Las autoridades sanitarias de Estados Unidos investigan un aumento inusual de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal transmitida principalmente por alimentos o agua contaminados que puede causar diarrea intensa, pérdida de peso y fatiga durante varias semanas.
Desde el 1 de mayo hasta el 13 de julio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recibieron informes de 1,645 casos confirmados adquiridos dentro del país, distribuidos en 34 estados. Otros 5,100 reportes permanecen bajo análisis para determinar si cumplen con la definición oficial de la enfermedad y si las infecciones fueron contraídas en territorio estadounidense.
Los más de 5,100 casos bajo investigación todavía no deben presentarse como confirmados. Sin embargo, incluso considerando únicamente los diagnósticos comprobados, el incremento es pronunciado: para estas mismas fechas de 2025 se habían notificado 249 casos, lo que significa que la cifra actual es más de seis veces superior.
Los CDC reconocen, además, que el número real probablemente sea mayor porque algunas personas se recuperan sin acudir al médico y otras nunca reciben una prueba específica.
Hasta el momento, 141 pacientes —alrededor del 9 % de los casos confirmados— han requerido hospitalización. No se han registrado muertes. Las autoridades esperan que los reportes continúen aumentando, posiblemente hasta finales de agosto, debido a que pueden transcurrir unas seis semanas entre la aparición de los síntomas y la incorporación de un caso a las estadísticas nacionales.
¿Qué es la ciclosporiasis?
La ciclosporiasis es una infección del intestino delgado provocada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis. Las personas se infectan al consumir agua o alimentos que han estado en contacto con materia fecal que contiene el parásito. En Estados Unidos, brotes anteriores se han asociado con productos agrícolas frescos, como mezclas de ensalada, cilantro, albahaca, frambuesas, guisantes y cebollas verdes.
A diferencia de virus gastrointestinales como el norovirus, la ciclosporiasis no suele transmitirse directamente de una persona a otra. El parásito necesita permanecer entre una y dos semanas en el ambiente después de ser expulsado para convertirse en infeccioso.
- Por esa razón, el contacto casual con un enfermo no constituye la principal amenaza; el foco está en identificar el alimento o el agua contaminados.
Los síntomas suelen comenzar aproximadamente una semana después de la exposición, aunque pueden aparecer entre dos días y dos semanas más tarde. La manifestación más común es una diarrea acuosa, frecuente y en ocasiones muy intensa. También pueden presentarse cólicos, distensión abdominal, náuseas, pérdida de apetito y peso, cansancio, vómitos y fiebre leve.
Una de las características que distingue esta infección es su duración. Sin tratamiento, los síntomas pueden persistir durante más de un mes, desaparecer temporalmente y regresar posteriormente. Aunque generalmente no es mortal, puede producir deshidratación, dificultades para absorber nutrientes, inflamación de la vesícula biliar y artritis reactiva. Las personas inmunodeprimidas o con condiciones de salud debilitantes presentan mayor riesgo de sufrir una enfermedad prolongada o grave.
Por qué este brote genera preocupación
El primer elemento es la magnitud. Los CDC calificaron la actividad de esta temporada como muy superior a la registrada en años recientes. Michigan concentra una parte importante de los reportes: el Departamento de Salud estatal informó este miércoles 3,762 casos acumulados durante su investigación, cuando normalmente registra entre 40 y 50 casos en un año completo.
Las cifras de Michigan no deben sumarse directamente a las de los CDC. El estado incorpora todos los casos reportados durante el período de investigación, mientras que el conteo federal incluye únicamente aquellos confirmados en laboratorio y clasificados como adquiridos dentro de Estados Unidos.
Esta diferencia explica por qué algunos estados presentan números superiores a los que aparecen en la estadística nacional.
Otro motivo de preocupación es que todavía no existe una fuente confirmada. Más de 400 casos registrados en Michigan, Ohio, Virginia Occidental y Kentucky presentan vínculos epidemiológicos que sugieren una exposición común.
Sin embargo, ese grupo representa solo una parte del problema: las autoridades investigan otros conglomerados estatales y numerosos casos que aún no han podido relacionarse entre sí.
En Michigan, entrevistas realizadas a más de 1,000 pacientes han colocado la lechuga y otras hojas para ensalada entre las posibles fuentes. Aun así, las autoridades no han identificado una variedad específica, una finca, un productor, un proveedor o una marca responsable.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) está rastreando varios productos agrícolas y sostiene que, por ahora, no existe un alimento concreto que los consumidores deban evitar en todo el país.
La investigación también es compleja por el tiempo que puede transcurrir entre la exposición, los síntomas y el diagnóstico. Cuando los pacientes son entrevistados, pueden haber pasado semanas y resultar difícil recordar todos los alimentos consumidos.
Además, las pruebas rutinarias de heces no siempre detectan Cyclospora: el médico debe solicitar específicamente el análisis y, en algunos casos, recoger varias muestras en días diferentes.
Taco Bell retira ingredientes como precaución
La cadena de restaurantes Taco Bell informó que retiró temporalmente una cantidad limitada de ingredientes en determinados establecimientos como medida preventiva. La empresa aclaró que las autoridades no han confirmado una relación entre sus restaurantes y el brote, ni han señalado un ingrediente, proveedor, comercio o establecimiento específico.
Las autoridades federales examinan varios productos agrícolas, incluida la lechuga, pero hasta ahora no han emitido una retirada nacional relacionada con una fuente comprobada. Por tanto, señalar a Taco Bell o a un ingrediente particular como responsable sería prematuro.
El lavado reduce el riesgo
Los CDC recomiendan lavarse las manos antes y después de manipular frutas y vegetales y enjuagar los productos bajo agua corriente, incluso cuando la etiqueta indique que fueron lavados previamente. En el caso de vegetales firmes, aconsejan utilizar un cepillo limpio y eliminar las partes dañadas.
Sin embargo, lavar los alimentos no garantiza la eliminación completa del parásito. Cyclospora puede resistir algunos métodos habituales de desinfección química. La cocción a una temperatura mínima de 70 grados Celsius destruye el microorganismo, aunque esta medida no siempre es aplicable a productos que normalmente se comen crudos, como la lechuga.
La infección puede tratarse con el antibiótico trimetoprima-sulfametoxazol, que debe ser indicado por un profesional. No existe una vacuna.
Los CDC recomiendan buscar atención médica ante una diarrea acuosa que se prolongue durante varios días, mantener una hidratación adecuada y mencionar expresamente la posibilidad de ciclosporiasis, debido a que el parásito puede pasar inadvertido en los análisis convencionales.
Fuente: www.diariolibre.com






