
Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua (Nicaragua) en la Misa que presidió el domingo 30 de agosto. Crédito: St. Agatha Catholic Parish.
Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua (Nicaragua), aseguró que las “dictaduras desgastadas” que profanan el nombre de Jesús para atribuirle el dominio que ejercen, “jamás hablan de la cruz”.
“Cada vez que pretendemos ponernos por delante de Jesús, en vez de ir detrás de él, dejamos de ser sus discípulos y erramos el camino. Por eso, las dictaduras desgastadas que se escudan hipócritamente en la religión profanan el nombre de Jesús cuando lo invocan desde el poder y le atribuyen a él el dominio que ejercen sobre el pueblo, pero jamás hablan de la cruz”, dijo el prelado en la homilía de la Misa que presidió el 30 de agosto en la parroquia Santa Agatha en Miami, Florida (Estados Unidos).
Estas dictaduras, continuó el prelado, “se apropian del nombre de Jesús para legitimar su autoritarismo, mientras silencian al Crucificado, porque un Mesías que se abaja, que sirve y que entrega la vida por los demás desenmascara su soberbia y condena sus aspiraciones a eternizarse en el poder”.
“No se puede confesar a Jesús como Mesías e Hijo de Dios sin seguirle por el camino de la cruz”, advirtió Mons. Báez.
Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua desde 2009, fue obligado a abandonar Nicaragua en abril de 2019 por su defensa de los manifestantes contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, represión que en 2018 dejó más de 350 muertos, según la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Desde 2018, la dictadura de Nicaragua se ha ensañado en su persecución contra la Iglesia Católica en el país, controlando a los sacerdotes, expulsando religiosas, confiscando dinero y propiedades eclesiales, prohibiendo ordenaciones y desterrando obispos, como el mismo Mons. Báez, que ahora reside en Miami, y que en agosto de 2025 el Papa León XIV lo confirmó en su cargo de Obispo Auxiliar de Managua.
El obispo celebra Misa todos los domingos en la parroquia Santa Agatha, donde el párroco y el vicario parroquial, los sacerdotes Marcos Antonio Somarriba y Edwing Román, también son nicaragüenses exiliados.
Tomar la cruz
Mons. Báez explicó que “tomar la cruz” no significa sólo “aceptar las contrariedades y el sufrimiento. La cruz es el precio de todo amor auténtico”, sino que también se refiere a “optar por una vida semejante a la de Jesús, venciendo el miedo a amar, amando sin límites y volviéndonos débiles y vulnerables por amor”.
“Tomar la cruz es abajarnos al mundo de los pobres y de las víctimas para estar de su parte, asumir sus angustias y devolverles la dignidad y la esperanza que Dios quiere para ellos”, añadió.
“Tomar la cruz es asumir las consecuencias, casi siempre dolorosas, de luchar por eliminar el sufrimiento de los crucificados de la sociedad, como hizo Jesús”, subrayó el obispo nicaragüense.
El prelado resaltó asimismo que “en un mundo construido sobre la mentira, quien dice la verdad es perseguido y silenciado; en una sociedad llena de injusticias, el justo es repudiado e incluso condenado a muerte; en un sistema donde los poderosos se endiosan y convierten sus caprichos en ley, quien es crítico y no acepta vivir sometido es objeto de calumnias, ofensas y persecución”.
“Pensar como Pedro”
Mons. Báez también se refirió a algunas situaciones, en las que se puede “pensar como Pedro”, al no entender el anuncio de Jesús sobre el sacrificio que debía hacer para salvar a la humanidad.
“Pensamos como Pedro cuando no aceptamos que hay momentos en la vida en los que la única forma de arreglar las cosas es pasar desapercibidos, olvidarnos de nosotros mismos, ser los últimos y sacrificar lo que más queremos”, dijo.
“También pensamos como Pedro cuando no estamos dispuestos a incomodarnos por el bien de los demás, ni a sacrificarnos para que otros estén mejor, ni a luchar por una sociedad construida sobre la justicia”, advirtió.
“Pensamos que es mejor no complicarse la vida”, remarcó el obispo.
“A muchos les parece imprudente denunciar los atropellos de los poderosos y prefieren callar o pactar con ellos. Otros creen que los problemas del mundo solo se resuelven con dinero, poder o milagros. Jesús, en cambio, nos enseña que las cosas cambian solo cuando elegimos el camino de la pequeñez y del olvido de sí mismos; solo cuando nos sacrificamos para colocar a Dios y a los demás en primer lugar”, destacó.
Fuente: www.aciprensa.com






