
Catedral Metropolitana de Ciudad de México. Crédito: David Ramos/EWTN News.
En medio de la controversia suscitada por el proyecto de nuevos lineamientos del Gobierno mexicano en materia de derechos de las audiencias de radio y televisión, la Arquidiócesis Primada de México aseguró que “no puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión”.
En el editorial de su semanario Desde la Fe publicado el 1 de agosto, con el título La libertad de comunicar y el deber de la verdad, la arquidiócesis capitalina se refirió así al proyecto de lineamientos sobre los derechos de las audiencias, que contempla criterios sobre la veracidad de la información y la diferenciación entre noticias y opiniones, y que ha despertado temores en distintos sectores sobre una posible intervención gubernamental en los contenidos de radio y televisión.
El proyecto fue sometido a consulta pública el 27 de julio y prevé, entre otras disposiciones, que los medios de radio y televisión deberán adoptar medidas para no difundir “información falsa, descontextualizada o información histórica como si fuera actual”, además de diferenciar las noticias de las opiniones y garantizar el derecho de réplica. Sus críticos advierten que estas obligaciones podrían abrir la puerta a la intervención del Estado en los contenidos informativos.
Ante los cuestionamientos, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum rechazó el 30 de julio que su gobierno pretenda controlar a los medios. “Ya salieron todos a decir que ‘hay censura y que pretendemos censurar’. Nunca ha habido más libertad de expresión que ahora, lo puedo asegurar”, afirmó durante su conferencia de prensa matutina.
“No hay censura ni habrá censura, porque es nuestra convicción”, recalcó Sheinbaum.
Ante la “preocupación de diversos expertos y medios de comunicación, quienes advierten el riesgo de que estas medidas puedan derivar en mecanismos de censura”, la Arquidiócesis de México recordó que “el marco jurídico reconoce la libertad de expresión como un derecho fundamental que no puede estar sujeto a censura previa”.
El editorial añadió que el ejercicio de la libertad de expresión “implica responsabilidades y mecanismos de protección para los derechos de las personas, como el derecho de réplica”.
La Doctrina Social de la Iglesia, señaló, “también ofrece una reflexión indispensable en el marco de la ética y la dignidad de la persona humana; el Magisterio ha señalado que manifestar pensamientos, comparar conocimientos y expresar opiniones constituye un derecho propio”.
La Arquidiócesis de México recordó que “la libertad de expresión no sólo exige impedir la censura; exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos”.
“El debate no consiste únicamente en definir hasta dónde puede llegar la regulación del Estado, sino en asumir la responsabilidad ética que acompaña toda tarea de comunicar”, subrayó.
9 puntos de la Arquidiócesis de México sobre la libertad de expresión
Recordando que “sólo una comunicación fundada en la verdad puede fortalecer la libertad y construir una sociedad auténticamente democrática”, la Arquidiócesis Primada puso “sobre la mesa” nueve criterios, considerando que “es posible ofrecer una propuesta que fortalezca la libertad y, al mismo tiempo, promueva una comunicación verdaderamente humana”:
1. No puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión.
2. Ninguna autoridad administrativa puede determinar la veracidad, legitimidad o aceptabilidad de las opiniones.
3. La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho, siempre dentro del respeto a la verdad y los derechos humanos, enriquece la vida democrática y exige de cada ciudadano la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio.
4. La libertad de expresión implica responsabilidades cuando la comunicación causa daños a la dignidad o a los derechos de otras personas.
5. El derecho de réplica constituye una garantía indispensable para la búsqueda de la verdad.
6. La dignidad humana debe ser el fundamento y el criterio permanente de toda comunicación.
7. Los medios de comunicación deben contar con códigos de ética sólidos que fortalezcan su autorregulación y su compromiso con el bien común.
8. El desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos deben ser regulados para que estén siempre al servicio de la persona humana, y nunca de la manipulación de las conciencias ni de la polarización social.
9. La comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, capaces de discernir la verdad y de dialogar con respeto, incluso en medio de las diferencias.
Fuente: www.aciprensa.com






