El mercado del coche eléctrico deportivo y de lujo lleva una semana como hacía tiempo que no se recordaba. Mercedes y Ferrari han presentado dos superdeportivos que anticipan sus próximos pasos respecto a sus cero emisiones y que vienen a confirmar su apuesta por esta tecnología.
Porsche, sin embargo, sigue el camino contrario: ha suspendido temporalmente la producción de sus Taycan.
¿Qué ha pasado? Porsche ha detenido temporalmente la producción de su coche eléctrico más avanzado, el Taycan. De momento, sabemos que a finales de la semana pasada se detuvo la cadena productiva y se anticipan más cierres en el corto plazo, explican nuestros compañeros de Motorpasión.
Y el motivo es tan sencillo como que no se venden. Señalan en Automotor und Sport, que en el primer trimestre del año apenas se han entregado 3.420 unidades (un 19% menos que en el mismo periodo del año anteriores). De mantenerse esas cifras, a final de año Porsche habría vendido unos 14.000 superdeportivos eléctricos, la cifra más baja desde su lanzamiento.
Mejor paramos. Dicen que una retirada a tiempo es una victoria. En el caso de la industria del automóvil, es totalmente cierto. Cuando se fabrica de más, el producto se acumula en los almacenes, ocupa espacio y se deprecia. Al final, lo mejor es darle salida con sugerentes descuentos que pueden comerse en el margen de beneficios.
Esto es un problema que ha vivido en sus propias carnes Stellantis, que incluso llegó a «regalar» los Fiat 500 eléctrico en Estados Unidos para quitárselos de encima. Honda ha preferido cancelar sus próximos lanzamientos eléctricos y asumir más de 2.000 millones de dólares en pérdidas ante la baja demanda esperada.
Esto es un problema para cualquier compañía pero lo es mucho más para una marca como Porsche cuyo valor se sustenta en la exclusividad y en la imagen de marca. Encontrarse en la red decenas de Porsche Taycan a precios irrisorios (todo lo irrisorio que puede ser el precio de un coche que parte por encima de los 100.000 euros) estaría matando su posición como marca que uno anhela alcanzar alguna vez en la vida.
¿Hemos llegado al límite? El Porsche Taycan fue todo un éxito en sus primeros años. En unos meses de 2020 ya colocó más de 20.000 unidades y en su primer año completo superó las 41.000 unidades. Tras una pequeña caída en 2022, en 2023 volvió a superar esa barrera de las 40.000 unidades y todo parecía ir viento en popa. De hecho, la compañía basaba su estrategia para el futuro en el eléctrico como pilar fundamental.
Pero llegó 2024 y empezó el batacazo. Las ventas cayeron ese año a la mitad. En 2025 se quedaron en poco más de 16.000 unidades y las cuentas dicen que apunta todavía peor en lo que queda de año. Por el camino, el público chino que era imprescindible para Porsche le ha dado la espalda, enfocándose en coches de lujo mucho más baratos que son más rápidos y que, sobre todo, ofrecen otro tipo de experiencias.
Cerrado el mercado chino, todo indica que en Estados Unidos y Europa el mercado está ya repleto de Porsche Taycan. Hay que tener en cuenta que la marca tiene que lidiar además con los aranceles en Estados Unidos lo que les obliga a elevar el precio del coche o asumir un margen de beneficio más estrecho.
Podríamos pensar que estamos ante la caída habitual en ventas de un producto al final de su vida comercial pero el Taycan se renovó en 2024 y tampoco hay anunciado un modelo sustituto que le haga perder atractivo.
Una tendencia. El parón de producción del Taycan es solo un ejemplo más de cómo el mercado se repliega. La compañía apostó por convertir al Macan, su gran superventas, en eléctrico y la apuesta ha salido mal en términos numéricos. También parecen haber dado marcha atrás a su proyecto «solo eléctrico» para el futuro Porsche 718. «Nos equivocamos», ha llegado a señalar su anterior CEO, ahora presidente del Grupo Volkswagen.
En la misma onda, Lamborghini ha frenado sus planes para poner en el mercado un superdeportivo eléctrico. Lotus, que dentro de Geely apostaba todo al eléctrico puro, también volverá al motor de combustión aunque con hibridación. Y Mercedes va por el mismo camino porque no vende sus modelos más caros.
Un problema. El superdeportivo eléctrico tiene un problema: no se vende. En China, donde el eléctrico se ha asumido como el único futuro, parece que no hay vuelta atrás pero en Estados Unidos se han eliminado las normativas de emisiones y en Europa se permitirá vender coches con motores de combustión en un movimiento que los limita a los vehículos más caros y exclusivos.
Es decir, en Europa los deportivos de combustión serán todavía más exclusivos, conforme la flota general de vehículos se electrifica a marchas forzadas. Pero, además, un eléctrico no puede igualar la experiencia de su sonido, su olor y su tacto. Puede ser más rápido pero no vende la misma experiencia.
Una pista. En la última semana, Mercedes ha presentado el nuevo Mercedes-AMG GT en su versión completamente eléctrica. Sin ruido, han grabado el sonido del mítico V8 que hasta ahora llevaba bajo el capó para incluirlo como banda sonora. Un intento por hacer del coche algo más que un producto rápido pero aséptico.
El otro gran fracaso entre el público ha sido el Ferrari Luce. En redes sociales y hasta las voces de mayor renombre dentro de la órbita Ferrari lo han despellejado. Pero el movimiento es interesante porque el nuevo eléctrico apunta a una estrategia diferente, a un público que Ferrari no tiene ahora mismo. No quiere ser un superdeportivo, eléctrico, quiere ser un accesorio de moda. Y solo por ahí se entiende su lanzamiento.
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La noticia
Porsche ha parado la producción del Taycan porque los ricos no lo quieren. Y eso lo dice todo sobre el nuevo Ferrari Luce
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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Fuente: www.xataka.com










