El abogado ecuatoriano Pablo Proaño cuestionó la falta de empatía y de protocolos para acompañar a las familias que pierden un hijo durante el embarazo. Sus declaraciones se producen tras la muerte de Stefano, hijo del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y su esposa, Lavinia Valbonesi.
Stefano falleció tras una complicación durante el embarazo. El 15 de agosto, la ministra del Interior, Nataly Morillo, dio a conocer la noticia y expresó sus condolencias a la familia presidencial.
En medio del triste suceso, aparecieron varios comentarios en las redes sociales en los que se cuestionaba que se hablara de la muerte de un “hijo”, y no de un embrión o feto, o que la pérdida debía permanecer en el ámbito privado.
Para Proaño, abogado del estudio jurídico Dignidad y Derecho, estas reacciones ponen en evidencia “una falta de conocimiento sobre el duelo gestacional y una falta de empatía más allá de la discusión política respecto de la gestión del presidente”.
“Hubo muchas personas que se acercaron a este tema indicando primero que es una noticia falsa, porque no se trata de un hijo, se trata de un embrión o en todo caso, de un feto, y segundo, que es un tema que debería mantenerse en un aspecto privado. Y esto revela, como te digo, muchísima falta de empatía”, señaló en una entrevista con ACI Prensa.
“Ya existe una expectativa” de recibir al hijo
El abogado explicó que, independientemente de la edad gestacional, “unos padres que ya conocen y ya anhelan y ya esperan recibir a este bebé, generan ya una expectativa tanto a nivel psicológico como a nivel social”.
Según Proaño, la pérdida puede tener consecuencias, no sólo con “graves afectaciones a nivel psicológico tras la pérdida”, sino también “a un largo plazo, en el momento de decidir nuevamente optar por tener un hijo o no”.
El abogado destacó además que el sufrimiento puede aparecer en situaciones cotidianas, particularmente cuando la madre se encuentra con otras mujeres que tienen bebés.
“Esto genera precisamente el sufrimiento de no haber podido dar a término este embarazo”, señaló.
Proaño considera que la magnitud de este fenómeno hace todavía más importante que la sociedad aprenda a acompañar a quienes atraviesan este duelo. “Según la OMS, una de cada cuatro mujeres ha perdido un embarazo en algún momento de su vida”, afirmó.
El abogado precisó que las circunstancias pueden ser diferentes, pero que ambas pueden estar acompañadas de sufrimiento y duelo.
“En el aborto provocado se incluyen muchos más sentimientos de culpa. Sin embargo, en un aborto espontáneo también. Hay mucho sufrimiento respecto de por qué no se pudo llevar a término este embarazo”, explicó.
“Muchas preguntas que quedan sin responderse y esto genera mucha ansiedad y puede generar incluso casos de depresión severa en las mujeres y en las familias que transitan por este duelo», continuó.
La necesidad de protocolos para el duelo gestacional
Proaño considera que una de las principales necesidades es que los sistemas de salud cuenten con protocolos específicos para atender a las mujeres que pierden a sus hijos durante el embarazo.
“El primero y el principal es un acompañamiento institucional desde el punto de vista médico. En muchos países de Latinoamérica existen protocolos que se llaman protocolos mariposa o protocolos de atención a mujeres en situación de duelo gestacional”, explicó.
Según el abogado, Ecuador no cuenta actualmente con un protocolo oficial del Ministerio de Salud. “Existen fundaciones que están promoviendo este tipo de protocolos y a nivel de cada hospital, pero depende mucho de la autoridad del hospital si quiere acogerlo o no”, afirmó.
Estos protocolos, explicó, buscan evitar situaciones que pueden aumentar el sufrimiento de una mujer que acaba de perder a su hijo.
“¿Qué significan estos protocolos mariposa? Que el personal de salud esté sensibilizado, que no se le vaya a decir cosas como: ‘Ah, sí. Bueno, hubiera sido mejor que hiciera esto o aquello y entonces no hubiera perdido el bebé’”, señaló.
También planteó la necesidad de evitar que una mujer que acaba de sufrir una pérdida sea colocada “en el área de maternidad donde puedes escuchar y ver a otras mujeres con sus bebés”.
Proaño propone incluso identificar a estas pacientes: “Que se le dé un cuarto aparte, que se le identifique mediante un símbolo, una señal en la puerta del cuarto para que cuando pase una enfermera, pase un médico, no ocurra la imprudencia de preguntar: ‘¿Y dónde está su bebé? ¿Y por qué no la han traído a su bebé?’”, afirmó.
A esto debería sumarse atención psicológica, señaló.
También se necesita protección laboral
El acompañamiento, de acuerdo con Proaño, no debería limitarse al ámbito sanitario. Las familias también necesitarían “un reconocimiento a nivel social que se exprese tanto a nivel laboral”.
“Muchas veces en estos casos solo se les da en el Ecuador permiso de tres días por calamidad doméstica y tres días no es suficiente”, sostuvo.
«Muchas de esas personas pasan por cuadros de depresión severa, llegan a sus trabajos y entonces también son despedidos porque no opera la protección laboral reforzada que sí tienen las mujeres embarazadas y las mujeres embarazadas lo tienen porque tienen a su hijo. Pero si es que fallece el bebé, entonces no gozan de este permiso», agregó.
El derecho de los padres a despedirse de su hijo
Otro de los aspectos que el abogado considera necesario revisar es qué ocurre con los restos del bebé después de una pérdida gestacional.
«Son necesarias las facilidades para poder darle una digna sepultura a ese bebé», afirmó.
Proaño explicó que, según la normativa ecuatoriana que analiza, existe una diferencia a partir de las 22 semanas de gestación respecto a la entrega de los restos.
«Hasta la semana 22 en el Ecuador los hospitales no están obligados a entregar al hijo, al cuerpo, al cadáver del feto y simplemente lo pueden ellos desechar, lo pueden ellos donar para investigaciones o incluso lo podrían comercializar», afirmó.
Para el abogado, esta situación puede privar a los padres de una instancia que resulta importante para elaborar el duelo.
«Este bebé es hijo de una familia que merece y que necesita para su proceso de duelo enterrarlo y tener un lugar a donde pueda acudir para llorar su muerte», señaló.
A su juicio, las familias deberían recibir información clara sobre sus derechos y poder decidir qué ocurre con los restos de su hijo.
«Los padres deben recibir un consentimiento informado en el que se les explique esta posibilidad y el derecho que tienen, para que puedan tomar una decisión. Y, si finalmente deciden no llevarse al feto, que puedan decidir también cuál será su destino», explicó.
«Un hijo no nacido es un hijo»
Más allá de los aspectos jurídicos y sanitarios, Proaño considera que existe un desafío cultural: «Mucho trabajo de sensibilización y concientización», pidió.
«Porque un hijo no nacido es un hijo, no es solo un feto», afirmó.
El abogado lamentó que muchas familias no reciban siquiera un pésame después de perder a un hijo durante el embarazo. También cuestionó determinadas respuestas que pueden parecer bien intencionadas, pero que terminan minimizando el dolor.
«Hay muchos médicos que dicen: ‘Se puede volver a quedar embarazada, no hay ningún problema’. Como si esa pérdida se pudiera simplemente borrar del corazón de una madre», afirmó.
Una cuestión que también involucra al Estado
Proaño sostiene que la respuesta debería incluir políticas públicas de prevención, acompañamiento y protección familiar.
«En el aspecto estatal hay estos tres puntos: el promover que existan protocolos de acompañamiento, el que exista un adecuado consentimiento informado al momento del destino de los fetos, que exista una reforma laboral para que se les dé a los padres y madres más tiempo para poder llorar la pérdida de su hijo conforme a lo que manda la ley», explicó.
«Y también que existan estas campañas de sensibilización. Incluso, y ya yendo un paso más allá, sería muy importante que el Estado pueda asumir este aspecto como una necesidad desde el punto de vista de política pública», añadió.
Proaño considera además que una adecuada atención preventiva durante el embarazo puede ayudar a reducir algunas pérdidas gestacionales. Mencionó entre otros aspectos el seguimiento médico durante el embarazo y la detección de posibles deficiencias vitamínicas u hormonales.
Fuente: www.aciprensa.com






