
Procesión por la Solemnidad del Corpus Christi en las calles de Quito. / Crédito: Consejo Arquidiocesano de Laicos de Quito.
El Obispo Auxiliar de Quito (Ecuador), Mons. Danilo Echeverría, celebró la Solemnidad del Corpus Christi animando a los católicos a mostrar al mundo que “la presencia eucarística de nuestro Dios es lo que da sentido a toda la creación”.
El prelado hizo esta invitación durante la Misa que presidió en la Basílica del Voto Nacional el sábado 6 de junio, antes de la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento hacia la Catedral de Quito.
En su homilía, Mons. Echeverría recordó que la presencia real de Jesús en la Eucaristía es “uno de esos misterios fundamentales de nuestra fe, que supera inmensamente la capacidad que tiene nuestra mente, nuestra inteligencia, de conocer adecuadamente tan maravillosa verdad”.
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Ante ello, afirmó, tenemos “que acudir al Espíritu Santo para que Él, con su divina gracia, vaya capacitando nuestro entendimiento, nuestro corazón”.
En referencia a la procesión que tendría lugar luego, el obispo auxiliar afirmó que se trata de una “maravillosa muestra de nuestro amor” y devoción al Santísimo Sacramento.
Para la procesión de este año en el centro histórico de Quito, la calle Venezuela fue adornada con 60 alfombras florales, elaboradas por unos 600 voluntarios de movimientos, comunidades, parroquias, instituciones educativas y grupos apostólicos de la Arquidiócesis de Quito. Además, se levantaron siete altares de adoración a lo largo del recorrido procesional.

Mons. Echeverría afirmó que “las procesiones forman parte habitual de la celebración de la Santa Misa”, cada una con su significado.
El prelado recordó que el fallecido Papa Francisco pedía a los fieles ser “una Iglesia en salida”, que tienda la mano al otro. “Pues efectivamente, con la procesión del Santísimo Sacramento recordamos una verdad fundamental: hemos salido de Dios”, afirmó.
“Salimos del templo y (para) hacer presente el amor de Dios en la ciudad, en las calles, en las plazas, en los mercados, en el trabajo, en la familia. Somos portadores de un pedacito de cielo allí donde nos encontremos”, añadió.
Por su parte, el Consejo Arquidiocesano de Laicos (CAL) destacó que la celebración del Corpus Christi en Quito se remonta al tiempo virreinal “y forma parte del patrimonio espiritual y cultural de la ciudad”.
La tradición de decorar el centro con alfombras de flores fue retomada hace diez años como “una expresión viva de la devoción de los fieles”, la cual, junto con la procesión, constituyen “un signo visible de la centralidad de la Eucaristía en la vida cristiana”.
Hacer las alfombras son una experiencia de amor palpable
Camila Santos, una joven de 21 años y miembro de la Obra María Madre y Reina de Unidad, fue una de los cientos de voluntarios que elaboraron las alfombras de flores en el centro histórico de Quito.
En una nota enviada por el CAL, la joven compartió que ayudar desde hace dos años en la realización de las alfombras “ha sido una experiencia de amor muy palpable en cada momento, desde colocar cada pétalo en la posición precisa para que la alfombra vaya tomando forma y esté lista para cuando el Señor pase por ella”.
Camila, devota de la Virgen María, afirmó que la Madre de Dios “también se hace presente en cada detalle y como madre amorosa nos acompaña y cuida”.
“En mi caso es algo tan grato y conmovedor verlo al Señor pasar por la alfombra que nos tomó horas, risas, esfuerzos (…). Cuando vi al Señor Eucaristía asomarse las lágrimas me llenaron los ojos de amor por sentirlo al Señor tan cerca, sentirme tan amada y haber podido darle aunque sea un poquito de mi amor en el camino por el que Él estaba pasando”, compartió.
Fuente: www.aciprensa.com






