Durante el Viernes Santo en Santo Domingo, se experimentó un ambiente de paz y reflexión. Mientras algunos optaron por permanecer en la ciudad disfrutando de actividades familiares como partidas de dominó y piscinas improvisadas en las calles, otros lo hicieron en respeto a la Semana Santa o acatando las recomendaciones de las autoridades.
En lugares como la avenida España en Santo Domingo Este, reconocida por su actividad bulliciosa, se respiraba una atmósfera tranquila y sosegada. Los negocios permanecieron cerrados y la presencia policial se mantuvo para asegurar la tranquilidad del área.
Esta serenidad permitió que las personas interactuaran con mayor calma, participando en actividades al aire libre junto a sus seres queridos. Mientras tanto, en el Malecón de Santo Domingo, se notaba menos afluencia de personas, con algunos turistas y residentes realizando ejercicios y paseos.
En las comunidades populares como ensanche Isabelita, Los Mameyes y Los Frailes, la paz también se hizo presente. Por ejemplo, Antonio Fortuna prefirió disfrutar del día en su vecindario jugando dominó con amigos, mientras en Los Frailes, Luz María Cornielle compartía una tarde de música, cerveza y juegos con sus vecinos y niños.
A pesar de la tranquilidad general, algunos sectores mostraban señales de descuido, con basura acumulada en calles como Los Frailes y la Marginal de Las Américas. No obstante, en cuanto al tráfico, las principales vías de la capital estuvieron despejadas, facilitando el desplazamiento entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este en tiempos más cortos de lo habitual.
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