El Arzobispo de Bogotá, Cardenal Luis José Rueda Aparicio, exhortó ayer a los colombianos a seguir trabajando por la reconciliación del país, recordando que la tragedia de la toma y retoma del Palacio de Justicia de 1985 enseña que la violencia siempre es un fracaso.
El día de ayer, el país conmemoró los 41 años del Holocausto del Palacio de Justicia, que comenzó con la toma del edificio por parte de un comando del M-19 en la mañana del 6 de noviembre de 1985.
Luego de más de 28 horas de enfrentamientos, el Ejército retomó el edificio del centro de Bogotá. El saldo fue la muerte de unas 100 personas, entre ellas 11 magistrados. Pero también hubo desaparecidos cuyo destino aún se desconoce.
Además de la ceremonia realizada en el actual Palacio de Justicia, la Catedral de Bogotá fue sede de la Eucaristía a la que asistieron autoridades políticas, judiciales y familiares de las víctimas.
En su homilía, el Cardenal Rueda recordó que, al creer en la Resurrección, los cristianos creen también “en el triunfo de la vida sobre la muerte y sobre el pecado”, y por ello se recuerda a “todas las víctimas de este acto fratricida”.
“Suplicamos a nuestro Dios y Padre que conceda la paz eterna a quienes allí perdieron la vida sirviendo a Colombia. Que esta celebración nos permita reconocer con humildad que la opción por la violencia es siempre un fracaso y siempre lo será”, expresó.
El Arzobispo de Bogotá reiteró el llamado a construir la unidad y la reconciliación de toda Colombia, respetando la dignidad de cada persona y las diferencias, así como creando puentes y cultivando “la artesanía del escucha y del diálogo social sincero”.
El purpurado lamentó que durante años se hayan dedicado tiempo y energías para levantar muros en Colombia “que nos quitan la capacidad de diálogo entre opuestos”.
“¿Hasta cuándo alimentaremos la psicología social de Caín contra Abel? Y podemos también hacernos otra pregunta, ¿a quién le conviene que sembremos enemistades que lo único que nos permiten es cosechar frutos de odio y de destrucción?”, señaló.
El Cardenal Rueda reiteró que Cristo es la verdadera paz porque amó hasta el extremo y por ello es necesario anunciarlo no solo con palabras, sino “con la elocuencia perseverante de las actitudes”.
“Sólo el amor logra respetar y armonizar las diversidades para conducirnos a la unidad social que necesitamos. Por amor a Colombia les pido: dialoguemos entre opuestos, dediquémonos con inteligencia a construir la amistad social. Todos necesitamos la unidad, todos podemos aportar para lograrla”, exhortó.
El arzobispo señaló que “la unidad de Colombia se construye desde la conciencia, desde su propia casa, con la conversión de los corazones y solo por caminos de reconciliación podremos hacer avanzar nuestro país”.
Por ello, invitó a pedir al Señor “que nos permita reconocer que somos diversos, pero que todos formamos una sola familia que se llama Colombia”.
Fuente: Religion






