Alemania anunció el miércoles el abandono de su programa de fragatas F126, un revés industrial y financiero que amenaza con frenar su ascenso como actor clave de la defensa europea.
Ante los «fuertes retrasos» y la «explosión de los costes» ligados a este proyecto, el Ministerio de Defensa, que encabeza un amplio plan de rearme del país, dio marcha atrás para apostar por la compra de ocho buques más pequeños.
El pedido de fragatas F126 de nueva generación debía ser el más importante realizado por la Marina alemana en años, en un contexto en el que Berlín busca, en el seno de la OTAN, modernizar las fuerzas armadas tras la invasión rusa de Ucrania.
Berlín no seguirá adelante con la construcción de seis buques, inicialmente confiada al astillero neerlandés Damen y luego a Rheinmetall, que postulaba a tomar el relevo del proyecto.
Daños colaterales
El Ministerio de Defensa, dirigido por el socialdemócrata Boris Pistorius, sacó un plan B que prevé la compra de ocho fragatas MEKO A-200, menos imponentes que la F126, al fabricante alemán TKMS.
Primera consecuencia inmediata en Bolsa: la acción de Rheinmetall sufría fuertes turbulencias el miércoles en Fráncfort, llegando a perder hasta un 20% durante la sesión, mientras que el título de TKMS se disparaba más de un 12%.
Berlín prevé invertir cientos de miles de millones de euros en sus fuerzas armadas durante la próxima década, eximiendo en gran medida el gasto en defensa de la sacrosanta regla de «frenar el endeudamiento».
Fuente: www.diariolibre.com






