no se gastan [la Junta y los propietarios] un euro en patrimonio histórico. Ha pasado al final lo que temíamos: se ha caído», explicaba la regidora, Almudena González, a El País.

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Turistas grabaron el momento en el que se derrumba la torre del Castillo Escalona, en Toledo, España; no hubo lesionados. El recinto data del siglo XI y en 1922 se volvió Bien de Interés Cultural. #Latinus #InformaciónParaTi

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¿Cómo es posible? Ese es el debate que empezó a ganar fuerza tras ambos sucesos, sobre todo por que los dos ocurrieron en un lapso de tiempo sorprendentemente breve, a no mucha distancia y afectaron a fortalezas con un alto valor histórico. A eso se añade el video viral de Escalona.

Lo cierto, sin embargo, es que ambas noticias han agitado una problemática que no es ni mucho menos nueva. Pese a que la inmensa mayoría de castillos de España gozan de protección patrimonial desde 1949, en la práctica el estado de conservación de los miles y miles de fortalezas que se reparten por la geografía española es muy «desigual», como explica Miguel Ángel Bru, miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos (AEAC), a la SER.

¿Manejamos datos? Algunos. Y dibujan un escenario claramente mejorable. En la misma entrevista en la que se le preguntaba por el patrimonio de Castilla-La Mancha (donde se ubican Escalona y Almonacid de Toledo), Bru aportaba un porcentaje revelador: solo el 20% de los castillos se han rehabilitado y se mantienen en un estado aceptable. El 80% restante presenta problemas de conservación más o menos graves.

Otro enfoque interesante nos lo aporta Hispania Nostra, una asociación que se dedica a la defensa del patrimonio español y que es conocida sobre todo por su «Lista Roja», en la que incluye aquellos elementos «amenazados por un riesgo grave de destrucción, desaparición o pérdida irreversible de sus valores patrimoniales». Si buscamos en ella «Castillos y conjuntos arquitectónicos fortificados» obtenemos decenas y decenas de resultados repartidos por todo el país. Y la selección aumenta si incluimos otro tipo de estructuras, como «fuertes, edificios militares, torres o murallas».

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El porcentaje: el 60%. Probablemente el dato más impactante lo compartió hace unos días Bru en una charla con El País en la que advertía precisamente del estado de conservación de gran parte del patrimonio: «Seis de cada diez castillos en España están expuestos a venirse abajo, pero si nos referimos a desprendimientos más pequeños, de caídas parciales, ya estaríamos hablando de ocho de cada diez». 

En realidad, el problema no es solo que se estime que el 60% de las fortificaciones están en condiciones muy alejadas de lo que sería ideal. El auténtico desafío es que ni siquiera tenemos una ‘foto’ completa y cerrada de cuántas estructuras hay.

«El primer catálogo que hay es de 1968, es el que reconoce el Ministerio de Cultura, pero resulta completamente insuficiente porque el número de registros es muy bajo», añade el directivo de la AEAC. Para solucionarlo la asociación lleva décadas elaborando un listado de estructuras defensivas que ya supera las 10.000, pero eso no significa que el estudio haya finalizado. Si queremos proteger los castillos, el primer paso, fundamental, es tener una idea precisa de cuántas fortificaciones existen.

La otra cifra: 2.807. Ahora mismo el catálogo de Castillos de España incluye en total 10.362 inmuebles censados. Esa es la cifra global, la foto más actualizada que ha logrado la asociación. Cuando bajamos al detalle sin embargo obtenemos otras más preocupantes. 

De esos 10.362 castillos, solo 728 presentan un estado «muy bueno», 2.209 se consideran con una buena preservación y 1.037 están en una situación que los técnicos consideran «regular». En 537 casos el colectivo habla de «ruinas consolidadas» y en 2.087 de «ruina progresiva». La entidad contempla aún otros escenarios, como fortificaciones ya desaparecidas o que se han alterado.

La gran pregunta: ¿Por qué? ¿Cómo es posible que, a pesar de su valor alto patrimonial, histórico e incluso turístico, y de que estén protegidos por la normativa estatal, haya tantos castillos con una conservación deficiente en España?

Hay varios factores que entran en juego. Uno es que no todas las edificaciones juegan las mismas cartas. Hay grandes conjuntos históricos ubicados en zonas pobladas que se han convertido en símbolos ‘mimados’ por las administraciones. Y también fortificaciones aisladas o en áreas rurales que no han corrido la misma suerte. Si hablamos de titularidad, no todos los castillos están en la misma situación: los hay de titularidad pública y otros en manos privadas.

En algunos casos su propiedad incluso se ha fragmentado entre decenas de herederos que ni siquiera saben que tienen un pequeño ‘trozo’ de castillo.

Repensando sus usos. Que haya tantos castillos mal preservados, algo no tan frecuente por ejemplo cuando hablamos de catedrales o grandes templos, se debe a una razón muy sencilla: su funcionalidad. En su día (hace siglos) se levantaron como fortalezas defensivas, pero en pleno 2026 ese uso está ya desfasado. Con el paso de los siglos la gente no ha dejado de acudir a rezar a las iglesias, que han preservado su utilidad, pero… ¿Y las viejas almenas?

«Un castillo es un elemento funcional. Cuando pierde su función, la defensiva, es abandonado», reflexiona Ignacio Gil Crespo, de la comisión del Plan Nacional de Arquitectura Defensiva. A ese hándicap se añaden otros, como el simple efecto del paso del tiempo, la geología, restauraciones que no siempre han sido acertadas a nivel técnico e incluso diferencias de criterio entre las administraciones que deben encargarse de velar por la conservación del patrimonio.

Imágenes | Miguel Angel Masegosa (Flickr) y Salvador Méndez (Flickr)

En Xataka | La obra maestra de los castillos europeos: una mole de ladrillo rojo construida en 1274 para cristianizar Polonia


La noticia

Durante siglos España brilló por sus castillos. Hoy no sabemos exactamente cuántos hay y tenemos miles cada vez más ruinosos

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Carlos Prego

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Fuente: www.xataka.com

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