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“Para el Señor no hay edad”: Religioso chileno se ordenó sacerdote a sus 64 años


Ordenación Sacerdotal del P. Juan Daza Jara / Crédito: Don Orione Chile

“Para el Señor no hay edad”, dice el P. Juan Daza Jara, quien a sus 64 años y luego de 40 sirviendo como hermano coadjutor en la Obra de Don Orione, se consagró sacerdote y relata la historia de un “sí” madurado a la luz del servicio. 

Nacido en Laja, una pequeña comunidad rural a orillas del Río Bío Bío y a 45 kilómetros de Los Ángeles (Chile), Juan Daza Jara aún recuerda con cariño a su abuelita Trinidad, quien le enseñó a rezar “y a confiar en Dios con una fe sencilla”.  

Por estos días también vuelve su gratitud hacia el P. Félix Eicher —primer párroco de su pueblo—, un sacerdote belga que permaneció allí durante 50 años, y a quien aún hoy recuerda como “un gran hombre, que me ayudó, me orientó y me acompañó” durante el discernimiento vocacional, repasa en diálogo con ACI Prensa.  

En ese acompañamiento, el P. Eicher le presentó el modelo de San Luis Orione, cuyo ejemplo despertó en él la intención de “ser hermano para poder servir a los más necesitados de una forma más directa”.  

Como parte de su discernimiento, en el año 1985 estuvo en Argentina, cumpliendo allí un año de noviciado en la Obra de Don Orione, y de regreso en Chile “hice toda mi vida como religioso, como hermano”. Actualmente, dirige un cottolengo con 107 adultos mayores.  

Un nuevo llamado 

Ser hermano coadjutor, explica, es cumplir con los cuatro votos: “Pobreza, obediencia, castidad y fidelidad al Papa”, que es el cuarto voto de la Congregación de Don Orione. “Cumplo con todas las normativas, tengo todos los derechos y deberes de la congregación”, precisa. Por eso, siempre se sintió “muy contento y muy feliz” con su consagración, asegura.  

Sin embargo, tras varias décadas de servicio, empezó a escuchar voces de compañeros y amigos que le decían: “La congregación necesita sacerdotes, tú tienes que ser sacerdote”.  

Al principio, el religioso ofreció un poco de resistencia: “Yo decía: ‘¡No! Si yo me siento contento, realizado con lo que hago, feliz’”, recuerda. Pero en el último tiempo, “estas voces se fueron dando más seguido, con algunos conocidos, con algunos sacerdotes de la diócesis, de la congregación”, y lo hicieron profundizar en esa inquietud: “A lo mejor esto estaba en mí desde antes, sólo que yo no quería sacarlo a flote”, empezó a pensar.   

“Lo recé harto, lo conversé con gente de más experiencia, me dejé ayudar para estar seguro del paso. Y después de 40 años como hermano coadjutor y 7 años como diácono permanente, nació la inquietud de dar una respuesta más seria al Señor en este camino al sacerdocio”, detalla. Por eso, durante una visita de uno de los superiores de la Obra, llegado desde Roma, el hermano Daza Jara le planteó su situación.   

Entender cada paso como la voluntad de Dios 

Luego de esa conversación, Juan envió una carta a Roma, según indica la formalidad del proceso, y conversó con el Obispo de Los Ángeles, Mons. Cristián Castro Toovey. “Pero yo nunca pensé que esto iba a ser tan rápido”, reconoce con sorpresa.  

Ordenación Sacerdotal del P. Juan Daza Jara. Crédito: Don Orione Chile
Ordenación Sacerdotal del P. Juan Daza Jara. Crédito: Don Orione Chile

Fue así que el 21 de marzo de 2026, acompañado por su madre, María Jara, y con la presencia de hermanos de congregación y comunidades provenientes de distintos puntos de Chile, e incluso su compañero de noviciado, P. Sergio Jiménez —llegado desde Argentina—, Juan recibió su ordenación sacerdotal en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Los Ángeles, de manos del obispo local.   

Al reflexionar sobre este nuevo camino que Dios le propone, expresa: “Hay que entenderlo como la voluntad de Dios y los caminos de Dios en la vida del ser humano”.   

“Desde que hice mis primeros votos, me he sentido realizado y contento en la congregación. Hoy día más que nunca, porque este paso es un paso gigante, una mayor responsabilidad”, asegura.  

Al revivir el momento de la ordenación, el P. Daza Jara lo recuerda como “un misterio grande”, un momento en el que atravesó “muchas emociones encontradas”.  

“No sé cómo explicarlo, porque hay minutos en que uno se queda como ‘por allá arriba’”, describe. Y valora especialmente la presencia de sus hermanos: “Fue algo importantísimo”.  

Respecto a su primera Eucaristía, “cuando iba caminando detrás de los sacerdotes, en la mitad de la iglesia, sentí una cosa grandísima, es muy difícil poder explicarlo, como un sentimiento de alegría, de llorar de alegría, fue algo muy fuerte”.  

P. Juan Daza Jara junto a su madre en su ordenación sacerdotal. Crédito: Don Orione Chile
P. Juan Daza Jara junto a su madre en su ordenación sacerdotal. Crédito: Don Orione Chile

Un compromiso más grande con la gente 

Actualmente, el P. Daza Jara continúa con mucha actividad: “Don Orione siempre se la jugó por todo”, señala al enumerar las obras que se encuentran activas hoy en Chile: el Hogar de Ancianos, la obra con jóvenes infractores de la ley, el campo que ayuda a generar recursos para el hogar, tareas que le llevan tiempo y energía. Ahora, además, se suma la atención pastoral.   

El sacerdote considera que en los tiempos que corren “tiene que haber un compromiso más grande con la gente. La gente necesita ser escuchada, necesita que uno le dedique tiempo”. Yo soy un poco hiperkinético, así que eso es un ejercicio que voy a tener que hacer”, bromea.  

“Estoy muy agradecido a Dios, a la congregación, porque mi vida rutinaria es poder ayudar a la gente espiritualmente. Muchos ya me conocen, saben que soy un poco mañoso —bromea— pero parece que inspiro un poco de confianza. Estoy contento y feliz, que la gente se sienta escuchada, querida y respetada, esto ya es un gran paso”, destaca.  

Ser valientes y dejarse ayudar 

Finalmente, el sacerdote se dirige a los jóvenes, a quienes anima a “que sean valientes en dar una respuesta, en ponerse a disposición del Señor, y que el Señor haga su voluntad”.  

En ese sentido, recuerda el lema de su ordenación: “El Señor es mi pastor, nada me falta”, y asegura: “Si te entregas a Él, nada te va a faltar en tu vida. Tenemos más de lo que nosotros a veces nos imaginamos”, afirma.  

A quienes están pensando en la posibilidad del sacerdocio, les aconseja “rezar mucho, dejarse ayudar mucho, ser abierto con las personas que el Señor te pone en tu camino, animarte, y vuelvo a decir, no tengas miedo, da el paso, el Señor te va a ayudar después”.  

“En mi caso, son 40 años, y yo hoy día puedo decir con tranquilidad, hoy día, que nunca sentí una duda en mi vocación, si es mi camino o no es mi camino, porque me he sentido siempre seguro, respaldado y tan querido por todos, entonces eso me ha mantenido siempre contento”.  

“Para el Señor no hay edad, lo que importa es que uno tenga las ganas de ayudar”, sintetiza. 

Nota del editor: Esta nota fue corregida para precisar que el P. Daza Jara no tiene 74 años, como habíamos escrito inicialmente, sino 64 años.

Fuente: www.aciprensa.com

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