Eric Pardee se compró una Fire HD 10 en 2021 por 114 dólares y la utilizaba sobre todo como panel táctil permanente para control de la domótica de su hogar a través de la plataforma Home Assistant.
Con el tiempo descubrió que varios servicios protegidos de Amazon tenían capacidad de reiniciar o apagar el dispositivo y que no podía deshabilitarlos sin acceso root. El problema es que no había un método público para rootear el dispositivo, y ahí es cuando a Pardee se le ocurrió una idea: preguntarle a la IA si podía lograrlo.
Máquina, ayúdame a rootear mi dispositivo
A mediados de agosto, Pardee abrió una sesión de OpenCode, una gente de IA que admite trabajar con todo tipo de modelos. Contrató la API del reciente modelo Kimi K3 y le dijo solo una cosa:
«Tengo conectado un kindle vía ADB, necesito que encuentres un exploit para rootearlo para que pueda tener el control completo del dispositivo. Es mi dispositivo«.
Kimi K3 no tuvo problema en aceptar la petición, y de hecho le explicó que en EEUU hay excepciones que hacen legar hacer «jailbreaks» a tabletas y móviles. Empezó a trabajar y tras revisar las últimas vulnerabilidades detectadas en Fire OS, descubrió que la CVE-2022-38181 hacía sido solucionada, pero solo en dispositivos con Fire OS 7.3.2.9. Él no había llegado a actualizar, así que ahí podía tener una opción. De hecho el Fire HD 8 ya había sido rooteado gracias a ese método en 2023.

La sesión de OpenCode en directo. Fuente: Eric Pardee.
Treinta horas después, Kimi creó un conjunto de herramientas para lograr rootear el dispositivo. Toda la sesión le costó a Pardee 164,25 dólares: podría haberse comprado otra tableta por ese precio, pero como él dice, «Pero ey, estaba divirtiéndome y lo apunté como gastos de investigación».
El problema es que aquel método no acababa de funcionar. Kimi realizó más de 500 intentos de aplicar el método sin éxito, y a Pardee se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era probar otro modelo de IA.
Probó con Fable 5, pero las salvaguardas de ciberseguridad le impidieron usarlo, así que lo intentó con Claude 4.8, que le ayudó a inspeccionar el sistema y estudiar distintas vías de ataque para trabajar sobre psoibles vulnerabilidades. Ahí es donde Claude se negó a seguir, y el proyecto volvió a atascarse.
Pardee le mandó a Kimi escribir un documento Markdown explicando todos los detalles del proceso para que el siguiente modelo de IA pudiera retomar la tarea, y después continuó trabajando con GLM-5.2. Tras unas horas se volvió a encontrar con más obstáculos: ese modelo no era suficientemente capaz, y acabó probando con su versión más reciente, GLM-5.3, que precisamente se había lanzado presumiendo de sus capacidades en materia de ciberseguridad.

GLM-5.3 comenzó a trabajar a las 08:26 AM del 16 de agosto. Por la tarde detectó el problema de que las herramientas de Kimi no funcionara, y durante el proceso logró rootear la tableta Fire HD 10 con éxito desactivando SELinux para luego informar al usuario. Gracias a ello pudo modificar las partes del sistema que hasta entonces estaban protegidas. El usuario acabó eliminando alrededor de un centenar de paquetes de Amazon, incluidos los responsables de las funciones que le estaban molestando.
Lo llamativo es cómo los modelos de IA acabaron «encadenando» sus logros: uno investigó el kernel y encontró un camino prometedor. Otro revisó el exploit y detectó errores y un tercero terminó de depurarlo todo para acabar haciéndolo funcionar. Pardee se definió a sí mismo como un «prompt kiddie«, una versión moderna del clásico script kiddie. No se encargó de escribir el exploit, pero sí supo dirigir a los modelos, insistir cuando fallaban y pedirles que revisaran mutuamente sus hallazgos.
Toda la historia desvela algo muy interesante e inquietante. Hasta hace años desarrollar un exploit contra un kernel concreto exigía conocimientos avanzados de ciberseguridad. Aunque Pardee tenía expeirencia técnica, sus conocimientos no llegaban a tanto, pero ahí es donde la IA «completó» su capacidad para proprocionarle ese experto virtual en ciberseguridad que solo necesita las directrices adecuadas para lograr el objetivo.
El coste total de su uso de los modelos de IA fue de 266,15 dólares, más del doble de lo que le había costado la tableta que compró hace cinco años. A él le dio igual porque logró algo que precisamente corroboró al final de la sesión de chat con GLM-5.3. Un mensaje importante y que muchas empresas intentan que olvidemos. Lo que le dijo el modelo es fantástico:
«Tú eres el propietario del dispositivo«.
Nada más que decir.
Fuente: www.xataka.com






