
Crédito: Diego López / EWTN Noticias
Las redes sociales han tomado un papel cada vez más importante en la vida cotidiana y también en la misión de la Iglesia Católica, donde muchas personas han encontrado un espacio para reencontrarse con Dios o incluso fortalecer su relación con Él.
Así lo demuestran los testimonios de El Semi Toño, Mariana y el Padre Borre, tres mexicanos que compartieron en entrevista con ACI Prensa cómo el mundo digital marcó un antes y un después en su camino de fe.
Una vocación nacida de Facebook
La vida de Antonio de Jesús Fernández Cruz dio un giro cuando decidió dejar a un lado su carrera como ingeniero para ingresar al seminario y convertirse en sacerdote. Su vocación despertó gracias a un video que vio en Facebook.
Recuerda que desde nió su corazón se “llenaba de una emoción que no lograba explicar” cada que acudía a Misa. Con el paso de los años, estudió Ingeniería en Procesos Químicos Industriales.
Al concluir sus estudios, su vida profesional estaba por encaminarse a esa ruta. Sin embargo, en 2018 apareció en su pantalla un video de Facebook de unos sacerdotes que hablaban sobre la vocación sacerdotal e invitaban a vivir la experiencia un preseminario.
“Sentí que Dios se valía de ese sencillo momento para tocar nuevamente mi corazón y despertar con más fuerza la inquietud que había guardado desde niño”, señaló.
Contó que no necesitó más señales y así ingresó al preseminario en la Diócesis de Tampico, en el estado mexicano de Tamaulipas. Durante su primera Hora Santa entendió que “el Señor me invitaba a seguirlo más de cerca”.
Hoy, está a un año de concluir su formación sacerdotal y reconoce que Dios “salió a mi encuentro a través de las redes sociales”. “Fue ahí donde Él tocó mi corazón y despertó en mí el deseo de conocer más profundamente la vocación al sacerdocio”, agregó.
Actualmente, comparte contenido sobre su vida como seminarista en redes sociales bajo el nombre de Semi Toño, convencido de que “si Dios utilizó las redes para hablarme a mí, también puede servirse de ellas para tocar la vida de muchos otros”.
“Una mala católica”
Otro caso es el de Mariana Aldas, una joven de 24 años del Estado de México que pudo conectar nuevamente con su fe gracias a mensajes que leyó en redes sobre el amor de Dios.
Mariana explicó que una “mala experiencia” durante su preparación para la Primera Comunión y, posteriormente, una enfermedad, le hicieron que se alejara de Dios. “No entendía por qué me ‘castigaba’ o por qué me hacía sufrir si se supone que él me había creado y él me amaba”, indicó.
Tras vivir una “situación bastante complicada” en 2025, volvió a Misa después de mucho tiempo. A partir de entonces, recordó, “comencé a platicar con Dios todas las noches, a cuestionarlo, a llorarle, fue un proceso muy duro”.

Aunque retomó su vida de fe, reconoció que seguía cargando con prejuicios sobre la Iglesia, ya que sentía que “mi manera de creer en Dios y de ser católica no era la ‘convencional’, no era lo que se esperaba y hasta en cierto momento me sentí una mala católica”.
En ese tiempo leyó un par de publicaciones de la red social X que le ayudaron a comprender que “Dios nos amaba a todos y nos cobijaba a todos”, y que «desde que nací Él ya me consideraba digna”.
Por esta razón, Mariana animó a los católicos, en especial a los jóvenes, a “darse la oportunidad de publicar en redes los mensajes de Dios y Su palabra”.
Cuando una parroquia sale al encuentro en las redes
Por otro lado, hay comunidades enteras que se han transformado. Es el caso de la parroquia Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León.
Según compartió su párroco, el P. José Juan Montalvo, mejor conocido en redes sociales como Padre Borre, cuando llegó a esta comunidad hace cuatro años era considerado un templo “para gente mayor”.
Para cambiar esa realidad fue a buscar jóvenes a movimientos y congregaciones religiosas para conversar con ellos. “Con base a eso me empecé a dar cuenta de que las redes sociales era un espacio muy importante para toda la sociedad juvenil”, señaló.
Por esta razón, comenzó a responder preguntas sobre la fe en redes sociales, compartir videos de encuentros y mostrar la vida cotidiana de la comunidad. Como resultado, recordó, “los jóvenes empezaron a acercarse, se sentían escuchados, se sentían atendidos, se sentían esperados”.

Si bien reconoció que las redes sociales, como cualquier otra herramienta, pueden ser “experiencias que nos alejen de la fe”, señaló que ahora depende de la Iglesia en su conjunto que sean espacios que lleven a los jóvenes hacia Dios.
Para el sacerdote, “las redes sociales dejaron de ser un medio de comunicación para ser un lugar donde se vive, donde se comparte, donde se trabaja, donde se conocen, se relacionan”, por lo que consideró que la Iglesia Católica tiene que “ir a evangelizar”.
Fuente: www.aciprensa.com






