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“No más entrenar por ego”: el gimnasio católico que pone a Dios en el centro del ejercicio físico


Jayce Rastrelli es copropietario de Grow the Kingdom, un gimnasio católico en Greenwood Village, Colorado. Crédito: Francesca Fenton/EWTN News

Al entrar a un nuevo gimnasio de la Arquidiócesis de Denver, lo primero que llama la atención no son los equipos de entrenamiento. Un gran crucifijo cuelga de la pared sobre una Biblia, mientras que una pizarra cercana está cubierta con intenciones de oración. El resto del espacio está ocupado por máquinas y pesas.

Grow the Kingdom abrió sus puertas en 2025 en el antiguo edificio del Instituto Agustino en Greenwood Village, Colorado (Estados Unidos). Fundado por Jayce Rastrelli y Hayden Dalton, el gimnasio busca integrar la fe y el ejercicio físico, enseñar la importancia de cuidar el cuerpo como una forma de servir a Dios y a la familia, y formar personas dispuestas a ser servidores del Señor.

Rastrelli y Dalton, quienes son amigos cercanos, sintieron la inspiración de crear este espacio después de sus experiencias entrenando en gimnasios seculares, donde estaban expuestos a música, conversaciones y formas de vestir que consideraban poco compatibles con su vida de fe.

“Me di cuenta de que había estado entrenando en un ambiente que simplemente no era beneficioso para mi fe. Era como un campo de batalla”, explicó Rastrelli a EWTN News.

Ambos tenían experiencia como entrenadores personales y en el ámbito deportivo. Después de un tiempo de oración y discernimiento, decidieron abrir Grow the Kingdom como un “espacio seguro para glorificar a Dios”, donde las personas puedan entrenar “con el propósito correcto” y reconocer que nada de lo que hacen sería posible sin Él.

El gimnasio recibe personas de distintas edades y perfiles: desde preadolescentes hasta adultos mayores, e incluso sacerdotes de parroquias locales.

Rastrelli explicó que todos los miembros comparten una convicción fundamental: “Dios debe estar en el centro de todo lo que haces”.

Un entrenamiento ofrecido a Dios

La fe está presente en distintos elementos del gimnasio.

“Lo primero que verás será a Nuestro Señor entregando su cuerpo por nosotros en la cruz. Y después podrás entrar aquí y trabajar tu cuerpo para Dios”, afirmó Rastrelli.

Frente al crucifijo hay una gran pizarra cubierta con nombres de personas. Se trata del panel de intenciones de oración, donde los miembros escriben los nombres de aquellos por quienes ofrecen sus entrenamientos y rezan.

“Esa pizarra es, diría yo, la mejor manera de salir automáticamente de uno mismo. Ahora estás haciendo esto por alguien más. Estás ayudando a fortalecer a otra persona”, explicó.

“Permites que Dios tome tu entrenamiento, lo transforme en una oración y lo envíe nuevamente a alguien en forma de gracia. Ya no entrenas por ego. No lo haces solo por ti. Lo haces por los nombres que están en la pizarra, por la persona que colocaste allí”.

El tablero de intenciones dentro del gimnasio Grow the Kingdom, donde se anima a los miembros a escribir los nombres de aquellos por quienes ofrecen sus entrenamientos y a quienes tienen presentes en sus oraciones. Crédito: Francesca Fenton/EWTN News
El tablero de intenciones dentro del gimnasio Grow the Kingdom, donde se anima a los miembros a escribir los nombres de aquellos por quienes ofrecen sus entrenamientos y a quienes tienen presentes en sus oraciones. Crédito: Francesca Fenton/EWTN News

El gimnasio también cuenta con un código de vestimenta modesto y utiliza música considerada “limpia y apropiada”.

El cuerpo como regalo de Dios

Según Rastrelli, una de las mayores dificultades que enfrentan muchas personas al entrenar es caer en la vanidad y centrar demasiado la atención en la propia imagen.

El propio fundador reconoció que también ha tenido que luchar contra esa tendencia durante su camino en el mundo del acondicionamiento físico.

Para explicar la visión cristiana del cuerpo, Rastrelli recuerda que, según la enseñanza de la Iglesia, el cuerpo humano es templo del Espíritu Santo y un regalo recibido de Dios. Por ello, entrenar no debe tener como finalidad únicamente la apariencia, sino desarrollar plenamente aquello que el Señor ha confiado a cada persona.

Aunque mejorar la apariencia física puede ser uno de los beneficios del ejercicio, invita a preguntarse por la verdadera motivación: “¿Es solo por ese ego, por esa vanidad? ‘Quiero verme grande. Quiero tener esta apariencia’. ¿Para qué vas a usar eso?”, cuestionó.

Rastrelli aclaró que no hay nada malo en querer verse bien o trabajar determinados músculos, incluso por amor al propio cónyuge, pero advirtió que el problema aparece cuando la intención se vuelve excesivamente centrada en uno mismo.

“Está bien querer verte bien para tu esposo o esposa… pero si tu intención comienza a enfocarse demasiado hacia dentro, ahí es donde realmente aparece el peligro”, señaló.

“‘Quiero verme bien para mi esposo’. Eso es algo hermoso. Reconoce que es gracias a Dios que puedes hacerlo. Alaba a Dios porque tienes un cuerpo capaz de afrontar cosas difíciles”.

Por ello, destacó que la clave es cambiar la perspectiva: “Tu cuerpo fue creado para servir a Dios”.

La disciplina física y la vida espiritual

Rastrelli también explicó que la disciplina necesaria para mejorar físicamente puede ayudar a crecer en virtudes cristianas.

“Para obtener resultados en el gimnasio, para realmente mejorar tu cuerpo, se necesita trabajo constante. Cuando no tienes ganas, tienes que presentarte. Tienes que mantener la disciplina”, afirmó.

Con el tiempo, esas acciones repetidas generan hábitos y virtudes.

“Empiezas a construir rutinas y hábitos, y estos comienzan a convertirse en grandes virtudes”, añadió.

Un crucifijo y una Biblia dan la bienvenida a los miembros en la entrada del gimnasio Grow the Kingdom en Greenwood Village, Colorado. Crédito: Francesca Fenton/EWTN News
Un crucifijo y una Biblia dan la bienvenida a los miembros en la entrada del gimnasio Grow the Kingdom en Greenwood Village, Colorado. Crédito: Francesca Fenton/EWTN News

Asimismo, destacó que el ejercicio enseña el valor de la paciencia y de la renuncia a la gratificación inmediata, algo que considera especialmente importante en la cultura actual.

“Todos quieren algo inmediatamente, yo incluido. En el gimnasio no existe lo inmediato; todo se construye con constancia”, explicó.

Para Rastrelli, esta experiencia tiene una relación directa con la vida espiritual.

“Es lo mismo cuando caminamos con Dios. Queremos una solución inmediata: ‘Señor, quítame este pecado ahora mismo. Ya no lo quiero’. Pero así no funciona”, afirmó.

“Enfrentas esa batalla una y otra vez, constantemente, hasta construir con la gracia de Dios las herramientas necesarias para rechazarlo, decirle no y alcanzar el dominio propio”.

El fundador considera que la relación entre el entrenamiento físico y la vida de fe es clara: con la gracia de Dios, las personas pueden aprender a enfrentar desafíos difíciles.

Más allá de las pesas

Mientras Grow the Kingdom se acerca a su primer aniversario, sus responsables preparan nuevos programas para fortalecer la comunidad.

Actualmente, el gimnasio ofrece acceso libre y clases grupales de entrenamiento, divididas entre una clase para adultos y otra para jóvenes de 11 a 21 años.

Próximamente, Rastrelli lanzará ocho programas de entrenamiento creados por él, disponibles a través de una aplicación. Estos incluirán videos demostrativos de cada ejercicio, además de indicaciones sobre series y repeticiones.

También ofrecerá programas personalizados adaptados a las necesidades específicas de cada miembro.

El gimnasio prepara además un programa de mentoría para jóvenes de 11 a 21 años centrado en la formación en virtudes frente a vicios.

El programa incluirá un curso sobre las cuatro virtudes cardinales, estudios bíblicos mensuales, charlas sobre virtudes, sesiones de preguntas y respuestas, estudios de santos, seminarios en vivo y una comunidad permanente para jóvenes de la misma edad.

Grow the Kingdom, un gimnasio que abrió sus puertas en 2025 en el antiguo edificio del Instituto Agustín en Greenwood Village, Colorado. |Crédito: Francesca Fenton/EWTN News
Grow the Kingdom, un gimnasio que abrió sus puertas en 2025 en el antiguo edificio del Instituto Agustín en Greenwood Village, Colorado. |Crédito: Francesca Fenton/EWTN News

Inicialmente estará dirigido a varones, hasta que se incorpore una entrenadora que pueda desarrollar un programa para mujeres.

La finalidad es construir una comunidad donde los jóvenes puedan unir “mente, cuerpo y alma” y comprender que no caminan solos.

“Queremos que entiendan que no están recorriendo este camino solos. Nosotros caminamos junto a ellos”, explicó Rastrelli.

Finalmente, el fundador espera que este gimnasio ayude a sus miembros a descubrir su verdadero valor ante Dios.

“Creo que hay muchas cosas en nuestra cultura actual que están impregnadas de muchas narrativas falsas”, afirmó.

“Al venir aquí, espero que puedan ver cuánto los ama Dios. Él entregó su cuerpo por nosotros, entonces ¿no podemos nosotros hacer lo mismo?”, concluyó.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa

Fuente: www.aciprensa.com

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