El CTO de Uber, Praveen Neppalli Naga, explicaba recientemente cómo su empresa decidió desplegar Claude Code entre sus 5.000 ingenieros. La adopción de la herramienta se disparó del 32% al 84% en un mes, y todos ellos comenzaron a usarla tanto que Uber se encontró con un problema: el coste real pasó de los 500 a los 2.000 dólares mensuales por programador, lo que destrozó las previsiones de gasto de la compañía: en cuatro meses se gastaron todo el presupuesto anual para implantar IA en la empresa. Bienvenidos al fin de las subvenciones de IA.
Microsoft también controlará el gasto. El caso de Uber no es un hecho aislado. Microsoft cuenta con recursos de computación prácticamente ilimitados con Azure. Sin embargo, ha tomado la decisión de retirar las licencias internas de Claude Code a sus desarrolladores de la división Experiences + Devices. El motivo es doble: en primer lugar, quieren frenar el gasto operativo antes del cierre de su año fiscal. En segundo, quieren forzar el uso de sus propias herramientas con GitHub Copilot como claro protagonista.
GitHub acaba con su tarifa plana. Esta empresa, propiedad de Microsoft, también se quiere preparar para el futuro, y desde el 1 de junio de 2026 todos los planes de GitHub Copilot abandonan su opción de «tarifa plana» para pasar a un modelo de facturación basado en el uso. El precio base de la suscripción se mantiene, pero se convierte en «créditos de IA» que se irán consumiendo a medida que se vaya usando el modelo. Si los desarrolladores usan de forma intensiva GitHub Copilot, los créditos se agotarán rápidamente y el sistema se detendrá a no ser que paguemos extra por poder seguir trabajando. En GitHub señalaban que «cobrar una tarifa plana por agentes autónomos ya no es sostenible».

Fuente: Hedgie (X).
El gráfico que lo explica todo. Un usuario de X llamado Hedgie avisaba de que esto es solo el principio y añadía una útil imagen para comprender lo que está pasando.
- El modelo de software tradicional SaaS (Software as a Service) funciona en línea recta. Pagas una cuota mensual y los costes del servidor apenas varían tanto si usas esa app o servicio diez minutos o diez horas: el margen de beneficio es predecible, y la carga asumible. Es lo que pasa con las «tarifas planas» a servicios de streaming por ejemplo. Que tú veas más o menos horas de Netflix no supone una gran diferencia para la infraestructura de Netflix.
- Pero la IA agéntica opera bajo una curva exponencial. Como se ve en la imagen, cuando un agente de IA de programación como Claude Code empieza a funcionar, puede llegar a utilizar miles o incluso millones de llamadas a la API del proveedor (en este caso, Anthropic) para recibir, procesar y demver millones de tokens.
- Las tarifas planas que ofrecían ChatGPT Plus o Claude Pro son adecuadas para un uso conversacional de la IA, pero los agentes de IA devoran tokens y el consumo se dispara. Por eso Anthropic, OpenAI y otras ponen límites a sus tarifas planas e incluso prohíben su uso para tareas agénticas (como las que proporciona OpenClaw o los agentes de programación). Ahí piden que pagues por uso con la API, y eso dispara los costes.
Encrucijada. Esta situación coloca a empresas como OpenAI, Anthropic y Google en un dilema. Si sus clientes (como Uber) empiezan a recortar el uso de la IA para proteger sus presupuestos, los ingresos de dichas empresas pueden verse frenados y eso afectará a sus valoraciones. La otra potencial solución es bajar precios artificialmente para mantener a esos clientes contentos, pero eso supone absorber pérdidas operativas importantes que perjudicarían su rentabilidad.
Dependencia y adicción de la IA. Estas empresas se están dando cuenta de que utilizar la IA puede ser realmente provechoso, pero también caro. El modelo de negocio de Anthropic o de OpenAI no es nuevo, y hemos visto ese patrón en el pasado. Una empresa lanza un producto o servicio, a menudo gratis o muy barato, pero tras conseguir un volumen de usuarios suficiente acaba cambiando sus condiciones para cobrarte cada vez más por ese producto o servicio.
Ya ha pasado. Tenemos un buen ejemplo en Google Fotos o en los servicios de streaming, que nos atraparon para luego exprimirnos con cuotas mensuales cada vez más altas. Con la IA el panorama es el mismo: atraparnos ahora con costes reducidos para luego capar el servicio gratuito y hacernos pagar si queremos aprovecharla de verdad. Siempre habrá alternativas como usar modelos locales u optar por plataformas más baratas, por supuesto, pero para quienes ofrecen los modelos y prestaciones más avanzados la estrategia es clara.
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La noticia
Uber ha ha gastado en cuatro meses su presupuesto anual para IA porque la IA nos está convirtiendo en adictos a ella
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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Fuente: www.xataka.com






