
Procesión eucarística de Corpus Christi en la Diócesis de Stella Maris, República Dominicana. / Crédito: Diócesis de Stella Maris.
Más de 5.000 fieles participaron de la primera celebración de Corpus Christi en la Diócesis de Stella Maris, la más “joven” de República Dominicana, el jueves 4 de junio, bajo el lema “Este es mi cuerpo, que se entrega por ustedes”.
Católicos de las 64 parroquias que conforman la diócesis —erigida por el Papa León XIV en agosto de 2025— participaron de la Misa, la Adoración y la procesión eucarística que marcan esta solemnidad.
A las 3 de la tarde del jueves, en medio de un fuerte calor, los fieles participaron de la procesión eucarística que comenzó en la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria hasta el Hipódromo V Centenario, donde el Obispo de Stella Maris, Mons. Manuel Antonio Ruiz, presidió la Eucaristía.
“Hoy es un día grande porque Jesucristo lo ha hecho grande. Él quiso quedarse para siempre con nosotros y lo hizo de una manera única y especial en la Eucaristía”, afirmó el prelado, según una nota de la diócesis enviada a ACI Prensa.
Al hablar de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, el obispo señaló que “muchas veces las personas aceptan y utilizan realidades cuyo funcionamiento desconocen por completo. Por eso también estamos llamados a confiar en la palabra de Cristo cuando afirma: ‘Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre’”.
El obispo también hizo un llamado a la paz ante la violencia, que afecta a distintos sectores de Santo Domingo Este, como Boca Chica, San Luis, Los Minas, Villa Duarte, Guerra, Valiente, Catanga, entre otros.
Mons. Ruiz resaltó asimismo la importancia de recibir el cuerpo de Cristo en el Santísimo Sacramento: “Comulgar significa practicar sus enseñanzas y convertirse en instrumentos de reconciliación, solidaridad y amor en medio de la sociedad”, dijo.
Sólo Dios sacia “la sed de infinito”
El Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, Mons. Carlos Tomás Morel Diplan, presidió la Misa de Corpus Christi el 4 de junio en el Colegio Quisqueya, donde dijo a los fieles presentes que sólo Dios es capaz de saciar “la sed de infinito” de todo ser humano.
“Así como el pueblo pasó hambre en el desierto, también padeció de sed, pero Dios en su infinita bondad le proporcionó agua, La sed en la Biblia representa un anhelo profundo por algo más que la satisfacción física”, afirmó el arzobispo.
“Es un anhelo por Dios, por la verdad, la justicia y la paz. Es un vacío que solo Dios puede llenar. La persona humana tiene en sus entrañas esa sed de infinito que nada ni nadie humano o material puede saciar. Este es el drama de la sed de Dios y la sed del ser humano. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él, como nos dice San Agustín”.
En su homilía, el prelado recordó que “necesitamos un alimento y una bebida de vida eterna que nos sostenga en el camino. La humanidad tiene sed de amor, de alegría, de una vida digna en un mundo más humano. Y para saciar esta sed, el agua de las cosas mundanas no sirve, porque se trata de una sed más profunda, que sólo Dios puede saciar”.
Fuente: www.aciprensa.com






