La nueva rectora del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu), Dinorah García Romero, advirtió que el clientelismo político todavía persiste en el sistema educativo dominicano y sostuvo que, aunque actualmente existen mayores controles, durante años ingresaron personas vinculadas a partidos sin verdadero interés por la docencia.
“Todavía queda clientelismo político”, afirmó García Romero durante una entrevista en el programa El Despertador, al enumerar los obstáculos que, a su juicio, siguen limitando los avances en la formación y el ejercicio docente.
Ante una pregunta sobre si esa práctica implicaba la entrega de puestos de maestros a afiliados del partido gobernante, la académica respondió que ese mecanismo se encuentra “un poco más controlado”, pero reconoció que históricamente ha existido.
“Ustedes saben que ha habido mucho de eso, que han entrado compañeros de partido que no les interesa la formación docente. A medida que pasan los tiempos hay más control de eso, pero todavía tenemos que trabajar”, expresó.
García Romero vinculó el problema no solo con el acceso a posiciones dentro del sistema educativo, sino también con la influencia partidaria que, según dijo, mantienen las organizaciones políticas dentro de estructuras sindicales.
La rectora identificó como otro de los principales desafíos la relación entre el Ministerio de Educación y las organizaciones que representan al magisterio.
“El tercer tranque para mí es que no hay una claridad hoy de cómo entender y asumir la organización sindical y la relación organización sindical–Ministerio de Educación. Y eso es una tarea pendiente del Estado dominicano”, sostuvo.
A su juicio, esa relación se vuelve más compleja porque detrás de las organizaciones sindicales existen corrientes vinculadas a los partidos políticos.
“Ustedes saben que detrás de una organización sindical hay brazos de partidos, y siempre hay un brazo más fuerte de un partido que otro”, señaló.
“Hay que sacar los partidos de los centros educativos”
García Romero rechazó que la solución consista en “despolitizar” la educación. Planteó, en cambio, establecer una diferencia entre la dimensión política del sistema educativo y la intervención partidaria dentro de las instituciones.
“Yo no despolitizo jamás. Yo creo que la educación se tiene que politizar más”, expresó, antes de precisar que se refería a la política entendida como búsqueda del bienestar colectivo.
Su planteamiento fue más categórico respecto a los partidos: “Lo que hay que sacar son los partidos de los centros educativos, hay que sacarlos de los ministerios”.
La rectora consideró que la educación constituye un hecho político porque tiene como propósito contribuir al bienestar de la sociedad, pero entiende que la presencia hegemónica de los partidos dentro de determinadas estructuras dificulta ese objetivo.
“Mientras los partidos tengan fuerza hegemónica, la situación va a ser difícil”, afirmó.
García Romero reconoció la importancia de los partidos para el funcionamiento de la democracia, pero cuestionó que esa influencia se traslade a las aulas, la selección de docentes o las organizaciones del magisterio.
Pide más rigor para quienes quieren ser maestros
Las críticas al clientelismo formaron parte de una reflexión más amplia de la rectora sobre la necesidad de elevar la calidad de quienes ingresan a estudiar Educación.
García Romero consideró que el país debe revisar los requisitos de admisión y planteó elevar el nivel exigido en las pruebas de entrada. Durante la entrevista indicó que actualmente se trabaja con una referencia de 70 puntos y afirmó que personalmente llevaría el nivel hasta 85.
“Yo pondría un 85 casi”, dijo.
Según explicó, elevar los requisitos no debe interpretarse como una política elitista, sino como una forma de asegurar que quienes lleguen a las aulas tengan las competencias necesarias para asumir la enseñanza.
“Quizás nosotros tendríamos que poner un poco más de rigor para que el perfil de ingreso sea más cualificado”, sostuvo.
Aclaró que la selección tampoco debería depender exclusivamente de las capacidades académicas. La vocación, las competencias sociales y la sensibilidad ante las poblaciones vulnerables también deberían formar parte del perfil de quienes aspiran a convertirse en docentes.
“Si usted no tiene esa vocación como para trabajar en un espacio así tan complejo como es la docencia, pues mejor que no ingrese a esa carrera”, manifestó.
Cuestiona pérdida de horas de docencia
La rectora también señaló factores externos a la formación universitaria que terminan repercutiendo sobre los resultados del sistema educativo, entre ellos los conflictos entre las autoridades educativas y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
“Cada año vienen problemas que afectan desde el inicio”, expresó.
García Romero mencionó específicamente la reducción de horas de docencia y reclamó que las familias tengan una participación más activa cuando se producen situaciones que afectan el calendario escolar.
“¿Dónde está la familia?”, preguntó durante la entrevista.
También propuso otorgar mayor capacidad de participación a los estudiantes.
“Los estudiantes tienen derecho y tienen que tener también una voz más autorizada en la sociedad”, sostuvo.
PISA y la formación de estudiantes capaces de pensar
Al abordar los resultados de República Dominicana en las evaluaciones PISA, García Romero reconoció que las dificultades educativas también afectan a otros países, pero rechazó que ese contexto pueda servir para minimizar los problemas dominicanos.
“Lo de PISA también es un problema que no solo es local, es un problema de la región y es un problema casi mundial. Eso no quiere decir que ahora tenemos que tranquilizarnos”, dijo.
Para la rectora, una respuesta pasa por revisar la propuesta curricular y colocar mayor énfasis en la capacidad de pensamiento de docentes, gestores y estudiantes.
Consideró que el sistema debe formar alumnos capaces de aplicar lo aprendido a situaciones concretas, tomar decisiones y resolver problemas cotidianos.
“Tenemos que ayudarlos a que desarrollen su capacidad de pensar, que desarrollen su capacidad de toma de decisiones”, expresó.
A su juicio, la responsabilidad por los resultados educativos tampoco puede recaer exclusivamente sobre los profesores.
“Los docentes siguen también los lineamientos, las directrices que nosotros los gestores trazamos. Entonces también nuestra mentalidad tiene que movilizarse y nuestra manera de gestionar también tiene que movilizarse”, afirmó.
Más del 90 % de los egresados consigue empleo
Pese a sus cuestionamientos al sistema, García Romero destacó la inserción laboral de los profesionales preparados por el Isfodosu.
Aseguró que más del 90 % de sus egresados logra empleo y que algunos comienzan a ser contactados antes incluso de concluir formalmente sus estudios.
La institución, explicó, trabaja además en investigaciones para determinar qué ocurre con esos profesionales una vez comienzan a ejercer y establecer si las expectativas que generan durante su formación se mantienen en el desempeño dentro de las aulas.
García Romero señaló que el reto del Isfodosu será combinar esa elevada empleabilidad con mayores exigencias académicas, una formación más orientada al pensamiento crítico y controles capaces de evitar que intereses partidarios se impongan sobre los criterios profesionales para ingresar y permanecer en el sistema educativo.
Fuente: www.diariolibre.com






