InicioEspiritualidadMons. Báez: “La misericordia de Dios no es excusa para la impunidad”

Mons. Báez: “La misericordia de Dios no es excusa para la impunidad”


Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua (Nicaragua), en la Misa del domingo 13 de septiembre en la iglesia St. Agatha, en Miami, Florida (Estados Unidos). Crédito: St Agatha Catholic Parish.

Mons. Silvio José Báez alertó el domingo 13 de septiembre que “la misericordia de Dios no es excusa para la impunidad de los delincuentes” y que “una injusticia no reparada socava la convivencia social”.

En la Misa que celebró en la parroquia St. Agatha en Miami, el exiliado Obispo Auxiliar de Managua (Nicaragua), recordó que el Evangelio del domingo —Mateo 18, 21-35— muestra la “sorprendente” respuesta de Jesús ante una pregunta de Pedro sobre si existiría un límite para el perdón.

“Para Jesús, el único límite del perdón es no ponerle límites”, subrayó el prelado nicaragüense, que salió de su tierra en abril de 2019 en medio de amenazas de muerte de la dictadura de Daniel Ortega.

Mons. Báez destacó en su homilía dominical que “Dios siempre va más allá de la justicia estricta. Su justicia es la misericordia. Y ahí está la clave de todo: no perdonamos porque seamos generosos, sino porque hemos sido perdonados primero”.

El prelado alertó del peligro de pensar “casi instintivamente” que un mal recibido “puede repararse mediante otro mal, dañando a quien nos ha hecho daño, excluyendo a quien nos ha ofendido o guardando rencor a quien nos ha maltratado”.

“Esto no sana la herida recibida, ni devuelve la dignidad perdida, ni da fuerzas para empezar de nuevo. Más bien eleva el grado de dolor y de violencia. No se cura una herida produciendo otra”, señaló.

“Ser crueles, odiar, guardar resentimiento en el corazón y querer vengarse son acciones que dañan profundamente nuestra vida y provocan graves desequilibrios emocionales”, advirtió. En cambio, dijo, “sólo el perdón desactiva de raíz la espiral del mal”.

“Perdonar setenta veces siete”, como le dice Jesús a Pedro, “es un camino de madurez y de humanidad. El perdón engrandece y sana a quien lo ofrece y, al mismo tiempo, confronta al culpable con la verdad, dándole la oportunidad de reparar el mal cometido”, dijo Mons. Báez.

El obispo precisó luego que “perdonar no es debilidad”, pues hacerlo “exige una fuerza espiritual y una valentía moral enormes. Quien perdona no se rebaja: se acerca más a la plenitud humana y refleja algo del esplendor misericordioso de Dios”.

“Hablar de perdón no es negar la justicia”

Aunque consideró “comprensible la indignación que provocan el mal, la injusticia y la violencia que destrozan la convivencia social”, el prelado precisó que “ni siquiera ahí podemos renunciar al perdón y resignarnos a la lógica de la represalia y el odio”.

“Perdonar no es olvidar; es recordar de otra manera, sin rencor ni deseos de venganza. Perdonar tampoco es ignorar el mal, callar la verdad ni cruzarse de brazos ante el daño recibido. Perdonar es no resignarnos a que el pecado y el mal tengan la última palabra”, explicó.

Frente a cualquier “confusión”, el obispo nicaragüense subrayó que “hablar de perdón no es negar la justicia, no es pedir impunidad ni sugerir que las víctimas deben olvidar y pasar página”.

“Una injusticia no reparada socava la convivencia social; un perdón otorgado a expensas de la justicia no cierra las heridas, sino que las profundiza aún más”, alertó.

“Quien ha cometido un delito debe responder ante tribunales independientes, con debido proceso y derecho a la defensa”, afirmó. Asimismo, señaló que “los corruptos, injustos, torturadores y criminales deben enfrentar las consecuencias de sus acciones y rendir cuentas ante la ley”.

El obispo exiliado destacó que “la misericordia de Dios no es excusa para la impunidad de los delincuentes”.

Que la justicia no se confunda con la venganza

A continuación, Mons. Báez hizo un llamado a los cristianos a “ir más allá de la justicia, sin confundirla nunca con la venganza”, pues “al exigir justicia, no podemos volvernos crueles” ni tampoco “reproducir los mismos mecanismos ilegales y desalmados de quienes han perpetrado esos crímenes”.

“La justicia sola, sin perdón, deja siempre una herida abierta que, tarde o temprano, vuelve a sangrar”, explicó, y añadió: “el perdón sin justicia se convierte en una palabra vacía que humilla otra vez a la víctima”.

“Sólo el corazón tocado por la misericordia de Dios puede sostener juntas la exigencia de la verdad y la capacidad de perdonar”, aseguró, recordando que “perdonar, en el fondo, es un don de Dios que hay que implorar humildemente en la oración; nadie logra perdonar únicamente con sus propias fuerzas”.

“Que la Virgen María, Madre de misericordia, nos alcance un corazón capaz de perdonar sin cansarse y de exigir, sin odio, la justicia que el mundo tanto necesita”, concluyó.

Fuente: www.aciprensa.com

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