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León XIV llegará en noviembre a Luján, “caja de resonancia” del pueblo argentino, afirma arzobispo


Basílica Nuestra Señora de Luján | Crédito: Santuario de Luján

La ciudad de Luján, capital de la fe y “caja de resonancia” del sentir de los argentinos, abrirá sus puertas el próximo 11 de noviembre para recibir al Papa León XIV y, junto con él, a una feligresía que, se presume, podría superar los 2 millones de personas.

En el corazón de la ciudad se yergue la imponente Basílica y Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján, advocación que en 2030 cumplirá 400 años protegiendo y guiando al pueblo argentino, y que cada año recibe a millones de peregrinos, hecho que constituye la muestra de fe popular más convocante del país.

El próximo 11 de noviembre, y por segunda vez en su historia —la primera fue en 1982, con la visita de San Juan Pablo II— la afluencia de peregrinos será movilizada por la presencia del Santo Padre. En este caso es León XIV quien eligió este lugar tan significativo para los argentinos como broche de oro de su recorrido de tres días por el país, en un viaje apostólico que luego lo llevará a Perú.

“Luján es una caja de resonancia de la vida de nuestro pueblo, nuestro pueblo pobre», aseguró a ACI Prensa el Arzobispo de Mercedes-Luján, Mons. Jorge Eduardo Scheinig. Allí, reconoció, «resuena mucho el sufrimiento».

Sin embargo, aclaró el prelado, «nuestro pueblo más sufrido, que claramente es el pueblo más pobre, lo vive de una manera pascual. Es decir que a Luján la gente no va resignada. Va dolida, va sufrida, pero va con esperanza, va con fuerza”, describió.

«La gente no va a Luján a bajar los brazos; va a entregar, va a ofrecer, va cansada, va dolida, pero va a la Madre con esa fuerza, esa capacidad de resiliencia, de ponerse de pie», insistió.

«Eso es el misterio de Luján: ahí el sufrimiento se convierte en algo fuerte. Si yo me dejo llevar por esa religiosidad, me levanta, y se convierte en una mística popular», aseguró.

Con esta realidad se encontrará el Papa León XIV el próximo miércoles 11 de noviembre, reflejada en una multitud que, según anticipan sus organizadores, superará los dos millones de personas, cifra similar a la que convoca la Peregrinación Juvenil que cada año se desarrolla el primer fin de semana de octubre.

En cuanto a la organización, el prelado explicó que las fuerzas de seguridad y las autoridades nacionales, provinciales y municipales están trabajando “muy articuladamente”, y que la cantidad de peregrinos dependerá de cómo se resuelvan los asuetos (hasta ahora está confirmado sólo el feriado nacional del 9 de noviembre).

“Se está buscando un tipo de articulación muy buena que creo que va a dar buenos resultados para que Luján sea hospitalaria. Hay que llegar en orden e irse en orden”, planteó.

“A Luján se llega por algunas vías: no es Buenos Aires, es una ciudad que tiene cuatro o cinco lugares de acceso a los que llegamos y de los que nos vamos. Va a haber una propuesta, que seguramente pronto se dará a conocer, de cómo llegarán los peregrinos y como se retirarán”, anticipó.

Por otra parte, previendo que los peregrinos comiencen a llegar a Luján el martes, se realizará una vigilia de oración y canciones para acompañar la espera del Santo Padre y “que esa noche se les haga llevadera”, precisó el prelado.

Un pueblo que camina, dinámico y diverso

Al caracterizar a la Iglesia en Argentina, el arzobispo prefiere distanciarla de un concepto «hegemónico», para definirla como «un pueblo que camina, dinámico y diverso, una Iglesia que quiere ser Iglesia en salida, Iglesia misionera», muy en sintonía con la propuesta de León XIV.

“Nosotros queremos que la Iglesia dialogue con el mundo, no le tenga miedo a la realidad, sino por el contrario”, afirma, y citando la encíclica papal Magnifica humanitas, expresa: “La humanidad tiene que tomar hacer una elección decisiva frente al mundo, puede optar por Babel o puede optar por Jerusalén. O construimos una ciudad entre todos, una ciudad más fraterna y humana, o generamos este enfrentamiento que es la disolución del mundo”.

«Toda la encíclica del Papa busca fortalecer, desde la Doctrina Social de la Iglesia, una vivencia cristiana que asuma un compromiso por construir un mundo más humano y más fraterno”, sintetizó.

En su llegada a Luján, el arzobispo cree que el Papa «va a encontrarse con una realidad de santuarios que él conoce, porque él conoce la fe del pueblo de América Latina, del pueblo pobre latinoamericano. Entonces va a encontrarse como un peregrino que viene a caminar y a vivir con el pueblo argentino a los pies de María de Luján», anticipó Mons. Scheinig.

“Y creo que él va a tener palabras y gestos místicos, en este sentido de la mística popular, y seguramente el Evangelio que se lea en la Misa sea el de esa figura de María a los pies de la cruz: No vemos una mujer resignada, vemos a una mujer que está ahí, a los pies del Señor de la Cruz, pero perseverando, se diría en una actitud de lucha, en una actitud de espera, en una actitud de superación. Entiendo que así viene el Papa”, reflexionó.

El Papa: un signo de comunión que Jesús ha dejado

Al profundizar sobre la Iglesia en Argentina, es inevitable evocar la figura del Papa Francisco, quien además tenía gran devoción por la Virgen de Luján. Durante su pontificado, no llegó a visitar su país natal; sin embargo, su legado sigue muy presente en los fieles y en la sociedad en general.

«León es León”, aclaró Mons. Scheinig, y recordando al primer Papa, a quien Jesús puso de nombre Petrus y le confió la misión de sostener a su Iglesia, aseguró: “Nosotros recibimos a Petrus, al fundamento, a ‘piedra’ para que venga a confirmarnos en la fe, que es la misión petrina. Nosotros nos apoyamos en él, y es muy fuerte el símbolo de tener un hombre que sostiene a todo el mundo. Todos en él nos sentimos unidos. Católicos de distintas culturas, de distintas lenguas, es un signo de comunión muy fuerte que Jesús ha dejado. Entonces no viene Francisco, viene Pedro, que hoy se llama León”, detalló.

“Pero por supuesto, para nosotros, al haber tenido un Papa argentino, el Papa nos resuena cerca; para nosotros el Papa ya no es una figura lejana, es una figura cercana. De hecho, los obispos vamos a tener un encuentro con él en la Catedral, pero también con algunos laicos sinodales. Y después vamos a cenar con él en homenaje a Francisco en la Catedral de Buenos Aires. Vamos a tener un homenaje a Francisco. Cómo no tenerlo, ¿no?”, admitió.

«Pero no viene Francisco. Francisco tal vez nunca se fue, porque era nuestro. No vino como Papa en un viaje apostólico, pero vino con sus cartas, con sus gestos, con su cercanía, con su oración. No lo digo como un consuelo. Lo digo como algo que yo lo viví así. Él estaba presente como seguramente no estuvo en ningún país del mundo», destacó.

El Arzobispo animó a pensar esta visita “sin ingenuidades” y aunque hay acontecimientos importantes y decisivos —como lo es este viaje papal— “la vida es muy compleja y después, la vida continúa. No digo que la cotidianidad se trague lo extraordinario, pero nosotros y nuestras mañas no van a cambiar por la venida del Papa”.

«Sí me parece que encontrarnos es una necesidad”, afirmó, recordando que cuando la selección argentina de fútbol ganó, “nos encontramos, salimos a la calle y nos hizo bien”.

«El Papa puede provocar otro tipo de encuentro, ¿no? Un encuentro que ya no es por haber ganado o haber salido primero, sino un encuentro porque somos hermanos, nos necesitamos, porque de este laberinto en el que estamos metidos no salimos si no somos capaces de caminar juntos”, auguró.

“Yo espero que el Papa nos ayude, sin ingenuidades, a esa fraternidad necesaria, porque no tenemos mucho hilo en el carretel”, anheló.

Un corazón abierto para escuchar su mensaje

Finalmente, Mons. Scheinig se dirigió a los argentinos y los invitó a ser parte de este acontecimiento: “El Papa viene a la Argentina. El tiempo es acotado, entonces eligió tres lugares: Buenos Aires, Córdoba, Luján, pero viene a la Argentina. Yo desearía que los argentinos tengamos un corazón abierto para escuchar su mensaje, ver sus gestos”, anheló.

“Después vendrá el tiempo de digerir, masticar, rumiar lo que lo que ha sido esta visita. Pero yo diría que tengamos un corazón muy abierto para escuchar a un hombre con su propia sabiduría, pero también con la sabiduría de la Iglesia. Porque él tiene en su corazón la sabiduría de la Iglesia. Que con su Palabra pueda iluminarnos y ayudarnos en el camino que estamos haciendo los argentinos”, concluyó.

Fuente: www.aciprensa.com

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